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sábado, 23 de julio de 2022

CELESTIA GALACTICA FOTOGRAFICA. Parte XXIX

Hace ya un buen de tiempo que no doy seguimiento a mi serie de imágenes del cosmos, y con muchas noticias astronómicas de gran trascendencia en los últimos meses, he aquí otro compilado para hacernos replantear nuestro lugar en en gran pastel del Universo.

Luego de que a inicios de 2019 se diera a conocer la primera imagen de un agujero negro en el centro de la galaxia M87, era obligatorio y necesario documentar también el agujero negro supermasivo que existe en el centro de nuestro propio vecindario, algo que ya se venía haciendo desde 2017 con una serie de radiotelescopios en todo el orbe, y pues bueno, luego de 5 años de observaciones y procesamiento de datos, he aquí al monstruo que reside en el barrio.
Sin embargo, en realidad lo que vemos no es al agujero negro en sí, sino al disco de acreción en sus proximidades, donde la materia, proveniente de estrellas y nebulosas cercanas, es sujeta a grandes fuerzas dinámicas y electromagnéticas, haciendo que se caliente a temperaturas apenas imaginables y emita ondas de radio, luego la materia es espaguetizada y pasa el llamado horizonte de eventos, quedando así atrapada por la inconmensurable gravedad del agujero negro, donde ni la luz puede escapar.
Con una masa estimada en cerca de 4,000 millones la de nuestro Sol, el agujero negro es apenas más grande que el propio Sol, lo cual nos da una idea de la enorme densidad y gravedad del mismo,

En septiembre del año pasado los ojos del mundo se posaron en la minúscula isla de La Palma, parte de las Canarias, pues el volcán Cumbre Vieja entró en erupción devastando una parte de la misma. En las siguientes semanas un extraño fenómeno atmosférico fue captado tanto desde el suelo como desde el espacio: unas misteriosas ondas expansivas que detonaron la imaginación de los más avispados conspiranoicos. La realidad es que estas ondas "gravitacionales" no son mas que el resultado de las interacciones entre el aire caliente expulsado por el volcan, y las capas de aire frío de la atmósfera, que dan por resultado el curioso fenómeno.

La atmósfera terrestre es sede de maravillosos fenómenos, como esta tormenta captada desde un avión.

No, no es una magistral imagen de la atmósfera jupiteriana, es nada menos que el Iztaccíhuatl, volcán en el centro de México, con lo que creo es parte del Popocatépetl en la parte baja de la imagen. Todo mexicano que se respete conoce desde luego, la leyenda de los volcanes.

Un buen lugar para tomar excelentes imágenes del espacio es la Estación Espacial Internacional (ISS), aquí, a unos 400 kilómetros de la superficie terrestre podemos ver el horizonte, y allá al fondo a la Luna y Venus.

La mayor noticia astronómica en muchos años es el debut del gran Telescopio Espacial James Webb (JWST), llamado así en honor al director de la NASA que en la década de los 60's fue un decidido impulsor del programa Apollo. El James Webb es mucho más grande que el telescopio que viene a sustituir: al ya legendario Hubble. se compone de una serie de espejos hexagonales y un cúmulo de sensores y computadores que le permiten procesar imágenes con mucho mayor detalle que su antecesor. El pasado 11 de julio el presidente Joe Biden dio a conocer la primera imagen obtenida con el JWST: en esta imagen de campo profundo vemos el cúmulo de galaxias SMACS J.0723-7327, que se encuentra nada menos que a 5120 millones de años luz de nuestras cabezotas.
Este cúmulo se encuentra ubicado en el área de la constelación del Pez Volador, visible solamente desde el hemisferio Sur. Inmediatamente en internet se comparó a la imagen del James Webb con la misma toma desde el Hubble, y la diferencia es abismal.

Aquí tenemos otra de las imagenes que el James Webb nos ha dado en este par de semanas, no estoy seguro, pero esta debe ser alguna zona de nuestra Vía Láctea con gran detalle. Algunos aficionados han tratado de contar las estrellas en la foto mediante algunos paquetes de software, sólo para colapsar sus computadoras, lo cual nuevamente, nos da una idea de la potencia del JWST.

Otra de las magistrales imágenes enviadas a la Tierra por el James Webb es ésta de la galaxia M74, una galaxia típica en espiral situada a 32 millones de años luz de nuestro planeta en la constelación de Piscis. Esta es otra de las imágenes que hacen quedar al Hubble como cosa del pasado.

Y los hitos del James Webb no se acaban: hace unos días se dio a conocer la que por ahora, es la galaxia más antigua jamás vista, GLASS-z13 es una galaxia situada en la constelación del Escultor, alineada cerca del Polo Sur.
Esta galaxia, visible apenas como una mancha rojiza, parece ser que se originó unos 300 millones de años después del Big Bang, es decir, que debe tener unos 13,300 millones de años de edad.

El pasado 15 de mayo un eclipse total de Luna fue visible en nuestro país, y afortunadamente me encontraba yo de vacaciones, lo que me permitió tomar estas fotos.

Magnífica imagen de Urano, el penúltimo de los planetas del Sistema Solar, visto en infrarrojo con algunos de sus satélites. La imagen no está de lado, así es la disposición del planeta, con un anillo casi en vertical, ya que el planeta tiene un eje a 97 grados, lo que lo hace girar en sentido vertical como una pelota, contrario a los demás planetas cuyo giro es más o menos horizontal (como perinolas). 
Si algo así pasara con la Tierra, tendríamos, por poner un ejemplo, que América y el continente Euroasiático-africano se alternarían ciclos de 42 años recibiendo la luz del sol en una suerte de medio día permanente, mientras que sólo unos pocos meridianos en los océanos entre ambos hemisferios tendrían ciclos de día y noche de aproximadamente 8.5 horas cada uno, con el Sol saliendo por nuestro Sur y poniéndose en el Norte, pero con el Sol siempre muy cerca del horizonte.

Nos vamos con esta imagen espectacular de Júpiter tomada desde la sonda Juno, mostrándonos uno de sus polos. Tal majestuosidad se consigue realzando los colores, de acuerdo con datos infrarrojos y espectroscópicos, el resultado es algo digno de Van Gogh.

Más imágenes aquí: 
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jueves, 11 de abril de 2019

CELESTIA GALACTICA FOTOGRAFICA. Parte XXIII

Esta semana ha traído consigo un hito en materia de astronomía, y para ir acordes a la ocasión, he aquí otro compilado de imágenes del cosmos:

Arrancamos como es menester, con la primera imagen que podemos tener de un agujero negro, el cual se encuentra en el centro de la galaxia M87, también llamada Virgo A, por encontrarse en el famoso Super Cúmulo de Virgo. Una red de varios telescopios terrestres denominados en conjunto como el "Telescopio del Horizonte de Eventos" (entre los cuales se encuentra el Telescopio Alfonso Serrano, que se ubica en Puebla), trabajando en conjunto gracias a un algoritmo desarrollado por la experta en informática Katherine Bouman, es la responsable de lograr esta imagen. La imagen en sí no es una fotografía como tal, es el resultado de mediciones en longitudes de onda milimétricas, entre otras.

Lo que vemos en el centro es la sombra del agujero negro, pues ni la luz escapa a él, se trata de un agujero particularmente supermasivo, que según estimaciones, tiene un diámetro de unos 40,000 millones de kilómetros, o por decirlo de alguna manera, tooooodo el Sistema Solar cabe perfectamente en esa zona oscura. Alrededor de ella vemos un disco de luz que es la que emiten los cuerpos que se encuentran más allá del agujero negro, y es que la gravedad es tan fuerte que puede curvar la luz, dando como resultado ese halo brillante, distinguimos una zona más brillante que corresponde a la luz que "viene" hacia nosotros.

Entre el halo brillante y la zona oscura está el famoso Horizonte de Eventos, esa zona donde toda forma de energía y materia es finalmente atrapada por el agujero negro, empieza a girar a velocidades extraordinarias y a "espaguetizarse", hasta que finalmente entra en una espiral sin retorno, para entrar en la singularidad del hoyo negro, y nunca más volver.

Magistral toma de un "moai", una de las icónicas esculturas de la Isla de Pascua, con la constelación de Orión al fondo.

Gemínida. Meteorito haciendo su entrada suicida a la atmosfera terrestre. El nombre le viene por el sitio de su aparente entrada desde nuestro punto de vista: la constelación de Géminis.

Ceres es un planeta enano que orbita por entre el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter. Hace un par de años el orbe fue visitado por la sonda espacial Dawn de la NASA; y que fue responsable de algunas espectaculares tomas, como el Ahuna Mons, o Monte Ahuna, el cual tiene 6 kilómetros de altura y su origen es una incógnita habida cuenta que es un pico único y no hay evidencia de vulcanismo en el planeta.

Otra gran imagen de Ceres es esta que nos muestra una de las dos grandes manchas brillantes que se observaron desde la sonda espacial, por ahora estudios en espectrometria permiten establecer que las manchas son en realidad cúmulos de sales de magnesio y carbonatos.

Vamos a nuestro vecino: Marte, aspecto de su superficie.

Colina Ireson, también en Marte.

Una miradilla al polo norte marciano, que nos permite ver estas espirales formadas por el depósito de hielo y el efecto de los vientos.

IC805, o como forma indica, la Nebulosa del Corazón. Ubicada a unos 7500 años luz de nuestras cabezotas, ubicada en la constelación de Cassiopea. Es una nebulosa de emisión, puesto que su brillo proviene de grandes cantidades de hidrógeno ionizado.

Volvamos otra vez al vecindario: tormenta atmosférica en Júpiter. Hermosa a la vez que mortal para aquel que se atreviera (o pudiera) estar bajo ella.

La Pequeña Mancha Roja, que al igual que su hermana mayor (La Gran Mancha Roja, obviamente), son tormentas aisladas que giran en sentido contrario a los vientos de la zona. La Pequeña Mancha Roja se formó en realidad de la unión de 3 pequeñas tormentas ovales que pueden rastrearse hasta principios del siglo XX, y a principios del XXI empezó a tornarse roja.

Espectacular y poco convencional toma de Júpiter, desde su Polo Sur.

El Sol, nuestro astro rey en toda su magnificencia, gracias al empleo de telescopios ultravioletas, ni el tránsito de Venus de 2012 puede opacarlo. Un tránsito en términos astronómicos es cuando un planeta pasa entre el Sol y la Tierra, en el caso de la imagen es Venus, cuyos tránsitos ocurren en pares de 8 años, separados por otros 110-120 años. El más reciente par de tránsitos fue el de 2004-2012, de este último tomé unas improvisadas fotos con lo que tuve a la mano.
Otro par de tránsitos venusinos fue el de 1874 y 1882. El primero de ellos fue particularmente importante puesto que mediante simples cálculos trigonométricos se pudo estimar la distancia aproximada entre la Tierra y el Sol. En esto contribuyó notablemente una comisión científica mexicana, cuya reseña fue tema de un libro del Fondo de Cultura Económica, del cual en este blog previamente publiqué algo aquí y aquí.

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