viernes, 8 de julio de 2016

Historia verdadera de la Zona del Silencio. PARTE 3

PARTE 1
PARTE 2

EL ESTUDIO ARMS
Desde 1958 la Comisión Estadounidense de Energía Atómica (US Atomic Energy Comission, USAEC), con sede en Las Vegas, mantenía un programa de medición de fuentes naturales de radiación, el cual se hacía desde el aire, mediante un par de aviones (un Beech B50 y un Martin 404) dotados de instrumental especializado. Durante toda esa década fueron numerosas las misiones de registro en diversas áreas del país, algunos de los programas se denominaron Aerial Radiological Meassurging Survey (ARMS y ARMS-2). El principal contratista privado que desarrolló los instrumentos fue una compañía denominada Edgerton, Germeshausen and Grier, Inc. (EG&G), y los aviones usados eran de su propiedad.
Las aeronaves usadas por la USAEC: En primer plano el Beechcraft Twin Bonanza empleado en los estudios ARMS, y al fondo un enorme Martin 404, que se usaba para monitorizar las nubes radiactivas producto de las pruebas de armas nucleares.
El equipo encargado de realizar las mediciones del ARMS tuvo además que efectuar otras misiones a encargo de la USAEC en casos de accidentes de tipo radiológico. En abril de 1963 asistió en el hundimiento del submarino nuclear USS Tresher, verificando que no hubieran escapado elementos radiactivos desde el reactor. Luego en 1968 una fuente de Cobalto-60 para uso hospitalario se cayó de su transporte en una autopista entra Salt Lake City y Kansas City. El contenedor fue encontrado vacío al lado de la carretera y el avión del ARMS realizó vuelos de medición hasta que la fuente fue encontrada cerca de Kansas. También se usó para valorar el flujo de radiación residual en pruebas con armas nucleares y ayudó a monitorizar los vuelos del programa Apollo, cuando éstos llevaron elementos radioactivos a bordo.

En 1970, con la pérdida en suelo mexicano del Athena V123D conteniendo material radiactivo, el ARMS iba a realizar su primera misión en el extranjero.

BÚSQUEDA AÉREA
El 30 de julio el avión Beechcraft B-50 Twin Bonanza del EG&G, matriculado N702B, y equipado con detectores de radiación diversos, estaba realizando uno de sus tantos vuelos en Illinois, cuando vino la orden de la USAEC: el estudio se dejaba en segundo plano por el momento, y la aeronave debía dirigirse a Torreón para asistir a los técnicos de White Sands que llevaban ya tres semanas sin poder localizar la fuente gama de Cobalto-57 que venía con la etapa final del Athena perdido.
Aspecto del Twin Bonanza. Obsérvese que detrás de cada motor existe un orificio, que de hecho es la salida de un cohete JATO, para despegar en distancias cortas o en caso de emergencia
El número de construcción de este avión era el EH-43, fue construido en 1957 y salió ya con la matrícula comentada.
El Twin Bonanza, afectuosamente denominado "T-bone", tal como apareció en un reportaje de la revista Private Pilot Magazine, en abril de 1969. Pueden verse los diversos detectores montados en el techo de la aeronave
El avión llegó a la región el 31 de julio de 1970, el detector fue calibrado según las características de emisión del Co-57, ese mismo día empezaron los vuelos de familiarización con la zona y se establecieron como puntos de referencia una marca de cal en el norte, y al sur la represa de tierra “El Tapado” (el mismo sitio donde De la Peña dijo encontrar silencio de radio en 1966, y curiosamente el avión del ARMS nunca reportó problemas sobrevolando el sitio).

Al día siguiente los pilotos Edward Schultz y John Kleland empezaron los vuelos de búsqueda y detección, éstos se harían en patrones de barrido de unos 650 pies de separación sobre la trayectoria calculada del impacto. Un equipo doppler permitiría calcular la posición de la fuente de radiación una vez se encontrara, con un margen de error de 100 pies.

Durante el onceavo vuelo se detectaron los picos de radiación del Co-57. La cápsula estaba en un área ligeramente al sur de lo previsto en los cálculos, en terrenos del estado de Chihuahua a 500 metros del límite con Durango, en las coordenadas 103.7458 Este, y 26.7467 Norte, el B-50 realizó varias pasadas a diversas altitudes para confirmar las lecturas. El 2 de agosto se planificó una misión conjunta entre el personal de vuelo y las brigadas en tierra para dar de una vez por todas con los restos del Athena.
Mapa donde se delimita el área de busqueda (marca de cal al norte, represa El Tapado al sur), señalando la ubicación del pico radiactivo  y la ubicación real del cráter
La mañana del 3 de agosto el avión del ARMS efectuó una primera pasada por la zona para confirmar el pico radiactivo, un segundo vuelo se hizo para arrojar sobre la zona cinco bolsas de harina con el fin de tener una referencia visual, finalmente en un tercer vuelo uno de los observadores descubrió un cráter a unos 80 metros de donde se había arrojado la harina, el mismo medía unos cinco metros de diámetro y uno de profundidad.
El cráter visto desde el aire, un grupo de personas rodean el mismo
Aspecto del cráter ya desde el suelo. Es una verdadera vergüenza que estos excelentes documentos gráficos lleguen a nosotros por medio de programas que sólo pueden calificarse de basura por ser mediocres y especulativos: la imagen de arriba aparece en el programa Extranormal de TV Azteca, en tanto que las dos siguientes vienen por cortesía de los programas del History Channel, uno no puede dejar de preguntarse cómo es posible que estos reporteros charlatanes tengan acceso a estas imágnes, y no los medios científicos serios, o el publico en general.
Acercamiento al cráter de impacto
El personal en el suelo, liderado por Carlos Bustamante, logró finalmente dar con la capsula perdida en una media hora. Una vez confirmado el hallazgo el avión regresó a Estados Unidos ese mismo día.
Unos pocos restos fueron encontrados, el equipo en tierra determinó que las dos fuentes de Co57 no sobrevivieron al impacto y se dispersaron sobre la arena de los alrededores. Los diversos fragmentos metálicos encontrados fueron recolectados en una caja y preparados para su envío a Estados Unidos.
Restos de la cápsula del cohete Athena V123D, recolectados en una cajita. Foto de la hemeroteca de El Siglo de Torreón
El personal norteamericano festejó y se embriagó esa noche en un restaurante de Torreón, según Bustamante el Complejo White Sands pagó de muy mala gana los 700 dólares que se gastaron en el festín, posteriormente harían los preparativos para regresar a Estados Unidos, mientras que el cuerpo de Rurales de Ceballos se encargó de custodiar el lugar, algo que irritó a sus contrapartes en Jiménez, Chihuahua, pues dado que era su jurisdicción, ellos debían ser quienes vigilaran el sitio y no elementos de otro estado.

Durante los siguientes dos meses el sitio siguió custodiado y examinado por personal estadounidense.

El 17 de septiembre unos soldados que viajaban en un armón de ferrocarril desde Estación Carrillo (un sitio cercano a la zona donde cayó el Athena) hasta Escalón, Chih., fueron agredidos a balazos por un individuo que se identificó posteriormente como Carlos Durán Acosta, hijo del Agente del Ministerio Público de Jiménez. El Sargento Efrén Santiago Hernández falleció días después en un hospital militar cercano. Esta noticia, aunque no relativa al incidente Athena, fue reportada en los diarios norteamericanos, señalando que la balacera había tenido lugar en el sitio de la caída del cohete.

Nunca se hizo un intento por buscar la tercera y cuarta etapas del Athena.

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