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viernes, 4 de septiembre de 2026

Imágenes antiguas de la Comarca Lagunera. PARTE 111

Centésimo decimoprimer (ciento onceavo para los reguetoneros y adoradores del n4cr0part1d0) compilado de fotografías del pasado lagunero, una serie a la que no le he estado dando tanto seguimiento últimamente, pero ahí les va. 
Como de costumbre, es menester reconocer a los excelentísimos sitios como Torreon y la Laguna: Gloria y Esplendor, Leyendas Laguna, Lerdo la Ciudad Jardin, Yo Soy de Gomez Palacio, Fotografía Antigua y de Antigüedades de Parras, Amigos de Mapimí,Durango, Verdesierto, Recuerdos del Tlahualilo, Mi San Pedro Coahuila, entre otros tantos, cuya buena fe les impide proceder contra mí por robar sus imágenes. Comencemos:

Hoy la bienvenida corre por cargo de este letrero auspiciado por Cervecería Cruz Blanca, ignoro la fecha pero puede verse que en ese entonces Torreón tenía apenas 150,000 habitantes. Este anuncio se encontraba en la esquina de Muzquiz y Blvd. Independencia, en la entrada norponiente de la ciudad, llegando desde el Río Nazas.

Caminando unas cuadras al norte en dirección al río por la misma Muzquiz, nos topamos con un peculiar edificio rojo, que era la compuerta del Canal del Coyote, que llevaba agua desde el Nazas en dirección al oriente, hasta la comunidad del mismo nombre. Con el tiempo el canal cayó en desuso, y en 1975 fue rellenado para convertirse en el actual Boulevard Constitución.
Las compuertas sin embargo, se usaron durante años como sede del Museo de la Revolución, donde se exhibían artefactos, fotografías, documentación y alguna obra artística sobre ese convulso periodo de la historia mexicana.

El principal impulsor del Museo de la Revolución no fue otro que el legendario Dr. Manuel Terán Lira, aunque médico de profesión y catedrático, es más reconocido regionalmente por sus esfuerzos en materia de divulgación de la historia de la Comarca Lagunera. Todo un ícono que falleció hace unos cuantos años.

Y sobre el Canal del Coyote, aquí tenemos cómo lucía en los 70's previo a su conversión a Blvd. Constitución, este puente se localizaba en el cruce con la actual calle Leona Vicario, actualmente un transitado cruce vehicular, los más observadores se darán cuenta al pasar por el lugar hoy en día la clara diferencia de altura entre el boulevard y la Vicario, siendo esto un vestigio del antiguo puente y el canal.

Hace mucho que no posteo billetes, y retomando el tema de la Revolución Mexicana, aquí tenemos un billete por 5 varos emitido por el Banco de Chihuahua, impreso en 1914 y resellado en Torreón por la División del Norte. Por aquellos días, si bien el peso era la moneda corriente en todo el territorio, cada estado podía emitir su propio dinero, e incluso lo hacían hacendados y terratenientes. La "bola", como llamaba la gente al conflicto, implicó que hasta las milicias emitieran su propias monedas y billetes. 
En el caso de la División del Norte, allá en 1913 tenían tal control de Chihuahua, que Pancho Villa llegó a ser gobernador por un mes, aproximadamente, periodo en el que alcanzó a crear el Banco de Chihuahua y emitió su propio dinero, como el de la imagen.
Sin embargo, el Centauro del Norte amaba más el combate que la política, y dejó un gobernador provisional al tiempo que se lanzaba en dirección al centro del país con su División del Norte, conquistó Torreón en 1914, y con ello llegó su dinero a estas tierras, y si bien las monedas valían per se, a los billetes, para darles validez, los tenía que resellar una sucursal local del banco.

En estos días trágicas noticias ponen en tendencia a un cantante llamado Camilo Séptimo, no conozco nada de su música, pero antes del séptimo tuvo que haber un sexto, y en este caso es el legendario Camilo Sesto, cantautor español que tenía una buena base de fans en México. Aquí se lo puede ver arribando a Torreón para un concierto en 1976, detrás se aprecia un hermoso McDonell Douglas DC-9 de Aeroméxico.

Desconozco fecha, una combi de la ruta Triángulo (Tardángulo para los compas), pasando frente al Bosque Venustiano Carranza. Desconozco cual era el trayecto de dicha ruta, o si es que todavía sigue activa.

Clavadistas en la alberca de la Unidad Deportiva Torreón, ignoro la fecha.

Impresionante imagen de la Fundidora de Peñoles en Mapimí, Durango, año desconocido. En la actualidad solo quedan algunas paredes, cimientos y depósitos de escorias.

Silo en la Granja de San Julián, terreno que hoy ocupa la plaza comercial Cuatro Caminos, en Torreón.

Otro detalle de la desaparecida Granja San Julián, allá por los 70's creo.

Iglesia de la Santa Cruz, ubicada en el extremo poniente de Torreón en el Cerro de la Cruz, esta pequeña iglesia dominaba la vista desde el centro de la ciudad con sus paredes blancas y su entonces techo rojo, la bajada desde la iglesia hasta el nivel del suelo marca el inicio de la Avenida Juárez, actualmente dicho edificio sigue en pie. Foto de 1992.

Acarreados, la vieja confiable de los políticos, sean del partido que sean y de la ideología que sea que digan defender (aunque no crean en ella). Aquí vemos a un montón de campesinos y ejidatarios movidos en camiones en dirección a un mitin político en Torreón, por la Avenida Hidalgo justo frente a la Plaza de Armas, a la derecha puede verse el Hotel Galicia, cuya edificiación ha permanecido impasible frente al devenir del tiempo.

Desde la Hemeroteca Digital de El Siglo de Torreón, tenemos el monumento a Colón, ubicado en la calzada homónima, entre calles Escobedo y Bravo. Imagen de 1963. No dudo que de tener la oportunidad, cierto partido actualmente en el poder, sería capaz de no solo cambiarle el nombre a la Calzada Colón, sino de destruir la estatua, en un claro y fútil gesto según de reivindicación indigenista.

Vámonos ahora a Gómez Palacio, con estas dos magistrales imágenes de la embotelladora de Pepsi Cola, sita en Boulevard Miguel Aleman, frente a la Unión Ganadera Local (hoy Soriana Centenario) y al lado del Canal de Sacramento. En la primera imagen vemos el espectacular que marca la ubicación de la empresa, mientras que en la segunda foto dicho anuncio yace en el suelo, ignoro si es porque se cayó, o porque la foto es antes de alzarlo. Allá al fondo se ven las instalaciones de Super Pan, panificadora local. Hoy en día la Pepsi continúa en funciones, Super Pan no.
 
Ahora toca ir a Lerdo, y aquí tenemos un vehículo de la Policía Rural de Lerdo, foto datada en 1977.

Continuamos dando la vuelta por las comunidades de la Comarca Lagunera, y ahora tenemos la fachada de la Presidencia Municipal de San Pedro de las Colonias (San Pipas para los cuates), tal como se veía en 1998. Ubicada frente a la Plaza de Armas de la ciudad por la calle Francisco I. Madero, ha recibido diversas modificaciones.

Espectacular imagen del desaparecido puente del tranvía de Torreón a Lerdo, con 3 niñas en primer plano cuya vestimenta me hace pensar que corresponde a algún momento en las primeras dos décadas del siglo pasado, hace ya 100 años. Foto tomada desde el margen norte del Río Nazas en Gómez Palacio, con dirección a Torreón. El tranvía finalizó operaciones en 1953, al año siguiente la celosía (los armazones metálicos) fue vendida al kilo a una fundidora de Jalisco. Solo los pilares de piedra y argamasa permanecen en la actualidad como vestigio.
Aquí una reseña del tranvía.

4 de septiembre, como hoy, es una fecha especial que todo aficionado lagunero al futbol debe recordar, fue un 4 de septiembre de 1983 cuando el Santos Laguna debutó profesionalmente en la liga de Segunda División B, frente a Bachilleres, de local en el desaparecido Estadio Moctezuma (luego Corona), ganando por 2 a 0, con Leobardo Ávalos y José Luis Rodriguez marcando los primeros de muchos goles que vendrían por delante.

En la foto el cuadro de Santos Laguna en el Verano 1999, que tuvo una de las plantillas extranjeras más random en la historia del equipo, arriba, de izquierda a derecha tenemos a Joahan Rodríguez, el croata Elvis Brajkovic (que llegó como parte de esa marea de balcánicos tras el mundial de Francia 98, pregúntenle al Puebla), el legendario Héctor "Pity" Altamirano, el guatemalteco Martín Machón (que llegó a tener su propia porra de pelones), el portero Adrián Martínez "El Grande", el histórico defensa Pedro Muñoz y al lado el médico Dr. Jorge Galván, quien creo trae la camisa que usaba el segundo portero, Tomás Adriano.
En la fila inferior José Antonio "Tato" Noriega, Eduardo Lillingston, el paraguayo Hugo Marcelo "el Chueco" Ovelar, Salvador Mariscal (padre) y el único, la leyenda, Jared Borgetti, el Zorro del Desierto. Todos dirigidos por Juan de Dios Castillo.

Eran otros tiempos, con más hombres que nombres, ese torneo Santos se metió a la reclasificación de panzazo, y tras una espectacular serie contra Tecolotes de la UAG entraron a la liguilla, donde echaron al América en cuartos de final, pero se quedaron en el camino en semifinales gracias a un Toluca que a la postre saldría campeón.
Afortunadamente, la base de ese equipo de 1999 permaneció y le tocó ganar el campeonato dos años después.

Por supuesto, hoy tristemente la historia es lo único digno de celebrar, historia que por cierto su propietario, Grupo Orlegi, se quiere adjudicar completa, como si nunca hubieran existido los Abusaid, los Necochea, los Ibarreche, los Dávila, es más, hasta al propio Grupo Modelo lo quieren borrar de la historia. Actualmente el equipo sólo vive del recuerdo, una crisis deportiva, estructural y social azota al club, todo por culpa de la avaricia y malas decisiones del dueño de Orlegi, el mercenario Alejandro IrRATAgorri, y del orejón presidente, cuyo único mérito, además de cantar con el color de la esperanza, es ser el hijo del papá, como si de un vil San Canaca se tratase.

1965, esquina de Hidalgo y Valdez Carrillo, en Torreón. Mucha gente que lee esto creerá que Soriana, la famosa cadena de tiendotas naranjas, es originaria de Monterrey, donde actualmente están sus oficinas administrativas, pero la realidad es que Soriana empezó en Torreón, en 1905, como una modesta tienda de telas de un tal Pascual Borque, nativo de Soria, España, y de ahí el nombre de la tienda, que fue creciendo hasta ser el monstruo comercial que conocemos en la actualidad.
La primer Soriana estuvo situada en esquina de actuales Hidalgo y Juan Antonio de la Fuente, en algún momento el crecimiento obligó a una mudanza una cuadra al poniente, a la esquina de Hidalgo y Valdez Carrillo, desde donde se tomó esta imagen en 1965.
Cabe mencionar que con posterioridad Soriana compró toda la cuadra donde estaba la tienda original, hoy Soriana Centro, con ello, la tienda de la Valdez Carrillo pasó a ser otros negocios, en la actualidad el terreno lo ocupa una farmacia Medex, así como una de esas Plazas de la Tecnología, donde los otakus, geeks y cosplayers se reúnen para comprar, vender e intercambiar de todo.

Torreón, esquina de Ángel Urraza y Fernando Rodríguez, paralelo a la Calzada Río Nazas sobre la margen sur del comentado río, vemos las instalaciones del Canal 4 de TV local, que luego pasarían a ser del grupo Multimedios, y pasando la emisora a ser Canal 9. Lo más característico siempre fueron las enormes torres que albergaban las antenas de dichos canales.
La foto debe ser entre 1958, año en que se colocó la primera torre, de 80 m de altura, y 1989, cuando se agregó una segunda torre, de 130 m. 
En 1975 la propiedad del Canal 4 pasó a Televisa y usó la antena como repetidora de Canal 5 (que los laguneros conocimos como Canal 4 por la razón ya comentada), y en 1989 es cuando las instalaciones son vendidas a Multimedios, sin embargo, Televisa construyó la segunda torre para mantener la repetidora de Canal 5.
En 2007 Multimedios se muda al centro de la ciudad y la primera torre es desmontada, luego en 2014 Televisa puso una nueva antena en el Cerro de las Noas, aunque la segunda torre permaneció en pie hasta 2023, y con ello, la vista icónica de las 2 gigantescas antenas dejó de existir.

Hablando de entretenimiento, el legendario Tropicalísimo Apache, una de las agrupaciones más queridas de la Comarca y de varias partes del país, originaria de Torreón, aquí en 1976.

Nos despedimos hoy con esta panorámica del poniente de Torreón desde las faldas del Cerro de la Polvorera, creo de 1920, allá al fondo en el extremo superior izquierdo de la foto vemos la llegada de las vias del Ferrocarril Central desde Ciudad Juárez y con destino a Culerolandia (a.k.a. la CDMX), el Cerro de la Cruz, que ocupa casi toda la mitad superior, luce casi vacío y no lleno de caseríos, la fabrica que domina el extremo derecho es la antigua Harinera, que se construyó sobre el sitio de lo que una vez fue la Jabonera Alianza, misma que se incendió en la primera década del siglo pasado, y motivo por el cual la zona se conoce aún como sector Alianza.
Las instalaciones de la harinera son actualmente un recinto cultural.
Mientras, en el extremo inferior derecho se alcanza a ver parte del chalet del arquitecto Federico Wulff, connotado magnate industrial de la ciudad, y que actualmente alberga al Museo Casa del Cerro.

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miércoles, 28 de enero de 2026

Aquellos jugadores yugoslavos del Puebla

El otro día me apareció un post de Facebook donde la gente estaba rememorando algunas de las contrataciones más random en la historia del futbol mexicano, y me vino a la mente aquel extraño experimento del Puebla en 1998, cuando de la nada cambió en su totalidad la plantilla de extranjeros, 5 eran en aquel entonces los permitidos, por futbolistas de la extinta Yugoslavia.
El Pueblota de 1998
Por aquellos días, y para variar, el Puebla atravesaba por la enésima crisis económica y deportiva, ya de por sí casi siempre ha sido una franquicia con presupuestos modestos y acostumbrada a la mitad inferior de la tabla. Al concluir el torneo Verano 98 la franquicia fue adquirida por el Ingeniero Francisco Bernat Cid, pero no en su totalidad ya que el dueño anterior, un tal José Abed, se quedó con las cartas de algunos de los jugadores extranjeros, impidiendo su contratación por la nueva administración.

Raúl Cádernas

Bastiones e históricos del equipo, como el portero uruguayo Gerardo Rabajda y el delantero español Carlos Muñoz, debieron cambiar de aires. Otros fueron separados del plantel por el técnico Raúl Cárdenas quien, arropado por el nuevo dueño, dio un manotazo de autoridad expulsando a jugadores que consideraba problemáticos. El resultado es que el Puebla se quedó sin sus cinco extranjeros y sin algunos de sus jugadores más destacados.

Se acababa de terminar el mundial de Francia, contienda donde la sorpresa la dio la selección nacional de Croacia, joven nación nacida a partir de la desintegración de Yugoslavia, y llegó nada menos que al tercer lugar del certamen, habiendo dejado en el camino a las mismísimas selecciones alemana y holandesa.

Para poner un poco en contexto, Yugoslavia tuvo un sangriento proceso de disolución que empezó con la muerte de su líder, el General Tito, en 1980. Las tensiones raciales, religiosas y nacionalistas entre los diversos pueblos eslavos desembocaron en las guerras balcánicas, llamadas así por la cadena montañosa que domina Yugoslavia, dando lugar a la independencia de Eslovenia, Croacia y Macedonia en 1991, así como Bosnia-Herzegovina en 1995. Lo que quedó del país se convirtió en Serbia y Montenegro ese mismo año, aunque siguió conservando el nombre Yugoslavia hasta 2003, luego Montenegro declaró su independencia en 2006 y la más reciente ha sido Kosovo en 2008, aunque esta última no cuenta aún con reconocimiento internacional completo.

Pero bueno, si ya en su tiempo Yugoslavia era reconocida como una potencia en términos futbolísticos, era lógico pensar que en sus repúblicas derivadas también habrían de encontrarse potenciales figuras del balompié mundial, y la sorpresiva participación de Croacia en el Mundial así parecía demostrarlo, todo era cuestión de escoutear la región.

En muchos países se avocaron a conseguir futbolistas balcánicos. México no fue la excepción, y fue entonces que el Puebla se lanzó a buscar futbolistas de aquellas regiones, con la esperanza de que la calidad que éstos le aportasen al club fuera revulsiva para salir de los malos resultados. Así, en el draft de mitad de año en 1998, sorprendieron a todos no incorporando ningún refuerzo y se decantaron por cinco jugadores yugoslavos.

Sepa el diablo cómo fue que el Puebla dio con los 5 balcánicos, pues algunos de ellos jugaban en divisiones inferiores y otros ni siquiera eran titulares. Tampoco se conoce de las condiciones u ofrecimientos que haya hecho el Puebla para convencerlos de venir a una tierra lejana y extraña para ellos, seguro los que jugaban en Yugoslavia vieron esta como una oportunidad de mejorar sus condiciones de vida y escapar de las innumerables guerras que sacudían a la región, sin embargo, otros ya jugaban en otros países de Europa y tenían vidas cómodas y estables.

Es posible, y esta hipótesis es meramente mi especulación, que originalmente los agentes del Puebla hubieran ido a Yugoslavia sin tener algún jugador en mente, y ya habiendo contratado a los primeros de ellos, éstos recomendaron a los restantes, lo creo así considerando que la mayoría nacieron en la misma ciudad, eran del mismo rango de edad y en algunos casos compartieron equipos.

Los 5 yugoslavos del Puebla fueron:

Viktor Trenevski
Posiblemente el que traía mayor palmarés al momento de arribar a México, nació en 1972 en Skopje, actual capital de Macedonia. Venía de ser campeón en la liga yugoslava con el Fudbalski Klub (FK) Partizan, de Belgrado, la capital, además había jugado las eliminatorias para Francia 98 con la selección macedonia, que sin embargo no se clasificó a la justa mundialista. 
Se suponía que Trenevski, en su posición de mediocampista, sería el alma creativa de Puebla y se le otorgó el número 10, jugaría detrás de los delanteros.

Dejan Peković
Otro que traía una trayectoria medio decente, nacido en 1973, militó también en el FK Partizan junto a Trenevski y fue campeón con el equipo, si bien sólo jugó ahí 8 partidos y se despachó con solo un gol, lo que debió ser el primer indicador de su bajo rendimiento, pero los poblanos lo pasaron por alto. 
Para 1998 jugaba en el Standard Liege, el principal equipo de Bélgica. Su posición era de delantero, si bien mantuvo su pobre cuota goleadora y generalmente entraba de cambio. En el equipo de La Franja tuvo esa misma misión: ser el relevo, y recibió el 11 en el dorsal.
Ojo, no hay que confundir a Dejan Peković con Dejan "Rambo" Petković, otro jugador yugoslavo de la misma edad, pero que sí tuvo una carrera exitosa que incluyó el Real Madrid y algunos de los clubes brasileros más famosos.

Aleksandar Janjic
No hay mucha información de este delantero, nació en Belgrado y tenía una altura que lo beneficiaba como rematador. En 1998 era parte del FC Carl Zeiss Jenna de la tercera división alemana y había estado en el RAD Beograd. Al igual que Pekovic y Trevenski, surgió de las fuerzas básicas del FK Budocnost Podgorica de Montenegro. Se esperaba que Janjic fuera el referente ofensivo del equipo y por obvias razones se le otorgó el número 9, además de ser el titular.

Mile (o Milec) Knežević
Este defensor nació en 1971, también en Belgrado, su equipo formativo fue el FK Partizan y luego pasó por el RAD Beograd, en 1998 jugaba en el KSV Warengem de la segunda división belga, equipo en el que tuvo poca participación. 
Su posición era la lateral derecha y recibió la camisa con el número 2 durante su estancia con los camoteros.

Vojimir Sindic
Toda una incógnita resultaba este mediocampista ofensivo nacido en Podgorica, el más joven de los 5, pues tenía 24 años, también era el que más sobresalía a la vista por ser pelirrojo, jugaba en el FK Hajduk Beograd de la tercera división yugoslava, donde también jugó Janjic.
Lo más destacable que tenía entonces el desconocido Sindic en su carrera era haberse probado con el Logroñés de España, sin éxito. 
Le dieron el 8 en Puebla y también era parte de la oncena titular.

Las esperanzas de la afición poblana, y en general los ojos de todo el entorno futbolístico mexicano, estaban puestas en los 5 balcánicos. Sin embargo, este quinteto se volvería una de las plantillas extranjeras más infames que alguna vez vistió los colores de cualquier equipo mexicano.

El torneo Invierno 98 empezó para la Franja del Puebla y sus flamantes refuerzos con una goleada 4-0 en favor del Cruz Azul y ya desde ese primer partido quedó de manifiesto que los europeos no traían nada, ni siquiera podían completar los partidos. Le siguieron una tanda de derrotas 2-0 contra Pumas, 3-1 ante Atlas (con gol de Janjic) y 2-0 frente a Celaya. Apenas si pudieron sumar un triunfo de 2-1 sobre León, pero luego en la fecha 6 los tecolotes de la UAG les dejaron ir una cuarteta de goles por uno de los camoteros.

El DT Cárdenas estaba contra la espada y la pared, pues estaba alineando principalmente a los jóvenes novatos del equipo, ya que los extranjeros no respondieron como se esperaba. Quién sabe si se llegó a arrepentir de haber mandado al diablo a varios de los mejores jugadores que había tenido La Franja en la temporada previa.

Cárdenas se fue en esa jornada 6, su lugar lo ocupó el legendario Capitán Furia, Alfredo Tena, que había hecho campeón a Santos por primera vez en su historia en 1996. Tena no pudo corregir el rumbo del barco y se vio en la misma necesidad de alinear a los novatos del equipo.
Aquel fue el peor torneo en la historia de la institución poblana hasta entonces, pues solo lograron nueve puntos, ganaron apenas dos partidos, empataron tres y perdieron en doce ocasiones; solo marcaron 13 goles a favor con 41 goles en contra, así Puebla finalizaba último del torneo.

Para el Verano 1999 se decidió darles las gracias a 4 de los 5 extranjeros, solo uno se quedó.

¿Qué fue de los infames yugoslavos?
Viktor Trenevski, el supuesto creativo de La Franja, jugó de manera intermitente la temporada, disputó 9 partidos, en los cuales ocurrieron 8 de las 12 derrotas del equipo. El único de sus partidos en que el Puebla no perdió fue en el empate a 2 en la última jornada frente a los rayados de Monterrey, a.k.a. La Tierra del Amor entre Primos. Trenevski puso una asistencia y anotó su único gol, de tiro libre.
De cualquier modo, al final del torneo regresó a Yugoslavia para continuar su carrera y lo único reseñable que le ocurrió después es que pasó una temporada a prueba con el Fluminense de Brasil, sin lograr firmar contrato.

El que se esperaba fuera el goleador, Janjic, tuvo más minutos que sus compañeros, especialmente porque había que usar los cambios en sus compatriotas, que se cansaban antes que él. Sólo se perdió un partido, pero finalizó únicamente la mitad de los juegos ya que la condición física no le daba para más. Al igual que Trenevski, sólo se despachó con un gol y una asistencia. 
Después de salir de Puebla, se fue a Chipre, ahí se lesionó la espalda, retirándose del futbol y pasando a ser Director Técnico en varios equipos de Serbia. En alguna entrevista llegó a decir que se llevó gratos recuerdos de Puebla, de la afición y de los sus compañeros de plantel.

Peković no sirvió ni de cambio, solo entró en 3 ocasiones al campo, una de ellas extrañamente como defensa, su productividad fue de cero goles. Se fue al Podgorica y siguió jugando en equipos de su país y Hungría, hasta su retiro en 2004.

Knežević, llamado a ser un pilar de la defensa camotera, apenas si pudo iniciar en 4 partidos, no terminó ninguno e infamemente requería salir de cambio antes de que siquiera se acabara el primer tiempo. Después de Puebla se incorporó al RAD Beograd y anduvo probando suerte en Grecia y Polonia. Se hizo también DT.

Finalmente, fue Vojimir Sindic el único que se quedó para la siguiente temporada, Sindic fue el menos malito de los 5, ya que fue titular en los 17 partidos del Invierno 98, seguramente más por necesidad que por talento o capacidad física, ya que también se agotaba y no lograba completar los partidos, logró anotar 2 goles, uno de ellos de penal frente a Santos, lo que tristemente, lo convirtió en el máximo goleador del equipo en el torneo.
Para el Verano 99 Sindic volvió a arrancar de titular en el partido inaugural, de ahí no se le volvió a ver más hasta los últimos minutos de la última jornada, partido en el cual el Puebla, ahora dirigido por el español José Mari Bakero, buscaba no descender, pero el esfuerzo fue infructuoso y el equipo empató 1-1 ante Monterrey, abandonando el máximo circuito. 

Al menos esa segunda temporada sirvió para que Vojimir Sindic se salvara de la guerra e intervención de la OTAN en Yugoslavia, regresó a un país devastado, con un panorama político reconfigurado, y tras jugar algunos años más, se convirtió también en DT. Particularmente recuerda con cariño su paso por México, donde se identificó con la figura del General Ignacio Zaragoza, de la que se declaró admirador.

Los 5 flamantes bultos europeos del Pueblota en su presentación, de izquierda a derecha: Dejan Pekovic, Aleksandar Janjic, Milec Knezevc, Viktor Trenevski y Vojimir Sindic
Y ese fue el paso miserable de los 5 yugoslavos del Puebla, siempre figurarán en los listados de las contrataciones más infames en la historia del futbol mexicano, tal vez la lejanía de su tierra, las barreras idiomáticas, el clima, la orografía mexicana y el estilo de juego diferente al que estaban acostumbrados fueron factores que en su conjunto influyeron en sus paupérrimos desempeños. 

Seguramente pensaron muchos, desde la afición hasta el nivel directivo mismo, que el simple hecho de ser europeos era per se una garantía de talento, la cual no demostraron. 

Aquel que no conoce su historia está condenado a repetirla. El pensamiento de que el futbolista extranjero es inherentemente mejor que el mexicano, sigue permeando a todos niveles: hoy en día tenemos partidos jugados predominantemente por no nacidos en México, con hasta 9 plazas permitidas por equipo, y con pocas oportunidades para futbolistas y DT mexicanos, algo que, sumado a los malos manejos directivos y a las brechas presupuestales entre clubes, sin duda veremos reflejado en el próximo mundial.

sábado, 30 de marzo de 2024

Kiril Eskov - EL ÚLTIMO ANILLO. Reseña

Hay un libro poco conocido entre aquellos que dedicamos parte de nuestro tiempo a leer y releer al Profesor Juan Ronaldo Raúl; se trata de una obra escrita por un paleontólogo ruso, en la que nos presenta la otra cara de la moneda: la historia de El Señor de los Anillos vista desde la perspectiva de los vencidos, el título de este libro es: Последний кольценосец, Posledniy kol'tsenosets, más conocido en inglés como The Last Ringbearer, o bien con la traducción que se le dio en español: El Último Anillo.

Hace algún tiempo oí hablar sobre este libro, y todas las reseñas que leí hablaban del ingenio del autor, Kiril Eskov (a veces traducido como Yeskov), quien apoyándose en un realismo cínico, presentaba una visión alterna al tradicional relato tolkeniano. Si bien es fácil encontrar el libro en español en la web, sucumbí al encanto de tenerlo en físico, pues me lo topé en una de las ferias del libro que se realizan en la tierra del amor entre primos, a.k.a. Monterrey hace unos meses, y apenas hace un par de días lo terminé.

Conviene hablar primero del tovarichi Eskov: para empezar, como ya comenté, es un biólogo y paleontólogo con una exitosa carrera en dichos campos, que a juzgar por algún ensayo de su autoría disponible en la red, no parece disfrutar de buena gana los mundos de ficción si éstos presentan algún mínimo rasgo de realismo, eso lo llevó a crear su primera obra literaria: El Evangelio Secreto, obra donde muestra a Jesús como el centro de una conspiración política entre diversas facciones religiosas y el Imperio Romano, resultando que la Pasión del Cristo no es más que una farsa, pero que por azares del destino, termina convirtiéndose en la fe predominante como la conocemos. Se segunda obra es El Último Anillo, de 1999, en la que juega con un principio parecido: el Anillo Único es una mentira, y la epopeya de los pueblos libres de la Tierra Media contra Sauron no es más que una farsa creada por los vencedores.

Entrando de lleno al libro, hay que decir que la versión que adquirí tiene por necesidad los nombres cambiados, puesto que hablar de personajes y localizaciones como Gandalf, Saruman, Aragorn, Faramir, la Tierra Media o Mordor, es claramente incurrir en violación a los derechos de autor, y eso haría que el Tolkien Estate se le lanzara a la yugular a la editorial Alamut, que fue la que tuvo la valentía de sacar esta obra en español, gracias a la traducción de un tal Fernando Otero Macías. No obstante cualquier lector de Tolkien sabrá reconocer los nombres cambiados, o al menos la mayoría.

El contexto de la historia es más o menos así: vemos la perspectiva de Umbror (Mordor), nación civilizada y avanzada tecnológicamente, la cual se vio arrastrada a una guerra con los pueblos de Occidente: Reinor, Marca y Pietror (Arnor, Rohan y Gondor, respectivamente), pueblos que confían en la magia y en la hechicería dirigida por los Elfos, y en especial por el Consejo de Magos (Gandrelf, Searuman, Radugast y dos magos azules de cuyos nombres no quiero acordarme).

Fue el cruel Gandrelf quien viendo la amenaza que representa la industria umbroriana frente a la magia, decide una “Solución final” a dicho problema, para lo cual se vale de ciertos “miralejos” (nada parecidos a las Palantiri) y un espejo mágico que está en Onirien en poder de los elfos (nada que ver con Lothlorien, por supuesto). El único que parece oponerse es el buen Searuman, por lo que los demás lo echan del consejo y Gandrelf queda como el líder, con los resultados que ya conocemos: Umbror pierde la Guerra del Anillo y es ocupada por el Reino Unido de Reinor y Pietror, con un tal Altagorn a la cabeza, esto hará que poco a poco Umbror abandone la industria y permanezca como un reino primitivo sometido a la magia. Uno de los puntos destacables es una excelente versión alterna de la muerte del Rey Brujo de Angmar.

Tocante a la trama, y aquí empiezan los spoilers para la gente quejumbrosa, ésta se divide en 4 partes: en la primera conocemos a nuestros protagonistas: el doctor Haladdin, nativo de Opar (Umbar) y el sargento Tserleg, de Umbror (Mordor), dos sobrevivientes de la colosal batalla de Torre Vigía (Minas Tirith, para los amigos), quienes por casualidad salvan al personaje que completa el trío: un tal Barón Tangorn, de Pietror (Gondor), que si bien pertenece al bando contrario, se une a ellos por cuestiones de lealtad.

La cosa es que, un buen día, al buen doctor Haladdin se le aparece un tal Sharia-Rana, el último miembro de la Orden de los Espectros, grandes hombres de ciencia y fe, que han ayudado al desarrollo de Umbror y han prolongado su vida, pero que ahora han caído todos en la Guerra del Anillo. Es precisamente el buen No-Nazgul de Sharia-Rana quien nos cuenta que la historia del Anillo Único es una farsa forjada por los Espectros y no tiene ningún poder, pero ahora, con el mundo industrial en peligro, decide encargarle a Haladdin una misión: destruir el mentado espejo mágico en No-Lothlorien, ya que con ello la magia quedaría eliminada del mundo para siempre, y Umbror (no-Mordor), sería libre.

Desafortunadamente el espejo sólo puede ser destruido en el Volcán de Fuego que se levanta en Umbror, así que Haladdin debe encontrar la manera de hacerlo. ¿Porqué Haladdin? Bueno, él como buen científico, es inmune a la magia, así sin más, sólo él puede ingeniar una solución.
Sharia-Rana además le entrega a Haladdin su anillo de Espectro, el cual tampoco tiene poderes mágicos, y se muere.

La segunda parte del libro empieza a cojear un poco: conocemos al Capitán Aramir y su esposa Ehowyn, quienes ahora son los Príncipes de Lunien (Ithilien), y deben una frágil lealtad al rey Altagorn. Altagorn se valió de un ejército de muertos vivientes para vencer en la batalla de Torre Vigía y acceder al trono (Ojo aquí, que Eskov se le adelantó a Pedro Jackson con eso de usar a los muertos en la batalla de Minas Tirith) y a Aramir lo puso como Principe títere de Lunien para así mantenerlo lejos del trono. Esta segunda parte trae un desvío de la trama, pues nuestros protagonistas dejan de lado su misión para participar en la liberación de Faramir (quise decir “Aramir”) de su encierro en Lunien.

La parte tres es definitivamente la más dolorosa de leer, no sé que clase de sustancia usó Yeskov para embrutecer su mente cuando escribió esta cosa, pero es que se siente tan, pero tan fuera de lugar, que en definitiva parece otro libro: es un thriller de espías donde vemos al Barón Tangorn enredarse en un enfrentamiento entre quién sabe cuántas facciones: que si la Policía Secreta de Umbror, que si el Ministerio de Asuntos Exteriores, redes secretas de espionaje de Altagorn, redes élficas, Inspectores de Policía, Agentes Secretos de todo tipo, el Departamento de Documentos Especiales, la Embajada de no-sé-donde… todos contra todos; es tan desesperante y caótico no tener en claro con qué facción juega cada personaje, además de que Eskov nos tira nombres de la nada y espera que ya sepamos quiénes son… todo este embrollo es para que al final Tangorn pueda entregar algo a los Elfos. Y por cierto, nuestro supuesto “héroe” Haladdin no aparece para nada.

Tristemente la tercera es la más larga de todas las secciones del libro, así que la cuarta parte tiene forzosamente que precipitar todos los acontecimientos: Haladdin llega al Volcán de Fuego y arroja algo, pero no el anillo que le dio Sharia-Rana, pues ese anillo resulta por demás insignificante en esta historia. Arrojando ese algo es con lo que se destruye la magia en el mundo (¿o no?). Por cierto, el plan de Haladdin incluye cierto elemento tecnológico volador, pero es algo que Haladdin no conocía cuando elaboró su plan. Se nota que está metido con calzador en la trama.

Finalmente hay un epílogo que intenta jugarle a la metanarrativa como Tolkien lo hizo con el Libro Rojo, nos dice qué fue de algunos personajes y en general cómo se desarrolló Midgard (la Tierra Media) luego de los eventos del relato. Dos puntos a destacar en este epílogo: uno es un chiste casi profético de Eskov, señalando la asfixiante corrección política que se vive en la industria del entretenimiento en la Tierra Media, como la que se vive actualmente en la vida real, y el otro es una suerte de ruptura de cuarta pared: Eskov critica al Señor de los Anillos y al Tolkien, y luego nos pide que si no nos gusta, no nos quejemos.

Es necesario mencionar las críticas que Eskov ha dirigido a Tolkien en algunos ensayos: lo tacha de mal escritor de cuentos infantiles y lo minimiza debido a su falta de realismo científico: para él Tolkien es un mal constructor de mundos fantásticos porque no sabe de metalurgia, geografía o tectónica de placas, algo que me resulta particularmente chocante y contrastante, especialmente cuando el último libro que me leí antes de El Ultimo Anillo, fueron los Cuentos desde el Reino Peligroso, en los que se incluye un extenso ensayo de Tolkien sobre los cuentos de hadas, y en los que por ejemplo, Tolkien señala la importancia, no del realismo científico, sino de la coherencia dentro de esta “construcción secundaria” que es la fantasía, con el ejemplo de que si queremos colocar un sol verde en un mundo de fantasía está bien, siempre y cuando sea coherente con las reglas del mundo fantástico que estamos creando. Pero a Eskov en sus ensayos eso no le importa, para él Tolkien es inferior porque no ha considerado la composición química de ese sol verde. Pff.

Puedo entender la irreverencia y la naturaleza paródica hacia Tolkien, a fin de cuentas también es una forma de homenaje, pero de eso a sentirse superior pues definitivamente no, dado que Eskov esta muy por debajo del Profesor Juan Ronaldo.

Para empezar, la escritura de Eskov es medianamente soportable, abusa constantemente de los largos soliloquios mentales de los personajes para avanzar la historia. La estructura de los capítulos parece estar determinada únicamente por la longitud de éstos y no por la estructura narrativa: podemos encontrar capítulos que empiezan con determinada trama, y al siguiente párrafo se cambian a otra subtrama, misma que continúa sin transición en el siguiente capítulo, sólo para volverse a cortar por otra trama. Un caos.

También hay que decir que hace retrospectivas sin previo aviso y regresa al presente igualmente sin avisar, de modo que en ocasiones no sabemos de qué personaje o evento se está hablando.

Eskov nos presenta personajes como si ya estuviéramos familiarizados con ellos, para, muchas páginas después, explicarnos su historia y sus motivaciones e incluso le da trasfondo a personajes con nulo impacto en la trama. Otros, como la esposa del doctor Haladdin, apenas si se mencionan, aunque la narrativa les dé cierta importancia.

Hablando de la esposa del doctor, llama la atención el rol que Yeskov da a las mujeres: algunas sólo son vientres, a otras mujeres sólo las presenta como meros objetos sexuales o de recompensa, y otras son presentadas como tontas.

A todo esto hay que sumar una traducción bastante insufrible al español: el traductor, quizá en un intento de parecer sofisticado, hace uso de muchas palabras poco conocidas, aún en el español de España, las cuales dificultan al lector hacerse una imagen mental de lo que ocurre. Además hay muchos términos que me imagino no pudieron ser traducidos literalmente del ruso y se dejaron tal cual en el libro, contribuyendo con un poco más de sufrimiento a la lectura. Creo que aquí el traductor pudo haber hecho un trabajo más amigable.

Dentro de los puntos positivos que puedo encontrar en el libro son las referencias a eventos de El Silmarillion y otras obras de Tolkien, y que un lector medianamente versado podrá detectar, lo que implica que al menos Eskov se ha leído bastante material adicional del legendarium tolkieniano (algo que también queda claro con todo ese argumento del sol verde). Desde luego, su crítica cínica a los regímenes totalitarios queda por demás patente en el libro, y por lo menos hay que reconocer la irreverencia y sarcasmo con la que trata al universo tolkieniano.

Version rusa
Como curiosidades: dentro de los nombres que Eskov usa para llamar a ciudades de su propia invención están algunos de origen mexicano: Irapuato, Coalcomán (en Michoacán), o Guajapan (que podría ser Huajuapan de León, Oaxaca) y Tuanojato (posiblemente Guanajuato), y alguno de los personajes bebe tequila. 

En general, el libro arranca con una premisa bastante prometedora: el viaje de Haladdin y el anillo que da título a la obra, con claros elementos tolkienianos, aunque hay más de Tolkien en las reseñas de El Ultimo Anillo que se encuentran en internet, que en el propio Último Anillo.

No obstante poco después Eskov manda todo eso al diablo metiendo una rebuscada y confusa novela de espías que resulta casi irrelevante, y el objetivo de toda esta subtrama pudo ser resuelto de manera más rápida y sencilla. El anillo que da titulo a la obra resulta irrelevante al final.

De hecho, mi impresión general de El Ultimo Anillo es que el libro empezó a escribirse como una novela de espías del siglo XX, a la que luego Eskov le agregó los elementos de El Señor de los Anillos aprovechándose del inminente tirón comercial que iban a generar las películas de Peter Jackson, pues para 1999 ya estaban en pre-producción (aunque algo me dice que a lo mejor el libro fue escrito después de las películas, por aquello del uso de los muertos vivientes).

Obra recomendada sólo para leer como mera curiosidad, siempre que se descargue libremente de internet y teniendo en cuenta los pocos méritos literarios que posee. No recomiendo gastar dinero en una edición en físico.

lunes, 31 de octubre de 2022

Del accidente que hundió a TAESA y el "séptimo Rammstein"

Está por cumplirse un mes de que la banda de vejetes alemanes cincuentones estuvo en México dando una tercia de apoteósicos conciertos, todos ellos abarrotados como era de esperarse, dado que la banda es muy querida en nuestro país prácticamente desde sus inicios en los 90's, y si bien a menudo asociamos al nombre de Rammstein con el infame accidente aéreo de los Frecce Tricolori en Italia, hay otro accidente  de aviación en el que según una leyenda urbana, murió un integrante de Rammstein.

La historia comienza con el avión McDonell Douglas DC-9-31 número de serie 47418, en versión combi (dotado de una compuerta lateral que permitía modificar el avión para carga y/o pasaje). Voló por primera vez en 1970 y fue entregado a Trans Australia Airlines, con matrícula VH-TJP, tras 16 años de servicio pasó a Estados Unidos, volando con Sunworld International Airlines, Ross Aviation y Midway Airlines.

En 1993 el aparato fue adquirido por la NASA, dándole la matrícula N650UG. Su servicio con la agencia espacial norteamericana consistió en realizar varios de los famosos vuelos de "zero-G", en los cuales la aeronave suele elevarse y descender bruscamente a grandes ángulos, para que los ocupantes en el interior experimenten, por breves instantes, la ingravidez, algo que se utiliza mucho en el entrenamiento de futuros astronautas.

Para tal fin el N650UG fue modificado cambiando el centro de gravedad del avión para así poder realizar las arriesgadas piruetas y acrobacias.

En 1998 el avión pasó a TAESA, aerolínea mexicana que había tenido un meteórico crecimiento, llegando incluso a volar a Europa. El aparato, ya con su centro de gravedad corregido, recibió la matrícula XA-TKN y entró a la red de rutas nacionales de la empresa.

El 9 de noviembre de 1999 el avión cubría el vuelo 725 de Tijuana a la Ciudad de México haciendo escalas en Guadalajara y Uruapan.
En dichas escalas bajó la mayoría de los pasajeros, quienes notaron además ruidos anormales en la aeronave. En la última parte del vuelo, de Uruapan a la capital mexicana, sólo había 13 pasajeros, además de los 5 tripulantes.

A las 18:59 horas, ya con el cielo a oscuras, el XA-TKN despegó de Uruapan, al parecer los pilotos tenían prisa ya que llevaban 30 minutos de retraso, y no realizaron correctamente los procedimientos establecidos, encendieron las luces del interior de la cabina de vuelo, lo que los desorientó con respecto al exterior oscuro, además ascendieron en un ángulo demasiado acentuado (ya sea por la desorientación o por la prisa de ascender rápido), teniendo lugar una falla en uno de los slats (extensiones del borde delantero del ala, que sirven para aumentar la sustentabilidad del avión) por lo cual la aeronave entró en pérdida (las alas ya no pueden sostener al avión en el aire) a apenas 3 minutos del despegue y se desplomó a 12 km del aeropuerto, no hubo sobrevivientes.
restos del XA-TKN

El accidente, el tercero más grave en México en términos de víctimas mortales, puso al descubierto un sinfín de irregularidades en el mantenimiento de TAESA, sobrecarga laboral, corruptelas de todo tipo y falta de capacitación, por lo que la aerolínea entraría en crisis y terminó cerrando sus operaciones. Todavía en la actualidad el nombre TAESA se asocia a infamia en el medio aeronáutico mexicano.

Lo que nos interesa aquí es que entre las 18 víctimas del avionazo, se encontraba un tal Christoph Zimmerman, bajista alemán que si mal no recuerdo, estaba casado con una mexicana, y había abordado en Tijuana. 
Christoph Zimmerman

La prensa rápidamente dio a conocer que Zimmerman era integrante o ex-integrante de Rammstein, la banda alemana apenas había visitado México en abril de 1999, como teloneros de Kiss, y habían conquistado para siempre al público mexicano.

Lo cierto es que Christoph Zimmerman nunca fue parte de Rammstein, sino de la banda Blind Passengers, en realidad su vínculo con Rammstein se debe a que formó parte de Feeling B, una de las primeras bandas de la escena punk en la antigua Alemania del Este, en la cual este género rayaba en la ilegalidad, si bien Feeling B pudo obtener algunos permisos legales.
En Feeling B estuvieron también el guitarrista Paul Landers, el baterista Christoph "Doom" Schneider y el tecladista Christian "Flake" Lorenz, todos ellos formarían parte de Rammstein tiempo después.
Paul Landers, Aljoscha Rompe (vocalista de Feeling B, ya fallecido) y Flake

El estilo musical y escénico tan característico de Rammstein se debe en buena parte a Feeling B y los músicos que pasaron por esa banda, el fallecido Zimmerman entre ellos, pero por desgracia no todas las grabaciones sobreviven, pues en la Alemania comunista muchas veces sólo era posible grabar encima de cassetes comerciales, y se pasaban de mano en mano, pues escuchar o crear música que pudiera interpretarse como contraria al régimen socialista significaba la cárcel, de modo que mucho material de Feeling B se perdió, aunque por ahí Flake ha recuperado algunas rolas y las ha subido a Youtube.

lunes, 15 de agosto de 2022

ALGUNOS CURIOSOS PAPAMÓVILES

Transportar al máximo jerarca de la Iglesia Católica, y que además es Jefe de Estado del Vaticano, es una tarea que requiere la mayor seguridad posible, y desde que Juan Pablo II saliera a recorrer el mundo (y fuera atacado a tiros en el propio Vaticano), la tarea ha recaído en vehículos muy especiales.

Habitualmente son camionetas cuya batea ha sido adaptada formando un armazón de paneles blindados de cristal para permitir a las multitudes admirar al Papa a la vez que protegerlo, pero han habido en la historia otros "papamóviles" bastante peculiares:

El primer viaje pastoral de Juan Pablo II tras su elección en el conclave de octubre de 1978 fue a su natal Polonia, si mal no recuerdo. Un camión militar FSC Star 660 fue adaptado para transportar al que era ya el héroe viviente de la nación polaca, como puede verse, el aparato carecía de paredes o techo, Karol Wojtyla viajaba al aire libre.

Al poco tiempo el Papa visitó México, donde terminaría por definir el fenómeno de masas que eran sus viajes. Un vetusto autobús DINA 532 igualmente fue despojado de su toldo para que los arremolinados curiosos pudieran verlo.

Uno de los más curiosos papamóviles es este Ford D Transit, otro camión de aplicaciones civiles y militares. En este caso es en Irlanda, país que cuenta con serios conflictos entre católicos y protestantes, razón por la cual el vehículo no estaba descubierto, sino que poseía cristales blindados.

Para una de sus visitas a Chile en 1987, Juan Pablo II usó este pequeño prototipo diseñado por la empresa fabricante de autobuses Metalpar.

Sin lugar a dudas uno de los más espectaculares vehículos usados alguna vez por un pontífice debe ser este Leyland Constructor, un poderoso camión diseñado para el mercado civil, policial y militar, muy robusto y seguramente dotado de toda clase de sistemas de blindaje y seguridad. Éste se usó en alguna visita a Inglaterra nación predominantemente protestante, y donde a menudo los Papas no son recibidos tan calurosamente como en las naciones de mayoría católica.

Finalmente ya en los últimos años del reinado de Juan Pablo II, concretamente su visita a México en 1999, venía ya un Papa físicamente cansado, motivo por el cual se prescindió del tradicional papamóvil para usar un autobús donde Wojtyla pudiera viajar con más espacio y protegido de la luz solar. El "papabús" era un Neoplan AN-440, se trataba de un autobús articulado que había venido en calidad de prueba a la Ruta 100 del lugar más horrible del planeta: la CDMX, y fue ampliamente modificado. Más info de dicha unidad en esta entrada.