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sábado, 7 de febrero de 2026

Dos visiones separadas por el tiempo

Tiempo atrás en esta entrada reseñé un poco sobre el ilustrador y escritor francés Albert Robida y cómo puede que haya servido de inspiración para los cómics Dark Empire de Star Wars, obra de Tom Veitch y Cameron Kennedy.

Pues bien, considerado por muchos como el "Jules Verne francés", las obras de Robida a finales del siglo XIX a menudo plasmaban una sociedad tecnificada y más o menos igualitaria, donde predominaba el vapor (cuyo uso en obras ahora llamamos steampunk) y la electricidad, que era la novedad en su tiempo.

Uno de sus trabajos más conocidos es Le Sortie de l'opéra en l'an 2000 (La Salida de la Ópera en el Año 2000), ilustración hecha en 1882, en la que Robida muestra su visión de un París futurista en el que la gente viaja por la ciudad en artefactos voladores, con iluminación eléctrica y con alguna fuente de energía libre de emisiones, los cuales atracan en lujosos restaurantes en lo alto de los edificios, como el de la ópera. También atracarían en la Torre Eiffel.

Claramente Robida buscaba darle algún elemento de aerodinamismo a sus naves, y lo más parecido en ese entonces para inspirarse fueron los peces, cuyos cuerpos ahusados claramente son hidrodinámicos. Poco imaginaba el francés que sólo en un par de décadas los humanos se inspirarían en las aves para crear máquinas voladoras, y posteriormente aparecerían los helicópteros.

Aunque errado en ese aspecto de los peces vs las aves, ciertamente podemos decir que Robida acertó en varias cosas: el uso generalizado de la electricidad, la presencia de rascacielos o el hecho de que los últimos pisos de éstos suelen ser los de más plusvalía, y a menudo los ocupan espacios de esparcimiento y/o negocios, así como exclusivos restaurantes. La idea de que nos desplacemos por aire de un edificio a otro en aeronaves personales o públicas es algo que pronto podría volverse realidad gracias al desquiciante tráfico de las urbes y el devenir de la tecnología de drones.

La ilustración de Robida se encuentra hoy en la Librería del Congreso de los Estados Unidos.

Pues bien, en 2022 el artista español Diego Nicolás Agustín, aquí su perfil en ArtStation, decidió mostrarnos cómo sería ese París ahora retrofuturista si la visión de Robida se hubiera llevado a cabo. Mientras que el francés se valió de lápices y lienzos para publicar su obra, el español se beneficia de la tecnología contemporánea: su lienzo es de pixeles, y sus lápices son el CGI y el moderno software de edición, herramientas que nos permiten acercarnos por un instante a lo que seguramente Robida soñó, de una manera más realista.

Haciendo uso del Google Maps, Diego Nicolás Agustín se coloca sobre el mismo punto que Robida apenas pudo imaginar a menos que alguna vez hubiera volado en globo. Con la mirada dirigida al noeste podemos visualizar la avenida de los Campos Eliseos dominando el fondo hasta su desembocadura en el Arco del Triunfo, con el Río Sena y la Torre Eiffel allá en el extremo izquierdo de la imagen, en el margen inferior se atisba la Plaza de la Concordia y con un poco de esfuerzo vemos el legendario Obelisco de Luxor. 
Diego Nicolás incluso coloca elementos que no existían en 1882, tales como el Gran Palacio, que se construyó para la Exposición Universal de 1900, y donde el artista ha colocado una réplica de la Torre Eiffel.

Sencillamente impresionante lo que se puede hacer cuando el talento, la imaginación y la tecnología se juntan, sin importar que haya 140 años de diferencia.

jueves, 8 de junio de 2023

El día que Julio Verne bombardeó Berlín

La historia suele estar llena de pasajes y eventos fútiles en su contexto, pero que son particularmente recordados por lo que significaron después, tal es el caso del bombardeo francés a Berlín en la Segunda Guerra Mundial del mundo.

La Segunda Guerra Mundial empezó a finales de 1939 con la invasión de Polonia. Ante esto, Francia respondió un par de días después declarando la guerra a la Alemania nazi, sin embargo, sería un costoso error para los galos, que en mayo de 1940 se vieron invadidos por una imparable guerra relámpago que en unas pocas semanas puso de rodillas al gobierno francés.
Francia, que una vez presumió de tener al mejor ejército del mundo, había sido prácticamente aniquilado por un enemigo inferior en número, pero infinitamente superior en tecnología y determinación.

Uno de los apartados tecnológicos en los que Francia era inferior a Alemania era la aviación, con aeronaves lentas y poco resistentes, además de que, honestamente, estaban entre los diseños más feos jamás vistos.
Uno de estos horrorosos diseños era el Farman NC.223.4, un avión carguero de ala elevada arriostrada y con 4 motores dispuestos 2 a 2, en una misma góndola bajo cada ala iba un motor en configuración propulsora (adelante) y otro en tracción (atrás).

Se construyeron 3 en 1937, aunque el diseño databa de por lo menos 1925, los tres aparatos fueron entregados a la aerolínea nacional Air France, que empezó a usarlos para transportar correo en rutas trasatlánticas, sus matrículas y nombres eran F-AJQM "Camille Flammarion", F-AROA "Le Verrier" y el F-ARIN "Jules Verne", este último es el protagonista de esta historia, y resulta obvio que fue llamado así en honor al famoso escritor.
Se trataba de aviones espantosos con feos diseños cuadrados y poco aerodinámicos, sin embargo eran aviones aguantadores y eficientes, además de tener gran autonomía de vuelo.

En abril de 1940, justo antes de que los alemanes los invadieran, los franceses empezaron a buscar todos los recursos que pudieran tener a su disposición para enfrentar al enemigo, y es así que requisaron los 3 aviones de correo de Air France para realizar misiones de reconocimiento, así como potencialmente misiones de bombardeo. 

Originalmente el Ejército Francés no quiso a estos 3 aviones, sin embargo los rechazados aparatos fueron aceptados por la Marina, que les vio potencial como patrulleros marítimos. Al mando del Verne fue designado el Capitán de Corbeta Henri Laurent Dailliere, con amplia experiencia en vuelos de larga duración.

Las primeas misiones del Jules Verne ocurrieron en abril, escoltando convoyes en el Atlántico y realizando patrulla marítima. Ese mismo mes, ya con la inminente ofensiva alemana, se decidió usar al avión como bombardero.

Para tal fin Dailliere encargó la modificación: se pintó el avión de negro, se le adaptó una bodega de carga como depósito de bombas, teniendo la capacidad para 8 bombas de 250 Kg (2 toneladas en total), se montó una vieja ametralladora de 7.5 mm en el lado derecho, la espantosa nariz del avión, que originalmente era para un navegante, se adaptó para alojar el puesto de mira del encargado de las bombas. Se agregaron 12 tanques adicionales de combustible, contabilizando 14,000 litros de capacidad. Por desgracia, el Jules Verne fue el único avión que se modificó, de modo que Francia sólo tenia un avión capaz de bombardear posiciones más allá de las líneas enemigas. 

Tan pronto como empezó la invasión, el Jules Verne empezó a realizar misiones en territorio alemán: el 11 de mayo atacó blancos ferroviarios en Aachen, Alemania, la noche del 13 al 14 de mayo fueron atacados puentes en las ciudades de Middelburg y Maastricht en Holanda, donde los alemanes mantenían centros logísticos. El 16 y 20 de mayo se volvió a atacar Aachen y fue alcanzado por a artillería antiaérea, pero sin mayores daños, luego el 26 de mayo atacó a un convoy alemán de camino a Dunquerque.

El capitán Dailliere insistió mucho con los altos mandos sobre la posibilidad de bombardear Berlín con su aeronave, sin embargo, la Marina Francesa se niega a autorizar la misión debido al inminente colapso de las fuerzas francesas y que el avión es requerido en otros frentes, sin embargo, un ataque aéreo alemán a las afueras de París le da a Dailliere la oportunidad perfecta, y esta vez los altos mandos sí autorizaron un ataque de represalia contra la mismísima capital del Tercer Reich. 

El 7 de junio de 1940 el Jules Verne salió rumbo al corazón de la Alemania nazi: el objetivo era bombardear Berlín. La misión incluía un largo rodeo por territorio aliado o neutral para evadir a los cazas alemanes, ante los cuales el Verne no tenía posibilidad alguna: despegando desde Burdeos el solitario avión sobrevoló territorio inglés y el Canal de la Mancha, pasó por el Mar del Norte, luego por la frontera entre Dinamarca y Alemania, sobrevoló el Báltico para enfilarse desde el norte hacia Berlín, en una dirección por la cual los alemanes no esperaban ser atacados.

El avión cargaba sus 8 bombas en la bodega, 2 toneladas eran apenas nada en términos armamentísticos, además de 80 pequeñas bombas incendiarias de 10 Kg cada una, que debían lanzarse a mano, con las que los franceses esperaban desatar algo de caos en la ciudad.

Al mando de Dailliere, Jules llegó por la noche a Berlín, los alemanes lo habían confundido con uno de sus propios aviones. Volando a apenas 350 Kh/h y a 100 metros de altura para evitar ser detectado por las patrullas alemanas, lento pero seguro, dejó caer sus 8 bombas en una planta de Siemens que había sido designada como blanco militar, a las afueras de la ciudad, luego hizo varias pasadas sobre la ciudad para hacer creer que eran varios aviones, pasadas en las que dejaron caer las 80 bombas incendiarias una a una y a mano, lo que debió ser un proceso tenso y largo.
Además se dispararon unas 3 rondas de la ametralladora contra los reflectores de las baterías antiaéreas, el último "proyectil" lanzado por el avión fue el zapato del oficial bombardero Corneillet, quien en un gesto de reivindicación lanzó su calzado maldiciendo a Hitler.

Los sorprendidos berlineses, que nunca antes habían sido atacados por aire, no supieron que estaba pasando, muchos pensaron que se trataba de un simulacro: se habían encendido los reflectores de la ciudad y las baterías antiaéreas abrieron fuego, pero no se veía ninguna formación de bombarderos, ni se escucharon grandes explosiones: las bombas erraron el blanco y causaron apenas algunos daños materiales. De hecho, muchos ciudadanos no se dieron cuenta de lo que había pasado sino hasta que la prensa publicó la noticia al día siguiente.

Para cuando los cazas destinados a proteger Berlín se pusieron en el aire, Dailliere y su Jules Verne ya estaban lejos, les esperaba todavía un largo camino en medio de la noche a través de todo el territorio alemán antes de alcanzar Francia, un vuelo de regreso que seguramente estuvo lleno de tensión, afortunadamente para ellos, nadie les dio caza y aterrizaron sanos y salvos en París ya por la mañana del 8 de junio, tras casi 12 horas de vuelo.

No obstante que el ataque a Berlín no causó algún impacto tangible en el curso de la guerra, sí que elevó la moral de los franceses, especialmente porque la prensa francesa "exageró" las cifras, indicando que había sido una escuadrilla la que bombardeó Berlín, y no un solitario aparato.

El 10 de junio se llevó a cabo otra incursión a territorio alemán, esta vez, partiendo desde Brest, en la costa atlántica, y siguiendo un ruta parecida al raid de Berlín, el Jules Verne bombardeo fábricas en Rostock, en la costa del Mar Báltico, igualmente causando apenas daños materiales.

Ese mismo día los italianos declararon la guerra a Francia, por lo que el día 13 una nueva misión le fue encomendada a Dailliere y su Jules Verne: bombardeó refinerías petroleras en Porto Maghera y Livorno, en territorio italiano, además de lanzar folletos propagandísticos en Roma. Completó un total de 17 misiones.

El 22 de junio Francia se rindió, avasallada por los alemanes, firmó un humillante armisticio en el Bosque de Compiegne, en el mismo coche de tren y el mismo lugar donde 22 años antes se había firmado el fin de la Primera Guerra Mundial (ver esta entrada). Hitler completaba su venganza.

Dailliere y sus hombres fueron trasladados al norte de África, mientras que el Jules Verne fue almacenado primero en Toulouse y luego en Mariagnane, el avión fue requisado por el gobierno títere de la Francia de Vichy, al servicio de los nazis, pero fue recuperado por las fuerzas de la Francia Libre, quienes tenían la orden de Dailliere para destruirlo en caso de que las fuerzas enemigas intentaran capturarlo, lo que eventualmente ocurrió y el para el 11 de noviembre de 1942 Jules Verne ya había sido destruido para que los alemanes no lo capturaran y se lo llevaran de trofeo.

La orden del capitán Dailliere se cumplió póstumamente, falleció por fuego amigo en África, en 1942.

Por cuanto hace a sus aviones hermanos, el Le Verrier fue derribado por cazas italianos el 27 de noviembre de 1940, y el Camille Flammarion voló misiones de transporte entre Francia, Argelia y Tunez hasta quedarse sin refacciones y con daños irreparables en 1941.

Aquella misión a Berlín, a la que Francia había destinado un enorme esfuerzo logístico y humano, era una misión puramente de orgullo, fue como darle un pinchazo a una enorme bestia, un pinchazo que no causaría daño alguno, pero también era un pinchazo directo en el centro del enemigo, que ahora sabía que no era invulnerable. Unos meses después los británicos iniciaron una fallida campaña para bombardear la ciudad con resultados desastrosos, y los soviéticos al año siguiente realizaron misiones al límite de sus capacidades, causando también daños mínimos que no justificaban el esfuerzo.

No será hasta 1943 y 44 que los esfuerzos combinados de británicos y estadounidenses causen verdaderos estragos a la ciudad, en misiones ampliamente documentadas y hasta legendarias en algunos casos, pero pocos recuerdan el esfuerzo del viejo y anticuado, pero efectivo Jules Verne.

viernes, 3 de septiembre de 2021

AVIONES PRESIDENCIALES DEL MUNDO. Parte III

Continuando con este compilado de los aviones de los Jefes de Estado del orbe, aeronaves que causan admiracion e indignacion a partes iguales.

Las dos primeras entregas, como siempre es menester señalar los creditos a los autores de las fotos:
EL SALVADOR. Arrancamos hoy con la pequeña y modesta nacion centroamericana, cuyo presidente y dictador, Nayib Bukelele, se desplaza con este Beechjet 400A rentado.

EMIRATOS ARABES UNIDOS. Desde luego, las grandes familias reales árabes no pueden tener menos que un Jumbo jet equipado con el mayor lujo posible, en este caso un Boeing 747-400BBJ

ESLOVAQUIA. Ellos poseen un Airbus A319CJ

ESLOVENIA. Directo de los balcanes llega su birreactor ejecutivo Falcon 2000 made in France.

ESPAÑA. La madre patria, aunque le duela a AMLO, dispone de una serie de aviones Airbus A310, que realizan tanto el transporte del Presidente y los Reyes, como misiones de carga y enlace para las fuerzas armadas.

ESTADOS UNIDOS. Si de aviones presidenciales se trata, desde luego, el espécimen prototípico es el poderoso Air Force One norteamericano. Son varios los ejemplares destinados al viaje del presidente, y son del tipo 747-200, con grandes modificaciones, se les denomina en el ámbito militar como VC-25.

FIJI. Se trata de un conjunto de islas en Oceanía. No disponen de arma aérea o aviación gubernamental, aunque en algún momento rentaron un trtrarreactor Boeing 707-320 que volaba en la aerolínea Pakistan International (PIA), de ahi el color verde de su cheatline. Se le colocaron títulos del ejército y voló en algunas ocasiones llevando diplomáticos a la sede de Naciones Unidas.

FILIPINAS. Desde Asia nos llega el Fokker F-28 presidencial.

FRANCIA. Desde luego que el Presidente francés debe moverse en aviones hechos en casa, por lo tanto, son los potentes birreactores Airbus A330-200 los encargados de tal misión.

GABON. Esta antigua colonia francesa se encuentra en el centro de África, una de las zonas más pobres del mundo, así que hubo mucho revuelo cuando el presidente de aquel país adquirió un extravagante Boeing 777-200 como su montura.

GAMBIA. Otra de esas naciones africanas que pasan por situaciones difíciles. Allá empleaban hasta hace poco ejemplares del Ilyushin Il-62M de fabricación soviética, creo que ya no tienen ninguno, al menos se sabe que uno fue a parar a Rada Airlines, la aerolínea bielorrusa carguera que emplea los dos últimos il-62 en vuelo, el de Gambia serviría como fuente de repuestos.

GEORGIA. Esta nación ex-soviética tiene un Challenger 600.

GHANA. Más de Africa. Allá operan un Falcon 900EX como aeronave del ejecutivo.

GRECIA. La nación helénica dispone de aeronaves Gulfstream V.

GUATEMALA. Nuestro vecino del sur tiene un Beechcraft King Air 300 en sus fuerzas armadas, que por igual realiza las misiones de carga, enlace y vigilancia, que el traslado del mandatario.

GUINEA ECUATORIAL. La única nación africana donde el español es lengua oficial, su presidente dispone de un espectacular 777-200ER y otras aeronaves para sus desplazamientos, lo que igual le ha generado criticas como en el resto de naciones africanas que padecen pobreza y hambre.

HOLANDA. La nacion del sexo libre y la mariguana traslada a su Primer Ministro y a la familia real en aviones Boeing 737-700BBJ.

HONDURAS. Un Embraer Legacy de fabricación brasileña es la montura de su presidente.

HUNGRIA. Desde Europa Oriental tenemos esta Airbus A319.

INDIA. Cerramos hoy con el país donde adoran a las vacas y a dioses a los que no se les puede ofrecer maní, los hindúes disponen de un magnífico Boeing 777-300ER equipado con lo último en lujo y tecnología, de hecho, tiene poco de haber entrado en servicio, aunque ya protagonizó algunos incidentes sin mayores consecuencias.

Más aviones presidenciales:
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viernes, 13 de marzo de 2020

Un arquero medieval en la Segunda Guerra Mundial

En los anales de la historia suelen figurar hombres extraños cuyos comportamientos o hazañas son dignas de recordar, como la que hoy posteo:

Jack Malcolm Thorpe Fleming Churchill, más conocido simplemente como Jack Churchill, nació en Hong Kong el 16 de septiembre de 1906, hijo de padres ingleses.

En 1926 se graduó como oficial en la academia militar de Sandhurst y tuvo un periodo de servicio en Birmania.

Ya entonces, sus excentricidades y amor por la historia inglesa comenzaba a marcar su carácter. Allí donde otros oficiales llevaban una fusta (vara flexible para arrear caballos, símbolo de mando), Jack Churchill llevaba una Claymore, la típica espada de mandoble medieval que necesitaba de ambas manos para poder ser blandida, característica de los caballeros medievales en Escocia.

Asimismo, Churchill comenzó a practicar la arquería, en la cual pronto despuntó. En 1936 dejó el ejército y comenzó a trabajar como editor de un diario. Sin embargo, sus conocimientos de arquería así como sus habilidades con la gaita, le permitieron hacer pequeños papeles secundarios en las películas Sabu y El ladrón de Bagdad.

Su habilidad con el arco le permitió formar parte de la selección nacional inglesa que participó en el campeonato mundial de Oslo en 1939, y allí le sorprendió el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Tras su retorno a Inglaterra se enroló de nuevo en el ejercito, no sin antes pasarse por la tienda Purle of London, donde encargó un longbow (arco largo) de madera de Tejo Español de 100 libras, construido a la usanza medieval.
Asimismo encargó un buen número de flechas de caza de madera y dos arcos de acero. Y así, con sus arcos y su espada, se unió al Regimiento Manchester, justo a tiempo de embarcar con la fuerza expedicionaria que fue enviada a Francia.

Durante los primeros meses de la guerra, mientras la blitzkrieg alemana destruía Polonia, los ingleses y franceses se quedaron quietos en sus posiciones. La fuerza expedicionaria inglesa se asentó en diciembre sobre posiciones de la línea Maginot. 

Churchill, aprovechó la calma para practicar tanto como pudo con su arco. Lamentablemente, los dos arcos metálicos, que sobresalían de la porción trasera de un camión donde transportaban su equipo, se doblaron más allá de toda posible recuperación cuando el camión tuvo que hacer marcha atrás contra una pared.

Fue en ese periodo de inactividad bélica, frustrado e irritado por la política oficial de no hacer nada que pudiera provocar a los alemanes, que Churchill decidió hacer un gesto simbólico que pensó que no sólo le daría satisfacción personal si no que crearía cierta alarma y sorpresa en las líneas enemigas.

Así, el 31 de diciembre de 1939, mientras estaba de patrulla sobre los helados y ondulados terrenos de la tierra de nadie frente a las posiciones inglesas, avanzó silenciosamente hasta una posición que estaba entre 50 y 80 metros de las trincheras alemanas. Tomó una de sus flechas, se llevó la cuerda a la mejilla y la dejó ir...

Escuchó como la flecha impactaba contra la tierra helada con un sonoro "crack". No hubo ninguna reacción en las líneas alemanas, así que Churchill repitió la maniobra con una segunda flecha. Esta vez escuchó voces alemanas y agitación en la trinchera ante él, aunque no supo si había acertado o no a algún enemigo. Más tarde declaró que lo que más le había dolido del episodio había sido no haber podido ir a recuperar sus flechas.(las flechas le habían costado cada una más de 10 chelines y sabía que el Ministerio de Guerra británico no se iba a preocupar de reponerle el coste de semejante "munición").

Luego las cosas se complicaron. Cuando Polonia estuvo acabada, los alemanes movieron sus fuerzas frente a la frontera francesa y pronto los poderosos tanques Panzer alemanes rugían por las Ardenas rompiendo las líneas aliadas en dos y aislando a la fuerza expedicionaria británica, que quedó pronto cercada con la espalda contra el mar en la ciudad costera de Dunkerque.

El 27 de mayo de 1940 le llegaría a Churchill su momento de gloria: estaba al mando de una fuerza mixta que defendía una posición en el pueblo de L'epinette, cuando fue avisado de que los alemanes se acercaban. 

Delante la posición británica había un muro que los alemanes podían usar para aproximarse a la posición británica sin ser vistos y guarecerse tras él. Pero a la derecha había un gran granero, que quedaba a la altura del muro, y en el que había una gran abertura en la pared del nivel superior. Esta abertura debía tener una vista clara sobre la parte de detrás del muro.
Churchill tomó a un par de fusileros y armado con su arco, flanqueó su propia posición y luego llegó hasta el granero. Tras subir al desván y quedar a la altura de la abertura, vio que tras el muro habían cinco soldados alemanes. 

Estaban a treinta metros de la abertura del granero, sin sospechar que el grupo de Churchill les acababa de tomar el flanco.

Churchill susurró a sus dos hombres que no abrieran fuego hasta que su flecha llegara a destino. Luego debían abrir fuego rápido. Mientras sus hombres tomaban posiciones, Churchill tensó su arco. 

Se llevó la cuerda a la mejilla y disparó al Feldwebel (sargento) que comandaba el grupo de alemanes. La flecha entró por la derecha del alemán, hundiéndose en su pecho hasta las plumas. Sus hombres abrieron fuego y los alemanes restantes cayeron ante el fuego británico.

Churchill fue a tratar de recuperar la flecha, pero no pudo sacarla del cuerpo del soldado y en el forcejeo, se le rompió, dejando la punta dentro del cadáver. En ese momento, una ametralladora pesada alemana abrió fuego sobre ellos y tuvieron que dejarlo todo para ponerse a cubierto.

Jack Churchill "El Luchador" como le apodaban sus hombres, es el único (y por ahora el último) soldado inglés que en casi 600 años, ha matado a un enemigo con un arco y una flecha, durante una guerra y en territorio francés. La última vez que esto había pasado fue en 1346, en la Batalla de Crécy, durante la Guerra de los Cien Años.

El 27 de diciembre de 1941, Churchill fue el primer hombre que puso pie en la playa al frente de dos compañías de comandos en el raid de Vaagsoy (Operación "Arquería"), en la Noruega ocupada por Hitler, en lo que debió ser una de las más extrañas escenas que presenciaron los alemanes: Churchill, desembarcó con su espada en la mano y se lanzó a la carga contra una batería de ametralladoras al frente de sus hombres, mientras los animaba a gritos.


La batería alemana cayó y su amenaza sobre el cuerpo de desembarco principal dejó de existir. Tras instalar cargas explosivas en los cañones, se retiraron. 

Churchill participó tmbién en desembarcos en Italia en 1943, en la población de Piegoletti. Adelantándose a sus propias tropas, espada en mano, y acompañado únicamente por un cabo llamado Ruffell, avanzó hasta la población y se infiltró en las posiciones alemanas sin ser descubierto por los enemigos.
Luego, uno tras otro, intimidando a los defensores con la espada, que brillaba en la oscuridad, se fue haciendo con los puestos de guardia de uno en uno y en silencio. Según los iba capturando, le pasaba los prisioneros a Ruffell. Al acabar la noche, Churchill y el cabo Ruffel volvieron a las líneas inglesas: armado únicamente con su espada y sin disparar un sólo tiro, había desmantelado en silencio la defensa del pueblo y había capturado 42 prisioneros, varias ametralladoras y un mortero. 

Posteriormente combatió a los alemanes en Yugoslavia, donde fue capturado, enviado a Sarajevo, y allí, creyendo que tenía algún tipo de parentesco con el primer ministro inglés, Winston Churchill, lo enviaron a Berlín con un avión. Al aterrizar, se las arregló para prenderle fuego con un cigarrillo a unos papeles que habían en el avión, provocando un incendio y culpando a un oficial alemán que fumaba y leía el periódico.

Cuando vieron que no tenía nada que ver con Winston Churchill, lo enviaron al campo de concentración de Sachsenhausen, en el norte. No tardó en fugarse pero capturaron de nuevo. Esta vez lo enviaron al campo de prisioneros de Niederdorf, en Austria. En abril de 1945, tras dos años de cautiverio, Churchill volvió a fugarse con dirección a Italia, donde pudo reunirse con un convoy estadounidense.

Sus varias y valerosas acciones durante el conflicto le hicieron merecedor de diversas condecoraciones. Fue en este periodo cuando se ganó sus motes de "Mad Jack" y de "Fighting Jack", quedando éste último permanentemente adoptado.  

Luego de la guerra, Churchill tuvo la oportunidad de participar en el filme Ivanhoe, donde hizo el papel de un arquero en una breve escena, donde se lo ve disparando desde las almenas del Castillo de Warwick. 

En 1948, para su alegría dado que era un aficionado a la guerra, fue destinado a Palestina, donde rescató a una unidad atrapada bajo fuego árabe.

Acabado el conflicto, volvió a Inglaterra, donde no perdía el gusto por la extravagancia. Se cuenta que en algunas ocasiones, en el tren a Londres, un pasajero elegantemente vestido, se levantaba y lanzaba su maleta por la ventanilla para luego volver a sentarse y bajar tranquilamente en la siguiente estación. 
Lo que los pasajeros no sabían es que ese sujeto era Jack Churchill, y que había lanzado la maleta al jardín trasero de su casa, que estaba al lado de la vía, y de esta forma se ahorraba tener que cargar con ella en el trayecto desde la estación.

Jack Churchill El Luchador- O el Loco Jack Churchill, murió tranquilamente en su casa de Surrey la primavera de 1996.

Con información de Josep Barceló: arcobosque.com 

martes, 13 de noviembre de 2018

El vagón de dos guerras

El pasado 11 de noviembre acabamos de conmemorar 100 años de lo que puede denominarse el fin del principio: la Primera Guerra Mundial terminó efectivamente el 11 de noviembre de 1918, a las 11 horas, una guerra que no hizo sino definir al siglo XX, y tras la cual se plantaron las semillas de la todavía más devastadora Segunda Guerra Mundial.

Hay muchos personajes, objetos e historias que entrelazan estas dos guerras, el dia de hoy, acorde a la ocasión, os presento la historia del vagón ferroviario francés 2419-D:

Con este nombre se denominó a un coche de pasajeros construido por la Compagnie Internationale des Wagons-Lits (CIWL), fue construido en 1914 en Saint-Denis y entregado a la Compagnie Internationale des Lits et des Grands Express Europeens (CILGEE) que lo usó como coche restaurante en la ruta de Paris a Montparnasse, luego a Saint-Brieuc, Le Mans y Deauville, hasta agosto de 1918, cuando fue remodelado para labores de oficina para el Mariscal francés Ferdinand Foch, Comandante Supremo de los Aliados, el cual trabajó en el vagón desde octubre de 1918.

Para finales de 1918 las potencias occidentales estaban contra las rejas, la ofensiva alemana estaba ya a punto de hacer sucumbir a Francia, sin embargo, los propios alemanes se dieron cuenta que se encontraban ya al límite de sus capacidades operativas y la situación era ya insostenible, buscando un cese al fuego, los alemanes empiezan las negociaciones que llevarán a un Armisticio (no una rendición).

La madrugada del 8 de noviembre de 1918 se reúnen en un claro del bosque de Compiegne, al norte de Francia, a las afueras del pueblo de Rethondes, el Mariscal Foch, el almirante británico Wemyss y otros dignatarios por parte de las potencias aliadas. Por los alemanes acudieron el Ministro Von Obendorff, el Mayor Von Winterfeldt, el Capt. Vanselow y el civil Matthias Erzeberger en representación del Jefe de Estado alemán, el Príncipe Maximilien Von Baden. Todos ellos llegaron al sitio por ferrocarril.

Foch obviamente, acudió en su carro particular: el 2419-D.

Los ministros plenitpotenciarios alemanes cruzaron a Francia por el punto llamado Tergnier, donde abordaron un tren francés en el cual fueron trasladados a Compiegne, encontraron a los franceses en el claro a las 9 AM del 8 de noviembre, en el sitio los dos ferrocarriles estaban lado a lado, aunque dentro de una curva y separados por varios metros de terreno, ocupado mayoritariamente por arboles frondosos, salvo el claro, la punta del tren de Foch quedaba junto a la parte trasera del tren de los alemanes. Esto le daba una vista privilegiada a los franceses, quienes se mantenían en el lado externo de la curva.
Locomotora en la punta del tren de los franceses / Los ministros alemanes discuten junto al vagón en la cola de su tren
El Vagon 2419D
El 9 de noviembre el Reich Alemán llegaba a su fin cuando el Kaiser Guillermo II abdica, dejando como Canciller a Von Baden. Alemania pasa ahora a ser una república, la efimera República de Weimar.

Las negociaciones se llevaron a cabo desde el 8 al 10 de noviembre en el vagón ALS8 del tren de los alemanes, en un momento determinado Foch dejó el vagón dejando a sus representantes, y ya entrada la madrugada del dia 11, para ser exactos a las 5:20, el armisticio quedaba firmado: el fuego terminaría efectivamente en todos los frentes a las 11:00 horas. La Guerra que iba a acabar con todas las guerras, llegaba a su fin. El vagón donde se firmó el histórico documento fue el 2419-D.
Foch y los representantes alemanes negociando el Armisticio

Hubo muchos alemanes, desde los altos mandos hasta el más bajo de los rangos, que sintieron que la guerra se podía haber ganado, varios de ellos en particular, como el legendario General Ludendorf, alimentan la creencia de que se les ha traicionado, generando la famosa "Dolchstoßlegende", la puñalada por la espalda. Luego vino el humillante Tratado de Versalles, que cargó injustamente a Alemania con toda la responsabilidad de la guerra.

En septiembre de 1919, el vagón 2149-D regresa al servicio de pasajeros durante un breve tiempo, pues en abril de 1921, como parte de las conmemoraciones por la victoria, los franceses retiraron el coche y lo llevaron a la plaza de Les Invalides, en la plaza del Museo del Ejército, en París. La gente podía observar de cerca el ya histórico carro de tren.
El 2419-D en Les Invalides
Para 1922 el Claro del Armisticio, como se lo conoce desde entonces, fue sitio donde se edificó un monumento y se conservan las vías férreas, allí en abril de 1927 fue llevado el carro 2419-D tras un proceso de restauración, y colocado dentro de un museo a unos metros de donde se firmara el armisticio. Los turistas acuden al sitio, en 1938 se establece un récord de 191,000 visitantes.
El 2419-D en su Museo en el Claro del Armisticio, en Rethondes
Mientras todo era vino y quesos para los franceses, los alemanes lo tenían difícil con toda la agitación política que sacudió al país, el buen Erich Ludendorf, imperialista nato, buscó una carrera en el ámbito de la nueva República, y se hizo de los servicios de varios heraldos, entre ellos impulsó la carrera de un joven cabo bohemio bigotudo e igualmente resentido, llamado Adolf Hitler.

El resto es historia como todos lo conocemos: el tío Adolf decidió contra todo uso de lógica y razón rasurarse el bigote, se apoderó del Partido Nacionalsocialista y eventualmente su ambición y astucia política, sumado a sus despiadados métodos, le llevaron a los altos puestos de la República Alemana, de la que llegó a ser Canciller, ante un inoperante Presidente Von Hindenburg, que aquejado de senilidad no podía hacer nada frente al Hitler, y que finalmente muriera en 1934. Hitler asume el poder de facto, la República de Weimar cesa de existir tras 16 años y surge el Tercer Reich, la Alemania Nazi.

El cabo bigotes desencadena la Segunda Guerra Mundial en 1939, y tras ocupar Polonia se lanza contra el enemigo arraigado de los alemanes: Francia. Los ejércitos galos sucumben frente a las brillantes tácticas de Blitzkrieg desarrolladas por los alemanes con sus poderosos tanques, la derrota francesa es ya total a nediados de 1940. Y Hitler nunca olvidó.

Nunca olvidó Hitler la humillante derrota de la Primera Guerra, así que como insulto final a la ya humillada Francia, ordenó que el coche fuera sacado del museo, esto a costa de tirar las paredes, y fuera llevado al sitio exacto del Armisticio de 1918.
El carro siendo sacado de su museo por los nazis en 1940, y arrastrasdo hasta el sitio original de 1918

Allí el 21 de junio de 1940, Hitler en persona acudió junto a Keitel, Ribbentropp, Hess, Erich Raeder Herman Göring, entre otros, para firmar el Segundo Armisticio de Compiegne, por los franceses estaba el General Pettain. En un claro gesto de humillación y desprecio, Hitler se sentó en el mismo sitio donde Foch se sentó 22 años antes, luego igual que Foch, abandonó la negociación. El nuevo tratado se firmó el día 22.
Hitler sube al 2419-D, los sigue el Jefe de la Luftwaffe, Hermann Porkins Göring
Hitler se sienta en el mismo sitio que Foch
Tres días después el monumento de Compiegne es destruido por órdenes de Hitler, y un nuevo monumento en honor a los caídos alemanes de la Primera Guerra es colocado en el sitio, sólo la estatua del General Foch es conservada, en medio de un monton de restos destruidos como un simbolismo. El insulto estaba completo.

El carro 2419-D sin embargo sobrevivió ya que Hitler ordenó su traslado al Lustgarten, el parque ubicado frente a la Catedral de Berlín, donde el pueblo lo podía admirar como un trofeo de guerra.
El carro 2419D llega a Berlín
Los alemanes visitan el carro en el Lustgarten
Sin embargo, la situación de la Segunda Guerra Mundial cambió drásticamente, los bombardeos aliados devastan Berlín y el coche es llevado primero a Thuringen, luego a Ruhla y Grewinkel, localidades de la provincia alemana. 

La información sobre el fin del 2419-D es contradictoria. Presuntamente fue destruido en marzo de 1945 por las SS, sus restos fueron quemados y enterrados, de modo que los aliados nunca pudieran encontrarlo.

No obstante, algunas fuentes sensacionalistas aseguran que el carro en realidad fue destruido en Thuringen durante un ataque contra un campo de concentración en abril de 1945, el carro fue quemado pero restos del metal y la plataforma habrían permanecido intactos por otros 30 años, los rusos, que se hicieron con el control de la zona, no mostraron interés en el carro y lo usarían como remolque.
Presuntos remanentes en Thuringen, se trata del escudo de bronce que porta el carro en los laterales
Otras fuentes señalan que el carro 2419-D sí fue destruido en Grewinkel, cerca de una cueva, donde existirían restos que finalmente fueron destruidos en 1986. Los pobladores locales al parecer tendrían en su posesión algunos trozos del carro. Sea cual fuere el caso, el rastro del 2419-D se pierde finalmente en los anales de la historia para siempre.
cueva donde aparentemente estuvieron los ultimos vestigios del 2419-D
Tras la guerra el monumento del Claro de Compiegne fue reconstruido y en 1950 la CIWL dona al gobierno francés el carro 2439-D, parte original del tren de Foch cuando firmara el Armisticio de 1918, el carro, gemelo del vagón original, fue colocado en el Claro del Armisticio, recibió el histórico numero 2419-D, y de hecho su interior al parecer es el original del 2419-D, y ello se lo debemos al Mayor Jean Lhuillier, quien en 1940 ordenó en secreto retirar los lujosos interiores del carro ante la inminente invasión alemana.
El sitio en el Claro de Compiegne, donde se firmaron los armisticios de 1918 y 1940
Interiores del carro, muchos de ellos del carro 2419-D original
Este pasado 10 de noviembre de 2018, apenas hace 3 días al momento de salir estas líneas, Angela Merkel y Emmanuel Macron, respectivos líderes de Alemania y Francia, realizaron una histórica reunión en el memorial del carro, y firmaron el libro de visitantes.