domingo, 17 de abril de 2016

Historia de un DC-9

En el pasado he reseñado historias individuales de aeronaves que de una u otra manera han impactado en la historia nacional, he aquí otra de ellas, donde una vez más tenemos a una aeronave que ingresó al espacio aéreo mexicano transportando drogas, sólo que esta vez las raíces de este incidente parecen tener oscuras conexiones con algunos sucesos internacionales que han definido el curso de la historia.

El relato de hoy lo protagoniza un DC-9-15, se trata de la primera versión de la popular familia de birreactores de corto alcance DC-9/MD-80/Boeing 717. La aeronave que ocupa nuestra atención salió de la fábrica de McDonnell Douglas y voló por primera vez el 3 de noviembre de 1966, su número de construcción es el 45775, posición número 71 en la línea de producción.

Inició su vida comercial el 20 de diciembre de ese año, al servicio de Trans-World Airlines, la famosa TWA, donde duró 13 años prestando servicio en rutas locales dentro de los Estados Unidos. Su matrícula fue N1061T.
El 7 de agosto de 1979 fue transferido a Tracinda Corporation, una compañía privada con inversiones en la industria automotriz y bienes raíces. Portó la matrícula N241TC y su esquema de pintura fue en base blanca con diversos elementos en verde. 
Luego de 5 años de servicio recibió la matrícula N9KR, y fue puesto al servicio particular de Kenny Rogers, uno de los cantantes más famosos del género country norteamericano.
Sólo fueron 2 los años que este avión pasó transportando a Rogers, pues en 1986 cambió una vez más de manos, ahora fue a parar a Southmark Corp., otro aglomerado de inversionistas, donde la aeronave estuvo brindando servicio de transporte ejecutivo. La matrícula que portó durante este periodo fue N89SM.

El 4 de abril de 1989 la aeronave vuelve al ojo público, al convertirse nada menos que en el flamante avión oficial de los Seattle Seahawks, conocido equipo de futbol americano, la aeronave fue decorada con los motivos y colores del club, además de portar la matrícula N40SH. 
Pasó por varios dueños entre 1989 y 1997, siempre con dicha matrícula, incluso una empresa denominada Aircraft 45775 Inc, fue la dueña del avión (denominada así obviamente por el número de serie del aparato, e indicando que era el único avión que poseía), y a su vez lo estuvo arrendando a diferentes clientes. Nuestro DC-9 fue pintado en un elegante esquema de franja en azul marino con vivos en dorado.
En 2001 inicia su periodo más extraño, ya para este momento hablamos de una aeronave en el ocaso de su existencia, cuando fue a parar a manos de una compañía denominada HW Aviation, que lo matriculó como N900SA, luego fue parte de un extraño intercambio de acciones y bienes, entre DuPont Holdings y Skyway Comunications en 2004.

A la aeronave se le aplicó un escudo muy similar al de la mismísima Agencia Central de Inteligencia (CIA), con la diferencia de que el escudo portaba la leyenda Skyway Aircraft. Protection of the America’s Skies. Se piensa que Skyway no es sino una fachada legal de la CIA para realizar actividades controversiales que bien podrían considerarse ilegítimas para una agencia gubernamental (espionaje, por ejemplo). Incluso Skyway no figuraba como propietario legal del avión, sino que el mismo aparecía como propiedad compartida en parte por Royal Sons LLC y la otra parte Huffman Aviation, una escuela de vuelo.
Gran parte de este periodo en la vida del avión permanece en secreto, salvo ciertos datos revelados porque el 10 de abril de 2006, el DC-9-15 N900SA aterrizó en la ciudad mexicana de Playa del Carmen.

Aquel día el DC-9 partió del aeropuerto Simón Bolívar de Caracas, su plan de vuelo indicaba como destino Toluca, México. Luego de una hora y media de viaje, la aeronave pidió regresar al aeropuerto venezolano, presuntamente por falta de combustible, una irregularidad bastante notoria, pero de hecho aterrizó en Barranquilla, Colombia. 
Reanudó sin embargo su vuelo sin apenas ser molestado, cuando extrañamente, ya en el espacio aéreo mexicano, reportó fallas en el sistema hidráulico, y el piloto Carmelo Vázquez, de nacionalidad colombiana, solicitó el permiso para aterrizar de emergencia en Playa del Carmen, una isla en el estado de Campeche, lo cual fue concedido por las autoridades del aeropuerto, lo que el personal del aeropuerto no permitió fue la revisión rutinaria por parte de los militares, con el pretexto de que la aeronave tenía una fuga de aceite, algo que despertó sospechas.

El personal militar trajo a perros entrenados, y de inmediato éstos detectaron el olor de estupefacientes a bordo del DC-9. Un total de 5.5 toneladas de marihuana fueron encontrados en el interior del avión, agrupadas en 128 maletas, algunos asientos de la aeronave tuvieron que ser retirados para dar cabida a todo el cargamento. Se presume que la droga habría sido cargada en Barranquilla, y su destinatario final era Joaquin Guzman, “El Chapo”. 
El día previo un avión Dassault Falcon 20, matriculado como XB-IYK, de la empresa de taxi aéreo “Todo para la Aeronáutica”, aterrizó en el mismo aeropuerto, sus pilotos, Fernando Poot Perez y Aurelio Perez de Gracia, se identificaron como personal de la Comisión Nacional del Agua, además ambos ex pilotos militares. El “imprevisto” aterrizaje del DC-9 y la “casual” llegada del Falcon 20, no hicieron sino elevar las sospechas de que algo ilegal estaba ocurriendo, pues el inspector aeroportuario señaló a los dos pilotos mexicanos de hacer los trámites para que el DC-9 fuera eximido de pagar las cuotas aeroportuarias, se presume incluso que tanto Poot como Pérez de Gracia habrían pagado las cuotas ellos mismos.
Los elementos detuvieron a Fernando Poot y Aurelio Pérez, tripulantes del comentado Falcon 20, con ellos fue detenido Orlando Flores, contratado por ambos como chofer, así como Miguel Vázquez, copiloto del DC-9. Por cuanto hizo al piloto colombiano Carmelo Vázquez, éste al ver que la situación se le iba de las manos, consiguió darse a la fuga antes de las inspecciones. 13 trabajadores aeroportuarios quedaron sujetos a investigación penal al ser sospechosos de estar coludidos.

Era el decomiso de droga más importante en nuestro país en los últimos años, en términos de peso.

El incidente y la investigación mediática posterior habrían de salpicar a las altas cúpulas de los gobiernos mexicano y estadounidense. Se reveló por ejemplo, que Mel Martinez, Senador por Florida, era usuario frecuente del avión con fines particulares, y que estaba muy ligado al entonces Presidente George W. Bush. Un hecho más incómodo era sin embargo, que se trataba en todo caso de un avión presuntamente de la CIA, y que alguna operación ilegal involucrando financiamiento a carteles o gobierno de Colombia era su finalidad principal.

El que la CIA estuviera apoyando el tráfico de drogas no es novedad y en realidad parece ser la punta del iceberg, Skyway, empresa presuntamente subordinada a la CIA y suministradora de equipos de comunicaciones e inteligencia, también aparece ligada a Huffman Aviation, escuela donde Mohamed Atta y un grupo de musulmanes aprendieron a pilotar aviones. Este grupo de pilotos es reconocido como autor material de los ataques del 11-S, y Huffman ha sido eximida de las investigaciones de los atentados, lo cual genera sospechas entre escépticos y conspiranoicos. Para agravar más el asunto, el dueño de Skyway Communications, James R. Baths, es particularmente recordado por ser el intermediario en los primeros negocios entre la familia Bush y Osama Bin Laden. Y Baths ha evadido también las investigaciones del 11-S.

De los dos pilotos mexicanos detenidos, se supo que habían purgado un año de cárcel en 1999, cuando se les encontró un cargamento de 70 kilos de droga en otro avión, de Poot se sospechaba largamente que trabajaba para “El Chapo” Guzmán. Ambos fueron colocados por Vicente Fox en puestos directivos de la Comisión Nacional del Agua, sin apenas hacer caso de sus antecedentes penales.

Fernando Poot intentó suicidarse cuatro días después de su detención e interrogatorio. Aurelio Pérez sí logro privarse de la vida un año después en su celda. Finalmente tanto Poot como Orlando Flores fueron exonerados y liberados en 2011, cuando el inspector que los señaló se retractó de su testimonio. 

Por cuanto hace al prófugo Carmelo Vázquez, una orden de aprehensión pesa en su contra desde entonces, sin embargo, siguió en el negocio del trasiego de drogas: en 2008 fue detenido tras aterrizar otra aeronave procedente de Venezuela y también presuntamente vinculada a la CIA, esta vez en el país africano de Guinea Bissau, con 515 kilos de cocaína. Fue liberado por falta de evidencia, pero se sospecha que fue liberado por una orden superior. De regreso en Caracas fue detenido portando 70 kilos de cocaína en los paneles de un automóvil.

Finalmente la investigación oficial que la PGR había realizado, se esfumó en medio de presiones externas, idas y venidas, cabildeos diplomáticos y recursos legales múltiples, hasta quedar en un punto muerto.

¿Qué fue de las aeronaves involucradas? Tal como lo marca la ley, ambos aviones tuvieron que ser puestos a disposición de la autoridad federal: el Falcon 20 no fue reclamado por sus dueños en los plazos que marca la ley (o no se les permitió hacerlo), y el avión pasó a ser parte de la flota de la Policía Federal, desde entonces porta la matrícula XC-HID. Realiza misiones de enlace y transporte general.
Nuestro DC-9 sin embargo, estuvo en una zona negra toda vez que tanto colombianos, venezolanos, mexicanos y estadounidenses se enfrascaron en acusaciones mutuas, y nadie se atrevió a reclamar el avión, pues hacerlo equivalía a declararse culpable.
Un año después del decomiso la investigación determinó que "El Chapo" Guzmán era el propietario, pues por aquellos días Guzmán Loera compró algunos aviones con dinero lavado en una casa de cambio en Puebla.
Esto puso fin a los rumores que acusaban a la CIA y a los gobiernos de los países involucrados.

Así que al menos durante un tiempo, el viejo DC-9 formó parte de la flota de la Procuraduría General de la República (PGR), se pintó de blanco con bandas azules a los costados, se le colocaron los títulos y logos de la institución, y recibió la matrícula XC-LJZ. No hay detalles públicos de las misiones que el avión haya desempeñado para la PGR. 
Finalmente el avión fue subastado en 2009 por apenas 242,000 dólares (unos 3 millones de pesos de la fecha), su comprador, un particular, se mantuvo como confidencial de acuerdo a lo que dicta el gobierno mexicano. Recibió la matrícula XA-UNZ. Por ahora no se sabe más de la aeronave. 
Otras historias similares:
DC-6 de El Ojito:
http://drsamuelbanda.blogspot.com/2013/11/historia-de-un-dc-6_3.html
Los "Narcojets" de la Fuerza Aérea Mexicana:
http://drsamuelbanda.blogspot.com/2014/10/los-narcojets-de-la-fuerza-aerea.html
Grumman Albatross de La Ventanilla:
http://drsamuelbanda.blogspot.com/2016/06/historia-de-un-grumman-albatross.html
DC-6 de Tlahualilo
http://drsamuelbanda.blogspot.com/2017/06/imagenes-antiguas-de-la-comarca.html

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