lunes, 11 de julio de 2016

Historia verdadera de la Zona del Silencio. PARTE 5

PARTE 1
PARTE 2
PARTE 3
PARTE 4

A MODO DE EPILOGO
Así acabó aquel episodio del Athena en México: la misión de rescate, la radiactividad, el uso de aviones, el secretismo, la urgencia de sacar toda la tierra, la necesidad y pobreza de las poblaciones cercanas… todo estaba dado para que en los siguientes años la semilla del mito rindiera frutos.
Así quedó el cráter del Athena antes de que se los técnios norteamericanos se llevaran la arena. Previamente dejaron tras de sí algunos envases de refresco, pero a juzgar por la foto, parece refresco de cebada. Foto: Hemeroteca de El Siglo de Torreón
La  Zona del Silencio se convirtió en sitio de visitas de todo tipo de embaucadores, a quienes los pobres ejidatarios ven tanto como fuentes de ingreso como de perjuicio, algunos inventan historias fantasiosas para los “turistas”, y éstas se reproducen al pie de la letra en múltiples sitios de internet, donde son tomadas como verídicas de facto. No obstante nunca nadie en los casi 50 años de mitos, ha fotografiado a detalle un solo OVNI o alienígena, nadie ha registrado las presuntas alteraciones magnéticas con instrumentos adecuados, o ha capturado algún súper animal monstruoso.

Muchas de las rocas que la gente identifica (y en algunos casos comercializa) como meteoritos o “aerolitos”, son en realidad un mineral propio del desierto: el “barniz del desierto”, un recubrimiento negruzco a rojizo rico en óxidos de hierro y manganeso que se forma en las rocas debido a la actividad bacteriana, propia de ambientes secos que alguna vez fueron lechos marinos, y hace que a las piedras desérticas se les confunda con meteoritos de propiedades magnéticas.  
Barniz del desierto
Sin embargo, sólo tres piezas de la zona y sus cercanías se han certificado plenamente como meteoritos, y son el meteorito Escalón (Escalón, Chih, 54 gr), el meteorito Esmeralda (Laguna del Rey, Coah, 483 gr), y el meteorito Jaralito (Jaralito, Dgo, 11 kilos). Estadísticamente hablando, la Zona del Silencio presenta tasas de caída de cuerpos celestes similares a las de cualquier otro lugar de la Tierra, así que difícilmente un fenómeno magnético local atrae cuerpos del espacio.
Mapa que muestra todos los meteoritos validados que han caído desde el 2300 antes de Cristo. El tamaño de los circulos indica la masa del astro. Según dicta la lógica, el Valle de Allende, entre Jiménez y Parral, Chihuahua, es más "magnético" que la Zona del Silencio, pues ahí han caído meteoritos de varias toneladas, entre ellos el presunto "meteorito inteligente" de 1969 (otro cuento de nuestros amigos conspirópatas), mientras que en nuestra modesta zona silenciosa solo han caído 3 meteoritos que ni juntos pasan de los 12 kilos
Para refutar a los paranormalistas y ufólogos baste decir que una anomalía de las dimensiones que ellos pintan  ya habría atraído multitud de satélites hechos por el hombre, grandes auroras se verían a diario en el cielo, el bólido que asoló Tunguska en 1908 debió caer en la zona, lo mismo aplicaría al meteorito Chelyabinsk de 2013, y entre menos hablemos del asteroide de hace 65 millones de años, mejor.
No obstante el ambiente de la zona es único y tiene especies propias: 31 especies de plantas endémicas, como ciertas clases de cactáceas, y 75 especies de animales protegidos, destacando la tortuga del desierto, actualmente declarada especie vulnerable. También es posible hallar fósiles y puntas de flecha en cantidades respetables, dado el pasado paleontológico y prehispánico de la región.
Gohperus flavomarginatus, la tortuga más grande de Norteamérica, actualmente especia vulnerable y protegida
Opuntia violacea, nopal bastante comun en la region. En tiempos de sequía (que es lo más frecuente), adquieren un color morado. En años pasados grandes ejemplares podían verse incluso en las ciudades de la Comarca Lagunera
En 1979 el área fue declarada parte de la Reserva de la Biosfera del Bolsón de Mapimí y un laboratorio había sido construido junto al Cerro San Ignacio el año anterior, a fecha de 2000 la productividad científica de la reserva era de 322 publicaciones, incluyendo 58 tesis y 53 capítulos en libros, se trata de artículos especializados en botánica, zoología, paleontología, edafología, geología, ecología e historia local. A menudo los “zoneros”, que nunca han leído alguno de estos trabajos científicos, creen que en el laboratorio se investiga la actividad paranormal y las anomalías magnéticas de la zona, acuden al lugar donde si bien se les recibe cordialmente, pueden llegar a obstaculizar las labores de los biólogos, pues aparte de despojar la región de fósiles y tirar basura, creen que la reserva es una especie de hotel.
Laboratorio del desierto, conocido como la biosfera, o "bioesfera", por los turistas extranjeros
Mapa detallando el área protegida de la Reserva del Bolsón de Mapimí
Un observatorio astronómico fue construido en 1999, cerca de la confluencia de los tres estados, junto al rancho Las Lilas, diseñado por el entonces pasante de ingeniería Eduardo Hernández, posteriormente lo pasó al Ejido Monterreycillo, municipio de Lerdo, y actualmente se encarga del observatorio en el Planetario de Torreón.
Sin embargo muchos pseudoinvestigadores como Jiménez del Oso, Santiago García, J.J. Benítez o Jaime Maussan, al margen de programas especulativos como los del History Channel, han seguido perpetuando el mito debido a que les genera ingresos producto de la venta de libros, souvenirs y otra tanta parafernalia.

Incluso se involucró en esta maraña de mentiras al piloto Francisco Sarabia, su calidad de héroe nacional originario de la región le daría legitimidad al mito: los embaucadores señalan que en la década de 1930 Sarabia habría sido el primero en reportar las “anomalías de radio” y se vio obligado a aterrizar de emergencia. Nunca he encontrado referencias en prensa o en los escritos alusivos a Sarabia sobre tal acontecimiento, además de que el radio no es indispensable para mantener el vuelo. Hoy en día los grandes aviones comerciales, dependientes por completo del electromagnetismo, sobrevuelan la zona de manera cotidiana, y nunca les ha pasado nada.
Una avioneta despega desde la pista junto a la Reserva de la Biosfera. Al fondo el Cerro San Ignacio.
Es curioso y contradictorio como el reportero español Jiménez del Oso asegura que los aviones se ven afectados por el magnetismo de la zona, y luego se trepa a esta aeronave para sobrevolar la región. Captura de pantalla de un pseudo-documental de su autoría.
Otro mencionado en los mitos de la Zona del Silencio fue Wernher Von Braun, científico alemán creador del famoso cohete V2 usado por Hitler como arma, al finalizar la Segunda Guerra Mundial Von Braun se reubicó en Estados Unidos y fue el máximo impulsor del programa espacial de la NASA. Harry de la Peña informó a los medios en marzo de 1970, que Von Braun habría venido “de incógnito” a la región, ya que la NASA estaba interesada en establecer una base de lanzamiento, la credibilidad de la nota es dudosa puesto que Harry de la Peña proporciona otras informaciones fantasiosas en el mismo comunicado. No parece además que sea una buena idea colocar un sitio de lanzamiento de naves espaciales en una zona que presuntamente tiene anomalías magnéticas y de radio que interfieren con las comunicaciones.
ACTUALIZACIÓN - 30 de diciembre 2016. Telegrama oficial de la NASA al periódico La Opinión, donde Wernher Von Braun negó haber estado en Ceballos. Data de abril de 1970, un mes después de las declaraciones de Harry de la Peña, y tres meses antes del incidente Athena. Foto de Luis Anaya vía el grupo de Facebook Leyendas Laguna
Por cuanto hace a Harry de la Peña, fue un personaje algo polarizante: o se habla muy bien de él, o se habla muy mal, raramente en términos medios. Lo cierto es que replicó el fenómeno del silencio radial como ya se ha comentado, de manera anecdótica, pero nunca indagó más allá para investigar la fuente del presunto fenómeno. Falleció en 2001.

Jaime González Sepúlveda siguió al frente de los policías rurales en Ceballos, fue parte importante en las agrupaciones que promovieron el turismo en la zona, pero abusó frecuentemente de su autoridad, en 1976 murió a causa de un enfrentamiento con uno de sus subordinados luego de que le confiscó su pistola. González Sepúlveda mató en el acto al rural, pero sus propias heridas le costaron la vida días después. Este hecho no hizo sino añadirse al folklor naciente de la zona, incluso existe el rumor de que el enfrentamiento fue en realidad por un asunto de faldas. Hay canciones en su honor.

En lo referente al avión utilizado para encontrar la cápsula del Athena, el Beechcraft Twin Bonanza N702B, el grupo EG&G lo vendió en algún momento (evidentemente sin el instrumental de detección), y pasó a manos de un tal Bill Dempsey, de Tucson, Arizona, de ahí en más la aeronave ha pasado por diversos dueños, durante muchos años sirvió para lanzar paracaidistas, en 2008 se encontraba ya en pésimas condiciones en Montreal, con la matrícula C-FUZE, pero desde 2015 su propietario actual lo ha estado restaurando y volvió a volar en septiembre de dicho año, porta la matrícula N824GF, y se encuentra en Sioux City, Iowa.
El Beech Twin Bonanza que descubrió la capsula del Athena, en sus años mas aciagos antes de ser restaurado.
Del fracaso del Athena V123D, se asegura que no hay datos concluyentes, tal vez en 2020, cuando se cumplan 50 años del incidente, algún material podría ser desclasificado y arrojar más luz sobre las causas. Extraoficialmente se sabe que la cuarta etapa pudo haber tenido un fallo y se encendió prematuramente, impulsando la etapa final con la cápsula más alto de lo previsto, lo que hizo que el cohete describiera un arco parabólico mucho más amplio y terminó cayendo en nuestro país. No se “desvió” como aseguran los conspirópatas.
Zona donde cayó la cápsula del Athena, en la actualidad
Finalmente, ver para creer, y el que esto escribe ha estado un par de veces en la región, de noche y por cuestiones de trabajo, uno no puede dejar de admirar la belleza de las estrellas que en la ciudad es imposible de reconocer, luces móviles recorren el cielo constantemente, pero se trata de satélites artificiales, nada he visto en persona, o en evidencia incontrovertible, que sea más anormal que eso. 
Luna llena en los alrededores de Ceballos, Dgo.

2 comentarios:

  1. Muy interesante su publicación y que me abre los ojos ante muchos mitos que se dicen de "La zona del Silencio".

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  2. me podrian mandar las coordenadas exactas del lugar donde cayo el cohete. lo he intentado rastrearlo por gps, google maps y google earth y no lo encuentro ya que no tiene un punto registrado

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