miércoles, 14 de noviembre de 2012

La Aviación en la Revolución Mexicana VI: La Guerra de Facciones


VILLISTAS CONTRA CONSTITUCIONALISTAS
Luego de la derrota de Huerta, empezaron a surgir las diferencias de ideologia entre los diversos caudillos revolucionarios.

Una de las acciones más importantes en este periodo vuelve a ocurrir en el estado de Sonora. José María Maytorena había regresado a Sonora a retomar su viejo puesto de Gobernador, el cual había dejado temporalmente. Maytorena, amigo personal de Villa, encontró oposición por parte de Obregón y los otros militares sonorenses que habían dirigido la campaña en contra de las fuerzas huertistas durante su ausencia. Los elementos para un conflicto civil estaban dados dentro de Sonora entre las fuerzas leales a Maytorena y Villa y aquellos que apoyaban a Obregón y a Carranza. El 22 y 23 de septiembre de 1914, Villa y Maytorena repudiaron públicamente la autoridad de Carranza e invitaron a los otros líderes Constitucionalistas a unírseles.

El 1 octubre de 1914, ocurrio la llamada Convencion de Aguascalientes, donde los líderes Constitucionalistas se habian reunido para decidir el rumbo que debía seguir el país ahora que estaban libres de Huerta, las confrontaciones ideologicas entre unos y otros hicieron que en esa reunion el unico acuerdo fue que no había acuerdo.
En este momento los Constitucionalistas se dividen en 2: el bando de Carranza y Obregón, militares politizados quienes se hacen llamar “Constitucionalistas” legítimos, el otro grupo antagónico fue el de Villa y Zapata, ambos campesinos de orígenes humildes cuyo interés era el campo. Este es el punto que se conoce como la Escisión Revolucionaria, o “Guerra de Facciones“ que resultaría la fase más sangrienta de la Revolución.

Esta división acentuó los problemas en Sonora, el día siguiente a la Convencion (2 de octubre), las fuerzas villistas a cargo de Maytorena sitiaron la ciudad de Naco, defendida por Benjamín Hill. En el ejercito de Maytorena se encontraba como mercenario el piloto y escritor estadounidense Philip Rader, realizando misiones de apoyo y bombardeo en un avión Chistofferson Pusher. Del lado de los Constitucionalistas había otro mercenario americano, Dean Ivan Lamb, que volaba en un Curtiss Pusher. El 30 de noviembre de 1914 Rader y Lamb se encontraron en el aire, y se enfrascaron en un duelo por cerca de 20 minutos, en los cuales, desenfundaron sus pistolas y se dispararon uno a otro, a la vez que maniobraban sus aparatos, sin hacerse daño. Ambos se quedaron sin balas y se saludaron uno al otro y regresaron a sus respectivas bases. Después de todo, no tenían nada en contra del otro, excepto los jefes para los que trabajaban.
Lamb contra Rader
Este es un ejemplo de lo ocurrido en los primeros combates en Europa, donde los pilotos, limitados por el armamento, como gesto de caballerosidad, se hacían el saludo y se retiraban, era cuestión “de honor” por así decirlo, ya que no hay mérito en derribar a un piloto desarmado.

Semanas después, tanto Lamb como Rader renunciaron. Volvieron a coincidir en Europa, ya que ambos se unieron a la Royal Air Force británica como mercenarios durante la Guerra Mundial.
En sus memorias, Dean Lamb reclama que este combate debe ser considerado como el primer combate aire-aire de la historia, pues él dice que ocurrió en 1913, pero analizando el contexto histórico, solo pudo ocurrir en 1914, y para esa fecha ya había combates aire-aire en Europa, incluso en China hay reportado un caso, de todos modos, no hay registros históricos que avalen el enfrentamiento y todo se basa en el testimonio de Lamb, quien por cierto, también se adjudica numerosos records y condecoraciones en ambas Guerras Mundiales y en Sudamérica, muchas si no es que todas las cuales no han sido confirmadas.

El sitio de Naco duró 3 meses, solo se resolvió por la mediación de Estados Unidos y no hubo vencedor alguno. Prosiguiendo con la campaña, fueron contratados James Dean y William Gleason como pilotos para las fuerzas de Maytorena, realizando bombardeo y observación en la batalla de Nogales en 1915. Un accidente en el que salieron ilesos los hizo regresar a Estados Unidos.
Las tropas de Benjamín Hill y Plutarco Elías Calles también dispusieron también de un Christofferson Tractor, este avión fue dotado con una ametralladora experimental que permitía disparar a través de la hélice en movimiento, era pilotado por Lawrence Brown, Jesús María Aguirre y Paulino Navarro, hicieron algunas misiones en Agua Prieta y Nogales, pero Brown enfermó de tifoidea e igualmente regresó a Estados Unidos.

Este sería el primer contacto de Plutarco Elías Calles con la aviación, una década después, cuando Calles estuvo en el poder, dio un decidido apoyo a la aviación militar.
Lawrence Brown y el Christopherson de Plutarco Elías Calles, 1915
Mientras, los 3 aviones Morane Moisant de Carranza fueron aparcados en los viejos hangares del Campo de Balbuena, junto al viejo Farman MF7 ex de Alberto Braniff, el Deperdussin de Miguel Lebrija y un Bleriot (uno de los famosos “El Buen Tono”) de Ernesto Pugibet, también estaban ahí 2 automóviles Protos, que se utilizaron como apoyo y enlace, a la nueva flota se agregaron además 2 aviones Bleriot y un Huntington que fueron confiscados a las fuerzas de Francisco Villa. La flota fue desplegada a Puebla y Tlaxcala en diciembre de 1914, contra rebeldes zapatistas, con los pilotos Niles, Salinas y también el recientemente incorporado George Pufflea, un piloto rumano-alemán. Los aviones fueron modificados con portabombas rudimentarios bajo las alas. El mando de la flota pasó de Gustavo a Alberto Salinas.
Uno de los monoplanos Morane Saulnier G (Kantner-Moisant) de la Flotilla Constitucionalista
George Pufflea
El 5 de enero de 1915, la flota ve acción en Puebla, realizando misiones de observación y bombardeo contra posiciones zapatistas en los famosos fuertes de Loreto y Guadalupe, aunque las bombas provocaban más efectos morales que daños. Luego de esto, los aviones y Puflea, único piloto en ese momento, fueron enviados a Veracruz, donde al fin se unió Charles F. Niles.  
Bombas rudimentarias en uno de los monoplanos constitucionalistas
Los villistas empezaron a reconstruir su fallido Cuerpo Aéreo, Hipólito Villa había quedado impresionado con la demostración de un avión que el piloto estadounidense Eugene “Wild” Bill Heth le había hecho en El Paso en febrero de 1915. Hipólito hizo los arreglos preliminares con John S. Berger, gerente de la compañía, para la compra de tres aviones Wright Modelo B. También se adquirieron otros aviones, un “Wright con fuselaje” (Wright Modelo F), y un Wright HS. 
Avión Wright HS. Una publicacion (Latin American Air Wars and Aircraft 1912-1969)  reporta que este es el que acabó en las fuerzas villistas
Sin embargo, la mayoría de los aviones adquiridos por los villistas en los Estados Unidos eran obsoletos y estaban en malas condiciones. Muchos pilotos americanos fueron contratados, pues el salario era atractivo, figuraban además de Heth, Farhum T. Fish, Newel McGuire, Howard Rinehrt, Alfred Williams, Klaus Bergenthal, entre otros. Un ingeniero, Lester Barlow, contratado también por los villistas como experto en explosivos, diseñó un aeródromo móvil que consistía en un tren equipado especialmente para transportar y dar mantenimiento a las aeronaves. El tren llevaba plataformas donde se colocaban los aeroplanos y los automóviles, un taller mecánico, coches cama, comedores y cuartos de recreación para los pilotos (equipados con todas las comodidades de la época, incluso una vitrola), vagones llenos de municiones y otros suministros e incluso un vagón blindado y artillado para defender al convoy en caso de ataque. El propio Barlow diseñaba y fabricaba las bombas que lanzaban los aviones, en los aviones Wright, éstas se lanzaban por una abertura en el fuselaje justo debajo de los pilotos. 
Lester P. Barlow
La flota villista tuvo su base en Monterrey, desde donde se empezó a mantener un servicio regular de mensajería e inteligencia con vuelos enlazando esa ciudad con Torreón, Tampico y Saltillo. Muchas veces los pilotos enfrentaron el “fuego amigo” ya que no había ningún distintivo en los aviones.
Posteriormente su base fue trasladada a Tampico, y participaría en la batalla de Matamoros bombardeando posiciones enemigas. Uno los aviones Wright fue desplegado a León, Guanajuato, mientras que el resto de los aparatos se dedicó a hostigar a los barcos que daban apoyo a las fuerzas de Carranza y Obregón a lo largo de la costa del Golfo.

Villa llegó incluso a tomar la Ciudad de México en 1915, obligando a Carranza a trasladar el Gobierno a Veracruz, a donde lo acompañaron los pilotos y personal de la flotilla constitucionalista como se mencionó anteriormente, el día 5 de febrero de 1915, Carranza expidió un decreto por el cual se creaba el Arma de Aviación del Ejército Constitucionalista, siendo éste el primer antecedente de la Fuerza Aérea Mexicana (que fue llamada así oficialmente hasta el 10 de febrero de 1944, y por eso se le celebra ese día).
Carranza explica el funcionamiento de los aviones a los Generales Pablo González, Luis Caballero y Jacinto Treviño
Las primeras acciones de la flamante Arma Aérea del Ejercito Constitucionalista fueron en Campeche y Yucatán, empleando 2 de los 3 aviones, pues uno de ellos estaba dañado en Balbuena, contando como pilotos a Niles y Pufflea, donde ayudaron a las tropas al mando del General Salvador Alvarado, sus misiones fueron las de observación, lanzamiento de propaganda carrancista y bombardeo, en este caso en las localidades de Blanca Flor, Poc-Boc, Calkiní y Halachó, en el primer bombardeo en Blanca Flor, Puflea atacó accidentalmente a las tropas constitucionalistas al mando de Heriberto Jara, al no poderlas distinguir visualmente de las rebeldes, no hubo bajas. Puflea sufrió un accidente al caer de mas de 1500 pies de altura en un bombardeo, se le dio por muerto, pero luego se reportó a la base. Tras la campaña Niles contrajo malaria y tuvo que regresar a Estados Unidos, ocupando su lugar el mexicano Ascencio Jiménez.

De ahí los aviones fueron enviados a Tampico para apoyar la batalla de El Ébano en San Luis Potosí, donde las tropas al mando del General Pablo González derrotaron a Villa, e impidieron así que éste tuviera acceso a la zona petrolera del Golfo de México. En El Ébano se construyeron pistas de aterrizaje y se une el americano Leonard Bonney como piloto. 
Secuencia en la que los aviones son movidos en ferrocarril y luego armados en el campo de batalla. Nótese que los aviones llevan la leyenda "División del Noreste" en el timón de dirección
Los aviones y pilotos, al mando de Alberto Salinas participaron activamente bombardeando y ametrallando posiciones enemigas, realizando vuelos de observación, dirección de tiro, traslado de mensajes y de los altos mandos, incluyendo al propio González el 7 de mayo de 1915, siendo posiblemente la primera vez que un comandante vuela en condiciones de combate y sobre las líneas enemigas. Pablo González siguió volando con Bonney y Pufflea, llegando a recibir impactos desde el suelo, pero sin daños. Esta campaña fue considerada como exitosa.
De izquierda a derecha: un desconocido, el piloto Puflea, el General Pablo González y Alberto Salinas Carranza
En uno de los monoplanos Morane Saulnier se sube el General Pablo González, el piloto es George Puflea
No obstante, en esa campaña de El Ébano, fue derribado uno de los aviones, y del cual no pudo recuperarse más que el motor. George Puflea, piloto del aparato, consiguió regresar al cuartel, mientras que Puflea tomaba demasiadas precauciones a la hora de atacar, debido a su anterior accidente, Bonney era mas osado y realizaba bombardeos en picada sobre los ferrocarriles, posiblemente fue de los primeros a nivel mundial en efectuar este tipo de maniobras.

No hay reportes de que se hubiera visto algún avión villista durante la campaña en El Ébano, pese a tener aparatos basados en León y Tampico, como se dijo anteriormente.

Por parte de los villistas, tras la derrota sufrida después en Celaya, Guanajuato, la División del Norte se replegó hacia Trinidad y León para realizar una contraofensiva, donde de nueva cuenta los aviones vieron acción. Los pilotos villistas sufrieron su primera baja cuando Farhum T. Fish fue herido en una pierna por un francotirador y al quedar incapacitado, regresó a Estados Unidos.
Las constantes derrotas de Villa, debidas en gran parte a su obstinación, debilitaban cada vez más a la División del Norte, que continuaba cediendo terreno a Obregón, en Aguascalientes, durante un vuelo de exhibición, el piloto Newel McGuire fue derribado por un viento cruzado y murió, poco tiempo después en esta misma ciudad, Jack Mayers llegó con un nuevo avión Curtiss, el cual por problemas con el motor terminó estrellándose en un muro y muriendo instantáneamente.

La situación era desesperante para Villa, debía hacer algo si quería frenar el avance de Obregón, así que se lanzó contra él en Aguascalientes, en esta batalla William Lamkey y Lester Barlow volaron en un nuevo avión Martin TT, el más moderno y avanzado en ese entonces, lanzando sus mortales cargas. No obstante, el 10 de julio de 1915 Aguascalientes cayó en manos de Obregón y Villa se replegó una vez mas, ahora hasta Torreón. Mientras tanto, la flotilla constitucionalista siguió apoyando a las tropas, en la segunda mitad de 1915 fue desplegada en Morelos para combatir a las tropas zapatistas.
Este es el Martin TT traído por los villistas, según se reporta, fue de hecho el primer avión que se construyó de este modelo el que acabó en México
En Torreón, la practica totalidad de aviadores de Villa renunció, incluyendo al Ingeniero Barlow, quien regresó a Estados Unidos, donde entre 1916 y 1918 patentó varias de las bombas y diseños que hizo durante su estancia en México.

El trágico destino de la flota de Villa estaba sellado, al igual que el de la División del Norte. Los aviones restantes, 3 Wright, y el Martin TT fueron confiscados en Ciudad Juárez en enero de 1916, cuando Villa se retiraba a ese lugar y fue sorprendido por las fuerzas de Jacinto Treviño.
Ahí terminó la aventura aérea de Francisco Villa.
Una de las hélices de un avión Wright tipo B, es todo lo que queda de la "fuerza aérea" de Francisco Villa, y se le puede ver en el Museo de la Fuerza Aérea Mexicana en la Base de Santa Lucía, Edomex.
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