domingo, 18 de noviembre de 2012

La Aviación en la Revolución Mexicana IX: La paz progresiva


El 5 de febrero de 1917 se proclama la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 60 años después de la Constitución que en ese entonces regía, la de 1857, y en ella se recogían los ideales de lucha de los revolucionarios. Esta nueva ley, aunque con varios cambios en el tiempo, es la que está actualmente vigente.

El 6 de julio de 1917, a bordo de un Serie A, Horacio Ruiz Gaviño llevó a cabo el primer correo aéreo, entre la Ciudad de México y Pachuca. El TNCA Serie A empleado para tal fin había sido enviado 2 días antes a Pachuca, por tren, fue armado y basado en la estación El Hoyo, a 10 kilómetros al poniente de la ciudad, la mañana del día 6, Ruiz Gaviño recibe la valija de correo 449, con 534 cartas, 67 tarjetas postales y otros materiales diversos. Despega y se enfila hacia la Ciudad de México siguiendo las vías del ferrocarril, posteriormente al divisar la Ciudad de México, se dirige a Balbuena, donde aterriza y hace entrega del correo a las autoridades correspondientes. Un recorrido de 75 kilómetros, con lluvia ligera, en el que se emplearon 57 minutos.
Primer correo aéreo en México
A pesar de la aparente paz que siguió a 1917, aun había pequeñas guerrillas y rebeliones difundidas por todo el país, encabezadas por caudillos adeptos a Villa y Zapata, y había otros que se sublevaron por razones propias, así, la Aviación Militar participó atacando puestos de artillería, bombardeando posiciones enemigas, realizando vuelos de reconocimiento y corrigiendo la dirección del fuego, dividiéndose para ello la Arma de Aviación en 4 flotillas.
La Flotilla No. 1 estuvo desplegada de abril a mayo de 1918 en Monterrey, San Luis Potosí, Guadalajara, Celaya y Querétaro, de julio a agosto fue enviada a Puebla, Atlixco y Veracruz. La Flotilla No. 2. Estuvo realizando operaciones en Sonora de marzo a abril de ese mismo año, apoyando las acciones del entonces gobernador Plutarco Elías Calles. La tercer Flotilla estuvo en junio y julio en la región de las Huastecas, mientras que la Flotilla No. 4 estuvo de abril a junio de 1919 en Aguascalientes, Torreón, Jiménez, Parral y la zona fronteriza de Coahuila y Chihuahua.
TNCA Serie A en Múzquiz, Coah.
Portabombas debajo de un biplano Serie A
Este avión tuvo esta marca personalizada
El 16 de septiembre de 1918 empezaría la tradicional parada aérea en el Desfile de Independencia, cuando una escuadrilla de aviones TNCA Serie A sobrevoló el contingente de cadetes de la Escuela Militar de Aviacíon, además de aviones serie H y serie A que desfilaron en tierra.
Biplanos Serie H desfilando por tierra frente al Palaco Nacional
El 18 de septiembre, al mando de Carlos Santana Carabeo, el primer hidroavión mexicano emprende el vuelo desde San Juan de Ulúa, Veracruz: un TNCA Serie A, el número 5, al que se le habían adaptado flotadores, fue denominado “hidroaeroplano“. Exactamente un mes después, el 18 de octubre, el TNCA Serie A del Cap. Alfonso Virgen realiza el primer vuelo nocturno por parte de personal y aviones mexicanos. 
El "hidroaeroplano"
Primer vuelo nocturno
También existió la Flotilla de Exhibiciones Aéreas, una suerte de patrulla acrobática dotada con aviones serie A, que recorría el país promocionando el uso del avión. En una exhibición en Playa Norte, Veracruz, el día 3 de noviembre de 1918, el piloto Amado Paniagua se estrelló contra el suelo al realizar una maniobra, murió en el acto. Este hecho lo hizo entrar en la historia aeronáutica nacional de la manera menos afortunada, como el primer piloto mexicano en morir en un accidente aéreo.
Accidente de Paniagua
Amado Paniagua
Hay una historia que relaciona el trágico accidente de Paniagua con la que al parecer fue la primer mujer mexicana en pilotar un avión.
Dolores Castillo estaba entre quienes atestiguaron el accidente, y pudo rescatar el cuerpo del aviador cuando el mar lo regresó a la costa, le limpió la sangre de las heridas, le cerró los ojos y le colocó los brazos en cruz sobre el pecho, que fue como sus compañeros lo encontraron. Días después se presentó una comisión en la casa de Dolores Castillo para agradecerle su acto de piedad hacia el aviador, ella sorprendentemente solicitó que a manera de agradecimiento, se le permitiera volar en avión.
El jefe militar de Veracruz, el lagunero Jesús Agustín Castro, notificó la solicitud al Presidente Carranza vía telegráfica, y éste dio su visto bueno para que la joven cumpliera su sueño el día 9 de noviembre de 1918 y fuera conocida como "Lola la Aviadora" (se sabe que aún vivía en 1985 cuando dio una entrevista al periódico Excélsior).

Otro accidente recordado ocurrió el 17 de enero de 1919, cuando otro biplano Serie A pilotado por un cadete de la Escuela Militar de Aviación se estrelló en Palacio Nacional, justo en la oficina del Secretario de Guerra, el piloto, Tte. Juan A. Gutiérrez, salió milagrosamente ileso.
TNCA Serie A estrellado en Palacio Nacional
En 1920 aparece la que se convertirá en la escarapela distintiva de la Fuerza Aérea Mexicana: el triángulo tricolor , aquí lo porta un monoplano Serie H de fabricación nacional
LA CREACIÓN DE MEXICANA DE AVIACIÓN
En mayo de 1920, en Tlaxcalantongo, Puebla, Venustiano Carranza es asesinado por ordenes de su segundo al mando, Álvaro Obregón, quien ocupó la presidencia. después de eso, Juan Guillermo Villasana, quien se desempeñaba en la Secretaría de Marina y Guerra como Jefe de aeronáutica es despedido del cargo por su lealtad a Carranza.

En el nuevo gobierno de Obregón, de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas (SCOP), quedó al mando de Pascual Ortiz Rubio (quien después sería Presidente de México), y se decide la creación de un departamento de Navegación Aérea, Ortiz Rubio no pudo pensar mas que en traer de regreso al ingeniero Villasana para comandar dicha dependencia, pues ya desde 1912 había propuesto al gobierno de Madero la formación de un Departamento de Aviación Civil. El 31 de marzo de 1921, ya en su nuevo puesto, Villasana lanza una convocatoria para una concesión por 10 años para un servicio aéreo regular de carga, pasaje y correo entre la Ciudad de México y Tampico.

A la convocatoria respondieron el mexicano Mario Bulnes, así como los norteamericanos Lloyd Winship, Elmer Hammond y Harry Lawson, todos residentes de Tampico, quienes crearon la llamada Compañía Mexicana de Transportación Aérea, S.A., que fue la primera aerolínea mexicana, la nueva compañía recibió la concesión para la ruta México-Tampico-Matamoros, así como la ruta México-Saltillo-Monterrey-Nuevo Laredo. En el mismo se incluía una cláusula que permitía el empleo de pilotos extranjeros por los primeros 2 años.
Lincoln Standard de Mexicana
El 30 de agosto de 1921, a las 7:05 AM desde el Hipódromo La Condesa, en Ciudad de México, despegó un avión Lincoln Standard de la Compañía Mexicana de Transportación Aérea, que después de varias compras y ventas sería la afamada Mexicana de Aviación, hoy prácticamente extinta, este fue el primer vuelo comercial regular en México, el piloto era el estadounidense C.V. Pickup, transportó 75 kg de mercancía y a Humberto Jiménez, el primer pasajero de una aerolínea mexicana, el vuelo de México a Tampico hizo una escala en Tuxpan, el vuelo de regreso también lo hizo Pickup y esta vez transportó a la capital el correo que había llegado a Tampico desde Europa en un trasatlántico.
Una réplica del primer avión de la compañía se puede ver en el Museo de Mexicana de Aviación en la Cd. de México
A MODO DE EPÍLOGO
La Revolución Mexicana significó un parte aguas sin precedente en la historia mundial de la aviación, al igual que la Primera Guerra Mundial que ocurría casi simultáneamente, significó un cambio en la filosofía de la aviación civil y militar, prueba de ello es que antes de estos eventos, la aeronáutica, una actividad “de caballeros”, estaba restringida a deportistas, ricos y circos, luego de la Revolución, se obtuvo una incipiente Fuerza Aérea, bien equipada para las necesidades de su tiempo, se pusieron en funcionamiento talleres para la fabricación de aviones nacionales, y emergieron las primeras líneas aéreas.

Mucho de lo aprendido en la Revolución Mexicana, en materia de aviación militar, fue posteriormente aplicado en la Primera Guerra Mundial, a través de muchos de los pilotos, mecánicos y personal extranjero diverso, que vinieron a México y que posteriormente fueron a Europa, otros escribieron sus experiencias y teorías, que también encontraron aplicación práctica en el viejo continente.

Luego de la creación y consolidación del Arma de Aviación Constitucionalista, se le cambió el nombre a Aviación del Ejercito Mexicano, que jugaría un rol trascendental en la pacificación del país, pues aunque la Revolución había terminado, no fueron raras las constantes sublevaciones de grupos armados en todo el territorio nacional a lo largo de los años veinte y treinta, tal es el caso de los Indios Yaquis, la rebelión delahuertista, las Guerras Cristeras, el movimiento escobarista, y la rebelión de Saturnino Cedillo. En todos estos casos, la aviación militar fue un arma que sofocó dichos movimientos, impidiendo así que desestabilizaran al país. En este periodo la Aviación del Ejército Mexicano contó con el decidido apoyo de Plutarco Elías Calles, el llamado “Jefe Máximo” de la Revolución. Este periodo llamado “El Maximato” duró hasta 1934 con el destierro de Calles por parte de Lázaro Cárdenas, quien empezó a ejecutar muchas de las promesas que la Constitución de 1917 había hecho, como el reparto agrario y la nacionalización de los recursos naturales.
Luego de ello, se cayó en un retraso tecnológico que volvió a superarse solo cuando México entró en la Segunda Guerra Mundial, renombrándose a la aviación del ejército como Fuerza Aérea Mexicana en 1944, y equipándose con modelos modernos acorde a los tiempos.

En lo que respecta a los Talleres Nacionales de Construcciones Aeronáuticas, éstos continuaron produciendo aeronaves hasta mediados de los años treinta. En 1920 el mexico-norteamericano Ralph O’Neil tomó el mando de la Aviación del Ejército Mexicano, designado por Plutarco Elías Calles, O’Neil de inmediato reorganizó el cuerpo aéreo al estilo de las fuerzas americanas y europeas, con escuadrillas especializadas en una misión: bombardeo, observación, caza y reconocimiento, integrando modelos extranjeros, como los Avro 504, bombarderos Farman, biplanos Ansaldo italianos, entre otros, con esto provocó voluntaria o involuntariamente un daño a la industria aeronáutica nacional, pues O’Neil desacreditó los diseños nacionales, destinando poco apoyo los aviones hechos en México. Los TNCA cerraron debido sobretodo a esta preferencia gubernamental por las aeronaves extranjeras.

Juan Guillermo Villasana, el padre de la aviación mexicana, apuntaría en la siguiente década hacia el vuelo vertical, es decir, hacia los helicópteros, es así que entre 1923 y 1925 diseña y construye el “Villasana No. 1”, primer helicóptero mexicano, no hay registros de que se haya elevado, asi que tampoco hay muchas pistas sobre su funcionamiento, pero con toda seguridad, el par de alas haría las veces de rotor, para poder girarlas se emplearían una hélice por lado, acopladas mediante bandas sin fin a un motor central que funciona como eje, un tanque de combustible estaba en la cima del helicóptero, el aparato estuvo almacenado en los TNCA en Balbuena, con el tiempo fue arrinconado y olvidado, hasta que al parecer en 1930, un fuerte viento lo volcó y lo dañó.
Helicoptero Villasana No. 1
Modelo a escala del helicóptero, para darnos una idea de su funcionamiento
Muchos empresarios nacionales y extranjeros voltearon a ver entonces hacia el cielo, y vieron en el transporte aéreo una nueva oportunidad de negocio, fruto de ello surgieron las grandes aerolíneas nacionales, siendo la primera Mexicana de Aviación, tristemente venida a menos en circunstancias vergonzosas, cuando estaba por cumplir 90 años de servicio ininterrumpido. 

Conforme los aviones se hicieron más grandes, seguros, veloces, y mas potentes, se hizo evidente la necesidad de contar con pistas mas largas y más equipadas, y aparecen los verdaderos aeropuertos, muchos de los cuales empezaron a construirse durante el gobierno del propio Álvaro Obregón. La aviación nacional a gran escala había comenzado.
"Los 5 primeros" pilotos mexicanos: los primos Salinas, los hermanos Aldasoro y Horacio Ruiz, habían sido enviados a estudiar aviación en tiempos del Presidente Madero, aquí posan en 1946 con ocasión de la inauguración de las nuevas instalaciones del Aeropuerto de la Ciudad de México. Detrás de ellos un bombardero en picada Douglas A-24 Banshee/SBD Dauntless, de la Fuerza Aérea Mexicana

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BIBLIOGRAFÍA:
http://drsamuelbanda.blogspot.mx/2012/11/la-aviacion-en-la-revolucion-mexicana_19.html

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