domingo, 10 de julio de 2016

Historia verdadera de la Zona del Silencio. PARTE 4

PARTE 1
PARTE 2
PARTE 3

OPERACIÓN SAND PATCH
Tan pronto como se hubo conocido el accidente del Athena V123D y su material radiactivo, la presión popular sobre el tabú de la radiación alcanzó al gobierno mexicano: era imperativo, además de encontrar la cápsula, deshacerse de todo el material contaminado.

Es por eso que el gobierno mexicano insistió en que los estadounidenses decidieran qué hacer con el material irradiado, esto a pesar de que los técnicos informaron que la radiación disminuiría a la mitad cada 9 meses hasta que en 7 años no habría trazas de radiación significativas. Se planteó enterrar arena, plantas y demás en un pozo profundo, otra posibilidad era cercar el lugar con una barda alta, y la tercera era que los norteamericanos se llevaran todo el material contaminado para confinarlo según sus propias especificaciones. El ambiente en las negociaciones se estaba volviendo tenso.

El 5 de agosto fueron enviadas 4 muestras de tierra a la sede de la USAEC en Las Vegas para su análisis, todavía en septiembre había técnicos norteamericanos estudiando la zona hasta completar un total de 20 muestras del suelo, dos filtros de aire y un par de arbustos. Todas dieron positivo al Cobalto 57 a excepción de dos controles negativos.
Cráter de la capsula del Athena. Al fondo se aprecia el cerro de San Ignacio
Finalmente por presión mexicana, y no por las “extrañas propiedades” de la arena, Estados Unidos tuvo que aplicar la tercera opción y llevarse la tierra junto con las plantas contaminadas de la zona. El nombre de esta operación de salvamento fue “Operation Sand Patch” (algunas fuentes la citan como “Great Sand”), al mando de la misma estuvo el Coronel Thomas C. Kearns del US Army, con un total de 40 personas.

Un convoy de ferrocarril al que se le retiraron todas las identificaciones militares (esto también por solicitud del gobierno mexicano), formado por 12 carros cargados de maquinaria pesada entre las que destacaban una motoconformadora, dos bulldozers, dos palas mecánicas, dos camiones de carga y uno de volteo, el resto del convoy lo formaban 3 carros Pullman, un coche comedor, dos carros tanque para agua y un tercero con combustible, todo este complejo partió desde Orogrande, Nuevo México, sitio de entrada a White Sands, e ingresó a nuestro país por Ciudad Juárez el 23 de septiembre. El convoy llegó el día siguiente a Estación Carrillo, Chihuahua, el sitio más cercano desde donde se pudo construir una vía temporal de 23 Km hasta el sitio del impacto, los trabajos en este ferrocarril provisional se dificultaron por las lluvias estacionales.

Se ha hablado de que las raciones suministradas a los técnicos e ingenieros norteamericanos de la misión databan de la Segunda Guerra Mundial, este hecho es dudoso puesto que una ración diaria de combate no soportaría tantos años, además las raciones K, que eran las usadas en ese periodo, dejaron de producirse en 1945. Para 1970 el US Army utilizaba las raciones MCI (Meal, Combat, Individual).
El paso del convoy ferroviario originó toda clase de especulaciones: las notas periodísticas empezaron en ese mismo momento a especular sobre el equipo utilizado, incluso informando que el equipo venía únicamente a detectar zonas radiactivas en búsqueda de yacimientos naturales de uranio.

El día 1 de octubre el tren llegó a la zona del impacto. Todo el suelo alrededor del cráter fue excavado y puesto en 60 barriles de plomo, se había determinado que el área contaminada era de 15 metros de largo por 5 de ancho, y 3 de profundidad. Las labores se hicieron en medio de un fuerte operativo de seguridad para evitar ojos curiosos. El día 5 el convoy dejó el lugar junto con todo el material utilizado, incluyendo la vía provisional Carrillo-Zona del Silencio.
Barriles con tierra contaminada. Foto Col.  T.C. Kearns via The White Sands Missile Ranger
Personal norteamericano junto al ramal ferroviario temporal. Foto: Hemeroteca El Siglo de Torreon
De acuerdo al testimonio de Dale Green, jefe de la sección de ingenieros de la misión, en Carrillo los técnicos arreglaron el único televisor del pueblo, prácticamente ningún habitante había visto la TV en sus vidas, también habrían recarpeteado algunos caminos vecinales y reparado una represa local, como gestos de buena voluntad ante un pueblo mexicano cada vez más hostil, mientras que en Ciudad Juárez no se hicieron las inspecciones aduanales por el temor de los agentes mexicanos a la radiación.
Miembros de la expedición Edward White, Francisco Garza y Raymundo Duran, en Estación Carrillo
El 7 de octubre Sand Patch llegó a su fin cuando el tren llegó a la espuela ferroviaria de Orogrande, donde todos los barriles fueron descargados para almacenarse en uno de los depósitos especiales que tiene el complejo White Sands. Los niveles de radiación detectados en la arena fueron de apenas 0.0000068 a 0.0031 µCi/g (microcuries por gramo) una cantidad muy inferior a la que se expone a una persona al hacerse una radiografía.  Los arbustos mostraron radiación aún menor, y en uno de los filtros de aire fueron encontradas mínimas trazas radiactivas, dicho filtro evaluaba el aire al sur del cráter. Se determinó que las esferas de cobalto se desintegraron durante la reentrada y se dispersaron en los alrededores del sitio de impacto, en forma de partículas de alrededor de 6 µm (micrómetro, la millonésima parte de un metro, o bien la milésima parte de un milímetro), lo que es ligeramente inferior al tamaño de un glóbulo rojo humano promedio.

El secretismo de la misión por parte de ambos gobiernos dio lugar a que la prensa especulara sobre el verdadero propósito de la expedición: fue entonces que se empezó a hablar de las “misteriosas propiedades” de la tierra, y con el tiempo aparecieron los argumentos patrioteros contra el saqueo de los recursos naturales de la zona. Los medios sensacionalistas exageraron además la cantidad de material extraído: se habló de hasta 200,000 toneladas de tierra. Para dar un ejemplo de cuán disparatada es la cifra señalemos que un tren actual de esos extra largos, lleva alrededor de 1200 a 2000 toneladas de carga impulsadas por varias locomotoras adelante, en medio y detrás del convoy, por lo cual estamos hablando de que se necesitarían más de 100 trenes y centenares de locomotoras con la potencia actual para mover toda esa carga, obviamente en 1970 los ferrocarriles tenían menor capacidad. La realidad es que se removieron alrededor de 20 toneladas de tierra.

Cuatro miembros de la expedición, Pablo Aceves, Fletcher Hill, Carlos Nevarez y Raymundo Duran, recibieron reconocimientos especiales por su labor en la misma. El Coronel Kearns recibió la Legión al Mérito al año siguiente.
El Coronel Kearns recibe la Legión al Mérito en 1971
Toda la operación había costado 104 mil dólares de los contribuyentes estadounidenses, hubo incluso cartas de personas que manifestaban su descontento por el hecho de que Estados Unidos cediera a las presiones mexicanas y terminara removiendo la tierra contaminada tal como México había exigido.

No obstante, debido a la baja radiación del Co-57 y su corta vida media, toda la arena fue simplemente tirada en el desierto de White Sands, así, sin más.

PARTE 5
BIBLIOGRAFIA

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