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sábado, 14 de abril de 2012

El Titanic, o la historia de 2 mexicanos

En estas horas se están cumpliendo los 100 años del naufragio mas famoso de todos los tiempos, el del Titanic, es interesante destacar cómo los hilos de la historia se mezclan a veces de maneras insospechadas, y así, ver cómo el naufragio del Titanic se relaciona, por ejemplo, a la Revolución Mexicana, debido a 2 compatriotas que estuvieron ligados a aquella noche para recordar: uno murió con el barco, el otro huía de la guerra en México, en busca de una carrera en Europa.

Manuel Uruchurtu Ramírez, de 37 años, nació el 27 de junio 1872 en Hermosillo, estado de Sonora, provenía de una familia acomodada mexicana. De joven viajó a la Ciudad de México a estudiar Derecho en lo que hoy es la UNAM y se casó con la señorita Gertrudis Caraza y Landero, una mujer mexicana de clase social alta, y tuvieron 7 hijos.
Se instaló en la ciudad de México con su familia y comenzó a ejercer su profesión. En el tiempo del Porfiriato Don Manuel era una figura bien establecida en la escena nacional, cultural y político. Uruchrtu había sido clave para que los Estados Unidos devolviesen a México el territorio de El Chamizal. 
Don Manuel Uruchurtu Ramírez

En los comienzos de 1912, la Revolución Maderista había triunfado, Don Manuel Uruchurtu se encontraba en una situación poco favorable, ya que su situación financiera de inmediato lo puso entre los "catrines", es decir, la gente rica con alianzas muy bien definidos, con el gobierno anterior. En 1911, don Porfirio Díaz se exilió a Francia junto a muchos otros funcionarios a bordo del barco Ypiranga . A mediados de Febrero de 1912, Don Manuel, ahora un hombre de 40 años de edad, decidió ir a Francia y visitar a su ex-mejor amigo, el general Ramón Corral, ex-vicepresidente de Díaz, después de reunirse Uruchurtu con Corral, y probablemente también con el mismo don Porfirio, decidió que era hora de volver a casa con su esposa.

Guillermo Obregón, el yerno de Corral, también quería regresar a México y por lo tanto, había reservado un pasaje en el Titanic . Uruchurtu se había reservado en un barco llamado Francia. Obregón convenció a Uruchurtu para intercambiar sus boletos. Esto sucedió a principios de abril en su última residencia, el Grand Hotel de París.

Volviendo a México, Madero era oriundo de Parras de la Fuente, Coah, mismo lugar donde la familia Aguirre Benavides despide a uno de sus integrantes que partía rumbo a Alemania, un chico de apenas 14 años de nombre Gustavo. La decisión del viaje venía impulsada por el temor a que la sublevación de Madero contra Porfirio Díaz, que ya había enrolado en sus filas a tres hermanos mayores de Gustavo, acabara por engullirlo también a él, pues los Madero y los Aguirre Benavides eran grandes amigos desde la infancia. En este tiempo ocurre insurrección de Pascual Orozco contra el Presidente Madero, que se extendió por todo el norte del país

El destino final del joven Gustavo era Berlín y la meta, una carrera de ingeniero electricista. La despedida estuvo cargada de emotividad, el joven dejaba atrás Parras rumbo a Galveston, Texas donde lo esperaba el buque alemán SS Frankfurt, un barco de la línea Norddeutscherr Lloyd Bremen, que lo llevaría a Alemania.  iba con el temor propio del adolescente que se enfrenta por vez primera a la vida. El abordaje apenas si fue un simple evento rutinario en el puerto. Era el 6 de abril de 1912 cuando Gustavo Aguirre Benavides abordó el SS Frankfurt.
4 días despues, del otro lado del Atlántico, Manuel Uruchurtu Ramírez, abogado de prosapia cuna mexicana y flamante diputado, se disponía a abordar el que en ese momento era la última maravilla en materia naval; el transatlántico Titanic, que hacía su viaje inaugural con bombo y platillo. Su última comunicación conocida fue un mensaje telegráfico dirigida a su hermano Remigio Uruchurtu 10 de abril de 1912 y enviado desde Cherburgo, Francia, que dice "EMBÁRCOME".
El RMS Titanic
Así, conducidos mediante los hilos de un destino caprichoso, tanto Gustavo Aguirre como Manuel Urruchurtu navegaban por las gélidas aguas del Atlántico Norte. Era la noche del 14 de abril de 1912, y el Frankfurt y el Titanic iban al encuentro de su particular historia.

Para los pasajeros del Frankfurt, la noche del 14 de abril –que sería fatídica para el Titanic- no parecía ser diferente de las demás: fría, con un poco de viento y un tanto aburrida. Gustavo se había ganado las simpatías tanto de pasajeros y tripulantes del barco, a quienes hizo más llevadera la travesía. 
Cerca de la medianoche el telegrafista del barco alemán recibe un mensaje que se repetía frenéticamente, eran los CQD´s y SOS´s lanzados por el Titanic, pedidos de auxilio que hacen cambiar el rumbo del Frankfurt para acudir al punto del siniestro. El transatlántico acaba de chocar contra un témpano de hielo y se hundía irremediablemente.
El mapa de los barcos que establecieron contacto con el Titanic, puede observarse an SS Frankfurt y su posicion, nótese tambien que el Ypiranga se encontraba navegando en el sector, publiqué algo sobre el Ypiranga y lo ligado que ha estado a la historia mexicana en http://drsamuelbanda.blogspot.mx/2012/08/la-historia-del-ypiranga.html

Existe la creencia de que Manuel Uruchurtu falleció en un acto heroico: por su condición de diputado en visita oficial, supuestamente logró subirse al atiborrado bote salvavidas número 11, pero entonces, la caballerosidad del político mexicano sella su destino, al cederle su lugar a una dama de nombre Elizabeth Ramell Nye que implora ser incluida en el bote salvavidas, alegando que su esposo e hijo le esperan en Nueva York, pidiendo tan solo un simple favor a la dama; que su familia en Veracruz sepa cómo fue el último instante de su vida. 

Hay que dejar en claro algo importante: el relato del supuesto acto final de Don Manuel Uruchurtu ha sido desmentido, tanto por los biógrafos y parientes de Ramell, como por los propios descendientes de Uruchurtu.

Horas después del hundimiento, desde la cubierta del Frankfurt, el joven Gustavo Aguirre observa acongojado la magnitud de la tragedia. Las aguas azules son el escenario donde los cuerpos congelados se mezclan con los innumerables objetos de los pasajeros, junto con sillas, maderas, manteles, trozos de hielos. Todos ellos flotando en un desorden apocalíptico, sobre el profundo silencio de la desgracia. Del Titanic, ni rastro.

El Carpathia había arribado a las 4:20 AM y luego de rescatar a los pocos sobrevivientes se retiraba del lugar. En espera de alguna otra señal de vida, el capitán del Frankfurt decidió permanecer en el sitio del hundimiento por cuatro horas. 
Para Gustavo Aguirre Benavides y el resto de los pasajeros del Frankfurt, esas cuatro horas debieron ser las más largas e impresionantes de sus vidas. La dantesca escena no era para menos: cuerpos congelados flotando sobre las aguas, zapatos, velices, sombrillas, trozos de madera, algunas sillas, todo inherte. Lo que más impresionó a Gustavo fue haber observado a un hombre perfectamente bien vestido, de smoking, muy elegante, que había logrado llegar a un pequeño témpano de hielo. Estaba sentado y tenía una pistola en la mano: en su rostro se percibía un pequeño hilo de sangre ya congelada que bajaba de una de sus sienes. Había preferido darse un tiro, a morir congelado.

Manuel Urruchurtu es uno más de los cientos de muertos en el hundimiento, su cuerpo nunca fue recuperado o bien no fue identificado.

El joven parrense, Gustavo Aguirre Benavides fue el único testigo mexicano de la tragedia y al final de su trayecto a Europa, el capitán del Frankfurt le regaló la carta de navegación donde quedó señalado el sitio exacto del hundimiento del Titanic, en Europa vivió momentos críticos y adversos pese a su status familiar, pues los acontecimientos de la Primera Guerra Mundial y la Revolución Mexicana, influyen para acelerar su retorno de Alemania a México, Gustavo suspendió sus estudios y sin un centavo  sólo pudo embarcarse de regreso a México trabajando como fogonero, pues su padre no podía girarle dinero por la guerra. Su esfuerzo alcanzó para llevarlo a Nueva York, a donde llegó sin dinero ni papeles que acreditaran su identidad. Desde ahí le solicitó ayuda al cónsul mexicano, afortunadamente era Salvador Madero, que como todos los Madero, era amigo de los Aguirre Benavides y finalmente llegó a Parras en 1915. Su carrera de ingeniero electricista debió posponerse un tiempo y la concluyó en Washington. 

Gustavo Aguirre Benavides vivó una longeva vida. Ocupó diferentes cargos de gobierno, fue diputado local en Coahuila de 1958 a 1961, ocupando la Presidencia del Congreso. Posteriormente fungió como Presidente Municipal de Parras, Coahuila (1964-1966), impartió las Cátedras de Botánica, Ciencias Biológicas e Inglés en la Escuela Nacional Preparatoria de la UNAM, simultáneamente, fue miembro de la Sociedad Botánica de México.

Con su inteligencia y amor a las plantas logró marcar páginas de la historia, con los resultados de sus estudios sobre la flora del desierto mexicano haciendo grandes aportaciones a la industria farmacéutica. Importantes Instituciones Nacionales e Internacionales le otorgaron su reconocimiento por sus obras científicas: "Las Plantas Útiles del Mundo", "La Flora Útil de los Desiertos" y "Vocabulario de Términos Botánicos".

En Parras, su ciudad natal, ejerció su profesión de Ingeniero, en una empresa familiar generadora de energía eléctrica, realizando a su vez, estudios de la flora en el desierto de Paila.

Al retirarse de sus labores docentes, se dio a la tarea de crear un modesto pero importante Jardín Botánico, en su finca y casa de descanso en Parras, conservando un pequeño ejemplar del ahuehuete (sabino), hijo único en el país del "Árbol de la Noche Triste".

El 22 de Septiembre de 1980, inauguró los cursos de inicio de la Escuela Secundaria del Estado "Maestro Gustavo Aguirre Benavides". El 14 de Abril de 1982, Don Gustavo Aguirre Benavides muere a los 85 años de edad, curiosamente, a 70 años exactos de la tragedia del Titanic. 

La famosa carta de navegación fue encontrada tiempo después de su muerte, entre sus pertenencias en Parras, unos años antes de que fuesen descubiertos los restos del Titanic en el Atlántico Norte. Hoy en día la conservan sus familiares.
La carta que el capitán del SS Frankfurt regaló a Gustavo Aguirre Benavides

Elizabeth Ramell Nye, por su parte,  llegó a ser miembro del Ejercito de Salvación o “Salvation Army” es considerada una clase de heroína del Titanic en Estados Unidos por dicha organización y sus relatos incluyen que salvó la vida a un bebé.  Otros testigos presenciales desmienten ese hecho y dicen que fue otra pasajera la que salvó a la criatura, ella nunca desmintió los rumores, pero sí dejó que su imagen de heroína creciera con el tiempo, tampoco habló con nadie en Estados Unidos del presunto acto de Manuel Uruchurtu hacia ella, lo cual contribuye a refutar la leyenda urbana.

3 comentarios:

  1. es interesante la historia del mexicano abordo del titanic, que por sederle el lugar la señora perdiera su vida

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  2. Muchos de los datos del artículo son falsos. Los verdaderos pueden leerse en el libro “Del único mexicano en el Titanic, del regente de hierro y otros Uruchurtu”, de Editorial EDAMEX, publicado en 2004, escrito por Alfredo Uruchurtu Suárez.

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