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lunes, 2 de febrero de 2026

De letreros graciosos, imágenes extrañas, y fallos épicos. PARTE 157

Se vienen las 2 semanas más odiosas del año en que toda la gente se pone melosa y cursi, semanas en las que los viejos amargados como el que esto escribe nos sentimos incómodos y no podemos navegar tranquilamente por la web, así que por tal motivo he decidido crear un espacio seguro para todos aquellos quienes no congeniamos con la cursilería, en el que podamos reunirnos a compartir amargura, odio, acidez y sarcasmo.

Arrancamos con una gran verdad y el mejor consejo de la vida:
El Doc Emmet Brown tiene razón!!!
Ya sé qué regalar el 14 de febrero
Le yo
Again... le yo
Espero sean muchos
Uffas, mucho mejor, especialmente la panadería que había a la vuelta de mi antigua casa
se antoga
Tomo nota...

miércoles, 28 de enero de 2026

Aquellos jugadores yugoslavos del Puebla

El otro día me apareció un post de Facebook donde la gente estaba rememorando algunas de las contrataciones más random en la historia del futbol mexicano, y me vino a la mente aquel extraño experimento del Puebla en 1998, cuando de la nada cambió en su totalidad la plantilla de extranjeros, 5 eran en aquel entonces los permitidos, por futbolistas de la extinta Yugoslavia.
El Pueblota de 1998
Por aquellos días, y para variar, el Puebla atravesaba por la enésima crisis económica y deportiva, ya de por sí casi siempre ha sido una franquicia con presupuestos modestos y acostumbrada a la mitad inferior de la tabla. Al concluir el torneo Verano 98 la franquicia fue adquirida por el Ingeniero Francisco Bernat Cid, pero no en su totalidad ya que el dueño anterior, un tal José Abed, se quedó con las cartas de algunos de los jugadores extranjeros, impidiendo su contratación por la nueva administración.

Raúl Cádernas

Bastiones e históricos del equipo, como el portero uruguayo Gerardo Rabajda y el delantero español Carlos Muñoz, debieron cambiar de aires. Otros fueron separados del plantel por el técnico Raúl Cárdenas quien, arropado por el nuevo dueño, dio un manotazo de autoridad expulsando a jugadores que consideraba problemáticos. El resultado es que el Puebla se quedó sin sus cinco extranjeros y sin algunos de sus jugadores más destacados.

Se acababa de terminar el mundial de Francia, contienda donde la sorpresa la dio la selección nacional de Croacia, joven nación nacida a partir de la desintegración de Yugoslavia, y llegó nada menos que al tercer lugar del certamen, habiendo dejado en el camino a las mismísimas selecciones alemana y holandesa.

Para poner un poco en contexto, Yugoslavia tuvo un sangriento proceso de disolución que empezó con la muerte de su líder, el General Tito, en 1980. Las tensiones raciales, religiosas y nacionalistas entre los diversos pueblos eslavos desembocaron en las guerras balcánicas, llamadas así por la cadena montañosa que domina Yugoslavia, dando lugar a la independencia de Eslovenia, Croacia y Macedonia en 1991, así como Bosnia-Herzegovina en 1995. Lo que quedó del país se convirtió en Serbia y Montenegro ese mismo año, aunque siguió conservando el nombre Yugoslavia hasta 2003, luego Montenegro declaró su independencia en 2006 y la más reciente ha sido Kosovo en 2008, aunque esta última no cuenta aún con reconocimiento internacional completo.

Pero bueno, si ya en su tiempo Yugoslavia era reconocida como una potencia en términos futbolísticos, era lógico pensar que en sus repúblicas derivadas también habrían de encontrarse potenciales figuras del balompié mundial, y la sorpresiva participación de Croacia en el Mundial así parecía demostrarlo, todo era cuestión de escoutear la región.

En muchos países se avocaron a conseguir futbolistas balcánicos. México no fue la excepción, y fue entonces que el Puebla se lanzó a buscar futbolistas de aquellas regiones, con la esperanza de que la calidad que éstos le aportasen al club fuera revulsiva para salir de los malos resultados. Así, en el draft de mitad de año en 1998, sorprendieron a todos no incorporando ningún refuerzo y se decantaron por cinco jugadores yugoslavos.

Sepa el diablo cómo fue que el Puebla dio con los 5 balcánicos, pues algunos de ellos jugaban en divisiones inferiores y otros ni siquiera eran titulares. Tampoco se conoce de las condiciones u ofrecimientos que haya hecho el Puebla para convencerlos de venir a una tierra lejana y extraña para ellos, seguro los que jugaban en Yugoslavia vieron esta como una oportunidad de mejorar sus condiciones de vida y escapar de las innumerables guerras que sacudían a la región, sin embargo, otros ya jugaban en otros países de Europa y tenían vidas cómodas y estables.

Es posible, y esta hipótesis es meramente mi especulación, que originalmente los agentes del Puebla hubieran ido a Yugoslavia sin tener algún jugador en mente, y ya habiendo contratado a los primeros de ellos, éstos recomendaron a los restantes, lo creo así considerando que la mayoría nacieron en la misma ciudad, eran del mismo rango de edad y en algunos casos compartieron equipos.

Los 5 yugoslavos del Puebla fueron:

Viktor Trenevski
Posiblemente el que traía mayor palmarés al momento de arribar a México, nació en 1972 en Skopje, actual capital de Macedonia. Venía de ser campeón en la liga yugoslava con el Fudbalski Klub (FK) Partizan, de Belgrado, la capital, además había jugado las eliminatorias para Francia 98 con la selección macedonia, que sin embargo no se clasificó a la justa mundialista. 
Se suponía que Trenevski, en su posición de mediocampista, sería el alma creativa de Puebla y se le otorgó el número 10, jugaría detrás de los delanteros.

Dejan Peković
Otro que traía una trayectoria medio decente, nacido en 1973, militó también en el FK Partizan junto a Trenevski y fue campeón con el equipo, si bien sólo jugó ahí 8 partidos y se despachó con solo un gol, lo que debió ser el primer indicador de su bajo rendimiento, pero los poblanos lo pasaron por alto. 
Para 1998 jugaba en el Standard Liege, el principal equipo de Bélgica. Su posición era de delantero, si bien mantuvo su pobre cuota goleadora y generalmente entraba de cambio. En el equipo de La Franja tuvo esa misma misión: ser el relevo, y recibió el 11 en el dorsal.
Ojo, no hay que confundir a Dejan Peković con Dejan "Rambo" Petković, otro jugador yugoslavo de la misma edad, pero que sí tuvo una carrera exitosa que incluyó el Real Madrid y algunos de los clubes brasileros más famosos.

Aleksandar Janjic
No hay mucha información de este delantero, nació en Belgrado y tenía una altura que lo beneficiaba como rematador. En 1998 era parte del FC Carl Zeiss Jenna de la tercera división alemana y había estado en el RAD Beograd. Al igual que Pekovic y Trevenski, surgió de las fuerzas básicas del FK Budocnost Podgorica de Montenegro. Se esperaba que Janjic fuera el referente ofensivo del equipo y por obvias razones se le otorgó el número 9, además de ser el titular.

Mile (o Milec) Knežević
Este defensor nació en 1971, también en Belgrado, su equipo formativo fue el FK Partizan y luego pasó por el RAD Beograd, en 1998 jugaba en el KSV Warengem de la segunda división belga, equipo en el que tuvo poca participación. 
Su posición era la lateral derecha y recibió la camisa con el número 2 durante su estancia con los camoteros.

Vojimir Sindic
Toda una incógnita resultaba este mediocampista ofensivo nacido en Podgorica, el más joven de los 5, pues tenía 24 años, también era el que más sobresalía a la vista por ser pelirrojo, jugaba en el FK Hajduk Beograd de la tercera división yugoslava, donde también jugó Janjic.
Lo más destacable que tenía entonces el desconocido Sindic en su carrera era haberse probado con el Logroñés de España, sin éxito. 
Le dieron el 8 en Puebla y también era parte de la oncena titular.

Las esperanzas de la afición poblana, y en general los ojos de todo el entorno futbolístico mexicano, estaban puestas en los 5 balcánicos. Sin embargo, este quinteto se volvería una de las plantillas extranjeras más infames que alguna vez vistió los colores de cualquier equipo mexicano.

El torneo Invierno 98 empezó para la Franja del Puebla y sus flamantes refuerzos con una goleada 4-0 en favor del Cruz Azul y ya desde ese primer partido quedó de manifiesto que los europeos no traían nada, ni siquiera podían completar los partidos. Le siguieron una tanda de derrotas 2-0 contra Pumas, 3-1 ante Atlas (con gol de Janjic) y 2-0 frente a Celaya. Apenas si pudieron sumar un triunfo de 2-1 sobre León, pero luego en la fecha 6 los tecolotes de la UAG les dejaron ir una cuarteta de goles por uno de los camoteros.

El DT Cárdenas estaba contra la espada y la pared, pues estaba alineando principalmente a los jóvenes novatos del equipo, ya que los extranjeros no respondieron como se esperaba. Quién sabe si se llegó a arrepentir de haber mandado al diablo a varios de los mejores jugadores que había tenido La Franja en la temporada previa.

Cárdenas se fue en esa jornada 6, su lugar lo ocupó el legendario Capitán Furia, Alfredo Tena, que había hecho campeón a Santos por primera vez en su historia en 1996. Tena no pudo corregir el rumbo del barco y se vio en la misma necesidad de alinear a los novatos del equipo.
Aquel fue el peor torneo en la historia de la institución poblana hasta entonces, pues solo lograron nueve puntos, ganaron apenas dos partidos, empataron tres y perdieron en doce ocasiones; solo marcaron 13 goles a favor con 41 goles en contra, así Puebla finalizaba último del torneo.

Para el Verano 1999 se decidió darles las gracias a 4 de los 5 extranjeros, solo uno se quedó.

¿Qué fue de los infames yugoslavos?
Viktor Trenevski, el supuesto creativo de La Franja, jugó de manera intermitente la temporada, disputó 9 partidos, en los cuales ocurrieron 8 de las 12 derrotas del equipo. El único de sus partidos en que el Puebla no perdió fue en el empate a 2 en la última jornada frente a los rayados de Monterrey, a.k.a. La Tierra del Amor entre Primos. Trenevski puso una asistencia y anotó su único gol, de tiro libre.
De cualquier modo, al final del torneo regresó a Yugoslavia para continuar su carrera y lo único reseñable que le ocurrió después es que pasó una temporada a prueba con el Fluminense de Brasil, sin lograr firmar contrato.

El que se esperaba fuera el goleador, Janjic, tuvo más minutos que sus compañeros, especialmente porque había que usar los cambios en sus compatriotas, que se cansaban antes que él. Sólo se perdió un partido, pero finalizó únicamente la mitad de los juegos ya que la condición física no le daba para más. Al igual que Trenevski, sólo se despachó con un gol y una asistencia. 
Después de salir de Puebla, se fue a Chipre, ahí se lesionó la espalda, retirándose del futbol y pasando a ser Director Técnico en varios equipos de Serbia. En alguna entrevista llegó a decir que se llevó gratos recuerdos de Puebla, de la afición y de los sus compañeros de plantel.

Peković no sirvió ni de cambio, solo entró en 3 ocasiones al campo, una de ellas extrañamente como defensa, su productividad fue de cero goles. Se fue al Podgorica y siguió jugando en equipos de su país y Hungría, hasta su retiro en 2004.

Knežević, llamado a ser un pilar de la defensa camotera, apenas si pudo iniciar en 4 partidos, no terminó ninguno e infamemente requería salir de cambio antes de que siquiera se acabara el primer tiempo. Después de Puebla se incorporó al RAD Beograd y anduvo probando suerte en Grecia y Polonia. Se hizo también DT.

Finalmente, fue Vojimir Sindic el único que se quedó para la siguiente temporada, Sindic fue el menos malito de los 5, ya que fue titular en los 17 partidos del Invierno 98, seguramente más por necesidad que por talento o capacidad física, ya que también se agotaba y no lograba completar los partidos, logró anotar 2 goles, uno de ellos de penal frente a Santos, lo que tristemente, lo convirtió en el máximo goleador del equipo en el torneo.
Para el Verano 99 Sindic volvió a arrancar de titular en el partido inaugural, de ahí no se le volvió a ver más hasta los últimos minutos de la última jornada, partido en el cual el Puebla, ahora dirigido por el español José Mari Bakero, buscaba no descender, pero el esfuerzo fue infructuoso y el equipo empató 1-1 ante Monterrey, abandonando el máximo circuito. 

Al menos esa segunda temporada sirvió para que Vojimir Sindic se salvara de la guerra e intervención de la OTAN en Yugoslavia, regresó a un país devastado, con un panorama político reconfigurado, y tras jugar algunos años más, se convirtió también en DT. Particularmente recuerda con cariño su paso por México, donde se identificó con la figura del General Ignacio Zaragoza, de la que se declaró admirador.

Los 5 flamantes bultos europeos del Pueblota en su presentación, de izquierda a derecha: Dejan Pekovic, Aleksandar Janjic, Milec Knezevc, Viktor Trenevski y Vojimir Sindic
Y ese fue el paso miserable de los 5 yugoslavos del Puebla, siempre figurarán en los listados de las contrataciones más infames en la historia del futbol mexicano, tal vez la lejanía de su tierra, las barreras idiomáticas, el clima, la orografía mexicana y el estilo de juego diferente al que estaban acostumbrados fueron factores que en su conjunto influyeron en sus paupérrimos desempeños. 

Seguramente pensaron muchos, desde la afición hasta el nivel directivo mismo, que el simple hecho de ser europeos era per se una garantía de talento, la cual no demostraron. 

Aquel que no conoce su historia está condenado a repetirla. El pensamiento de que el futbolista extranjero es inherentemente mejor que el mexicano, sigue permeando a todos niveles: hoy en día tenemos partidos jugados predominantemente por no nacidos en México, con hasta 9 plazas permitidas por equipo, y con pocas oportunidades para futbolistas y DT mexicanos, algo que, sumado a los malos manejos directivos y a las brechas presupuestales entre clubes, sin duda veremos reflejado en el próximo mundial.

sábado, 24 de enero de 2026

Cuando el Concorde se vistió de Pepsi

Posiblemente el mejor momento de la conocida marca Pepsi, en términos de impacto en la cultura pop, fue en la segunda mitad de los 90's, con un cambio de imagen, la inminencia de la Copa Mundial de Francia 1998, y el respaldo de numerosas figuras musicales y del deporte a sus campañas.

Pero sin duda, el pináculo de la publicidad de Pepsi por aquellos días debe ser, sin duda, el extravagante gasto que hicieron pintando un avión supersónico Concorde en 1996 con los colores de la marca.
El avión en cuestión, propiedad de Air France, estaba en servicio desde 1978, su matrícula era F-BTSD, a principios del año Pepsi y Air France llegaron a un acuerdo por el cual el aparato fue pintado casi en su totalidad en azul con los nuevos logos de Pepsi, el esquema era temporal.

Así, en un periodo de un par de semanas entre abril y mayo de 1996 el F-BTSD realizó 16 vuelos supersónicos promocionando la marca de refresco. Ya por ese entonces el Concorde estaba limitado a volar en supersónico solamente sobre los océanos para evitar el impacto de la onda de choque (el famoso boom) sobre áreas pobladas, tanto Air France como British Airways operaban el aparato entre Nueva York y sus respectivas capitales.


No obstante, el corte de pintura de Pepsi tuvo sus contras. Los Concorde estaban todos pintados de blanco por una razón: en vuelo supersónico, que normalmente se hacía a Mach 2.04, la superficie del avión llegaba a calentarse con la fricción del aire alcanzando varios cientos de grados e incluso el avión se dilataba en varios centímetros. Por estos motivos el color blanco, que refleja el calor, era más que necesario.

El color azul le pasó factura al performance del avión, que no podía volar en supersónico por periodos de más de 20 minutos a Mach 2 y por lo regular limitándose a Mach 1.7, lo que seguramente decepcionó a más de un pasajero, al aumentar la duración del vuelo trasatlántico, si bien posiblemente no fuera más que en varios minutos, obviamente aún mucho más corto que en los vuelos en aviones convencionales.

Toda esa charada le costó a Pepsi 500 MDD, una cifra que la empresa sin dudas podía permitirse pagar.

Hace 3 días se conmemoró el 50 aniversario de los vuelos supersónicos de pasajeros, sin tener hoy a día un reemplazo. Los Concorde dijeron adiós en 2003, el accidente de 2000 y la crisis por los atentados del 11 de septiembre de 2001 sellaron su destino. Mientras tanto, sólo podemos ahora disfrutar de las fotografías de aquel entonces, cuando un Concorde publicitaba a Pepsi.

Fotos con créditos a los autores.
Híjole, la neta, y con todo el dolor de un fan de la aviación, me quedo con Coca