domingo, 20 de noviembre de 2011

¿Tuvo Pancho Villa un submarino?


La idea de que un submarino estuviera operando durante la Revolucion Mexicana del lado villista resulta prácticamente desconocida hoy en dia, e intrigante, y dí con esta nota hace poco.

Luego de la escisión revolucionaria de 1914 (donde se definieron los bandos de Carranza/Obregón vs Villa/Zapata), entre las preocupaciones que inquietaron a Villa fue mantener un suministro constante de materiales bélicos, la adquisición de armas y municiones fue sencilla y barata, hasta el estallido de la Gran Guerra Mundial (la gente entonces no la llamaba “Primera Guerra Mundial“, pobres, no tenían la más mínima idea…)

Hasta 1914 la fuente de recursos más constante que había tenido Villa se basó en la venta y exportación de ganado, algodón y minerales a Estados Unidos (la mayoría confiscados o mediante “préstamos” de los ricos hacendados) . Un año después, el monto de las exportaciones se había reducido significativamente; la cosecha de algodón se presentó menor que en los años anteriores, debido a los combates pero también a la huida de muchos propietarios de La Laguna, y por las dificultades para disponer de transporte ferroviario.

La buena estrella de Villa comenzó a extinguirse y tuvo que afrontar graves problemas: Chihuahua, centro abastecedor de la División del Norte, comenzó a enfrentar una crisis económica, que hizo estragos en la población, imposibilitando el suministro de los pertrechos requeridos por los ejércitos. Los brotes de descontento social entre sus tropas ensombrecieron el horizonte; Villa percibió este ambiente desfavorable y en un intento por contener sus efectos, se propuso dar el golpe militar decisivo contra Obregón y Carranza.

La Guerra Mundial se presentó como el mayor obstáculo para adquirir materiales bélicos, puesto que ahora las empresas armamentistas volteaban con grandes ojos a Europa, así que cada uno de los revolucionarios echó a andar su red de contactos. Villa, como muchos otros jefes revolucionarios, se valió de agentes confidenciales y representantes que desempeñaron diversas comisiones para él en Estados Unidos, entre ellos: su hermano Hipólito Villa (quien le proveía de aviones y pilotos); Lázaro de la Garza, Enrique C. Llorente, Félix Sommerfeld y George C. Carothers (quien llegó a ser “representante personal“ de Villa ante el Presidente Woodrow Wilson), entre otros.
El 10 de febrero de 1915, Villa recibió una carta procedente de Enrique Llorente, su agente confidencial en Washington, la nota se encuentra en la Biblioteca Pública de New York, y en ella Llorente le escribe ofreciéndole nada menos que un submarino:

Sr. General Francisco Villa. Ciudad Juárez, Chih.
Mi querido general: Dirijo a Ud. estas líneas para informarle que se nos ofrece en venta un submarino propiedad de uno de los mejores astilleros del país, que por su capacidad como por su armamento, pudiera ser de grandísima utilidad a Ud., para reducir a los cañoneros nuestros aún no sometidos al gobierno y evitar la introducción del parque a Veracruz y otros puertos del Golfo en poder de Carranza. Adjunto a la presente una fotografía del submarino en cuestión y los datos relativos a dimensiones, armamento, velocidad, maquinaria, sistema de ventilación, etcétera, para que pueda darse mejor idea del asunto. El precio del barco puesto en Cayo Hueso, Florida, es de 340 000 Dls., incluyendo en él nuevas baterías y demás gastos de conducción a Cayo Hueso.
 
Se me informa que sólo las baterías tienen un valor de 26 000. La compañía dueña de este submarino se compromete a hacer los experimentos necesarios para demostrar su perfecto estado y sus cualidades de navegación, antes de cerrar trato alguno; y se compromete también a instruir en el manejo del submarino a la tripulación que se mande para recibirlo, o puede, en último caso, suplir la tripulación para conducirlo a puerto mexicano. Verá usted por los informes que acompaño que el submarino está habilitado de tres tubos lanza-torpedos, dos a babor y uno a estribor. Además tiene lugar adecuado para el almacenaje de dos torpedos más. La velocidad en la superficie del agua y con el impulso de las máquinas solamente es de ocho nudos [17 km/hr] (...). El combustible es gasolina, que está contenida en tanques especialmente construidos para impedir cualquier accidente y que se encuentran colocados en los fondos del submarino. La velocidad máxima bajo el agua es de 6 1/2 nudos (...).
En el documento adjunto encontrará Ud. éstos con otros datos de importancia, que necesitan considerarse muy detenida y cuidadosamente. Se me ha ocurrido que el precio del submarino es bastante crecido para que, dada nuestra situación económica, pudiéramos adquirirlo, pero no he querido dejar de poner en su conocimiento el asunto para que sea Ud. el que lo resuelva. La embarcación de que se trata (...) ha querido ser comprada por Rusia; mas el gobierno americano, enterado de esto, prohibió la venta, alegando que se violaba con ello la neutralidad de este país [Estados Unidos, en lo que respecta a la Primera Guerra Mundial]. (...) al preguntar a los vendedores si el gobierno americano se opondría (a vendérnoslo), basado en las mismas razones, dadas para impedir que Rusia lo adquiera, me manifestaron que sí, pero que estaban en condiciones de realizar la venta y entrega de la embarcación a nosotros, aprovechándose de un experimento de submarinos que hará el gobierno americano próximamente en Cayo Hueso, que les permitirá mandar al suyo a ese lugar para probarlo en competencia con los otros que asistan a esas pruebas, y que podían ahí aprovecharse de un momento oportuno para hacerse a la mar, dirigiéndose a algún puerto en la costa de Tabasco o Campeche, para surtirse de nuevo de gasolina [...].
He manifestado a los interesados que aunque estoy casi en la certeza de que por ahora no podríamos adquirir la embarcación de que se trata, ya se transmitía a Ud. (la información), para que se sirviera resolver el asunto.
Le estimaré mucho me dé a conocer por telégrafo esta resolución y me repito, con el aprecio de siempre, su amigo que bien lo quiere.
Enrique C. Llorente.
No soy experto en submarinos, pero he tratado de identificar, sin éxito, el tipo de embarcacion, o la clase de submarino, si bien parece, por su diseño, alguno de los submarinos de Clase Holland construidos previo a la Primera Guerra Mundial.

Para cuando el Centauro del Norte recibió la nota, ya se encontraba en el preludio de la batalla de Celaya, en la cual la obstinación de Villa, que muchas veces lo llevó a la victoria, ahora lo conducía a la derrota ante Alvaro Obregón, aunque éste no fue “completamente“ victorioso. Después de ese hecho, nunca más Villa y sus Dorados volvieron a probar las mieles de la victoria

No se sabe si hubo o no respuesta al ofrecimiento del submarino, hubiera sido interesante y sorprendente la operación de un submarino villista, lo que no deja de sorprender la actividad de los comerciantes estadounidenses, que buscaban hacer negocios aún a riesgo de violar las leyes de neutralidad en su país. No hace falta echar la mente muy atrás en el tiempo, baste con recordar las prácticas de doble moral, poco éticas, presionadas sin duda, por los fabricantes de armas norteamericanos, que por un lado promovieron la Iniciativa Mérida contra el narcotráfico, y estas mismas corporaciones, movidas por el dinero, idearon la infame “Operación Rápido y Furioso”. En fin, el buen negocio de la guerra…

No obstante, aquí les dejo el chascarrillo que se me ocurrió con respecto a lo del submarino:
- Mi General, el torpedo numero 2 impactó en el blanco
- muy bien, muchachito, jejey, lo felicito !!!

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