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sábado, 17 de marzo de 2012

OPERACION GAVIOTA: El ataque mexicano a Guatemala


El 30 de diciembre de 1958, una escuadrilla de cazas P-51 Mustang de la Fuerza Aérea de Guatemala (FAG) atacó a un grupo de barcos pesqueros mexicanos, que todo indica se encontraban realizando pesca de manera ilegal en aguas territoriales de ese país. 

A las 6:15 AM de ese día despegaron un avión Cessna 180 y un C-47 de la FAG llevando como observador a un reportero y fotógrafo del periodico El Imparcial, Gregorio López Moraga. Los aviones sobrevolaron la costa guatemalteca del Océano Pacífico, localizando a las 7:27 AM un mínimo de ocho pequeños barcos camaroneros en plena pesca, cinco de ellos a tan solo 1.5 - 2 millas de la costa de Champerico, Guatemala. El C-47 efectuaba vuelos en círculo a 4000 pies de altura y funcionaba como centro de comando. El piloto del Cessna 180 hizo pases rasos y notó que las embarcaciones no exhibían matrícula ni bandera. A continuación se presentó otro avión Cessna 182 de la FAG con cuatro altavoces y sobrevoló a cada una de las cinco embarcaciones a baja velocidad, emitiendo el siguiente mensaje: "Atención barcos pesqueros, se encuentran ilegalmente en aguas territoriales guatemaltecas; el Ejército les ordena enfilar inmediatamente hacia Champerico; el barco que desobedezca será ametrallado."
El periodista reporto que los pescadores respondieron con mofas y señas obscenas, por lo que después de media hora de de transmitir la orden repetidamente, el comando a bordo del C-47 ordenó a los aviones Cessna retirarse. A las 8:40 AM llegaron al área dos aviones de combate Mustang P-51, después de tres pasadas, dos de los cinco barcos fueron hundidos por el fuego las de ametralladoras  de los P-51con un saldo de tres marineros mexicanos muertos y catorce heridos. Los barcos restantes fueron capturados por lanchas patrullas de la marina de Guatemala. 

Disparos de uno de los P-51 hacia los pesqueros mexicanos
Este evento fue conocido como “Operación Drake”
Las tripulaciones sobrevivientes fueron llevadas al Puerto de San José, y los heridos enviados al hospital militar. Los demás sobrevivientes a la prisión militar donde fueron acusados de violar las leyes guatemaltecas y tratados como prisioneros de guerra. Estas tripulaciones fueron liberadas después de juicios y pagar multas. El último tripulante regresó a México para mediados de febrero de 1959.

La decoración de los Mustangs es difícil de precisar pero en ese tiempo eran color aluminio con números negros en el morro y las letras FAG debajo del ala izquierda
Mustang P-51 de la FAG matricula 375, uno de los cazas más modernos de la época a pesar de la llegada de los jets a reacción
Es indudable que los barcos pesqueros estaban en territorio guatemalteco ya que sus actividades fueron registradas desde muchos años atrás y las autoridades de puerto en Oaxaca les reiteraron de no hacerlo. En dias previos al ataque, unos pescadores hicieron un desembarco en una aldea Guatemalteca.

El primero de enero de 1959, el embajador mexicano en Guatemala protestó el ataque a los barcos mexicanos y pidió que se liberaran a los pescadores detenidos, sus embarcaciones y se les indemnizen por los daños causados por este ataque injustificado contra personas desarmadas. En respuesta, el embajador de Guatemala en México, Coronel Arturo Ramírez Pinto, declaró que el ataque a los barcos no fue una acción bélica contra el gobierno de México sino una acción policiaca interna en contra de piratas en territorio guatemalteco. Para reiterar su punto, el embajador guatemalteco recalcó la multitud de protestas anteriores, las cuales estaban ampliamente documentadas, y que el día anterior al ataque hasta la prensa mexicana había publicado la última advertencia del presidente Manuel Ydígoras contra la piratería marina.
Algo que fue materia de discusión fue el uso de fuerza extrema con aviones de combate, a lo que Guatemala respondio que al no tener guardacostas para intercepcion, su unico recurso fue usar a la fuerza aerea.
El gobierno de México se encontró estupefacto ante la accion enérgica de Guatemala

Después de este incidente México rompió relaciones diplomáticas con Guatemala. 
La escalada tanto política como militar fue en aumento, el Gobierno guatemalteco denuncio ante la ONU que México estaba por invadir el país.

Ambos países enviaron tropas hacia la frontera y los puentes entre ambos países fueron destruidos, una fuentes afirman que por los blindados mexicanos, otras dicen que fueron las tropas guatemaltecas. También se afirma que por el contrario, a ambos lados de la frontera no había vigilancia, y que además unos pseudo-estudiantes mexicanos ingresaron impunemente a territorio guatemalteco y causaron numerosos destrozos.

Elementos de ambas fuerzas aéreas fueron puestos en alerta. Pero el lado mexicano se carecía de aviones de combate reales. Los P-47 sobrevivientes de la Segunda Guerra Mundial ya habían sido retirados de servicio activo en 1955. En 1958, el 201 estaba equipado con North American T-28A Trojan de reciente adquisición, entrenadores a todas luces inferiores que los P-51 de la FAG. Sin duda la FAG era una de las fuerzas aéreas mas poderosas de la región.
Trojan T-28A
Los T-28 mexicanos no fueron adquiridos directamente por la Fuerza Aérea Mexicana (FAM), sino por orden del entonces Presidente Adolfo Ruiz Cortines.
Sin embargo, se reportaron encuadrados los Escuadrones Aéreos de Pelea 201, 206 y 209 de la Base Aérea Militar Nº 4 (Tuxtla, Gutiérrez, Chiapas) y Base Aérea Militar No.6 (Cozumel Quintana Roo).
A los T-28 del Escuadrón 201 les fue ordenado patrullar a lo largo de la frontera con Guatemala y realizar vuelos de baja altura sobre las tropas guatemaltecas con fines de disuasión.

A final de cuentas, la situación se resolvió por la vía diplomática. Guatemala lamentó haber tenido que usar violencia contra los barcos pesqueros. México lamentó que los pescadores mexicanos entraron a territorio guatemalteco sin el conocimiento del gobierno mexicano y aseguró que dichas actividades no continuarán y que iba a restringir esa conducta por medio de su guardacostas de la Armada de México. Guatemala aceptó indemnizar a los pescadores heridos y a las familias de aquellos muertos, asi mismo aceptó negociar las reparaciones de los barcos y se reservó el derecho de prevenir la pesca ilícita en sus litorales. Ambos gobiernos aceptaron desarrollar un convenio para prevenir dificultades similares y de aceptar la mediación por medio de la Corte Internacional de Justicia si fuera necesario en el futuro.

Hasta aquí termina la historia “oficial”, y da paso a las leyendas, todo lo que se relata a continuación son rumores, inventos y sueños guajiros de personas que en algunos casos, no parecen tener más que hacer, así que el grado de validez de lo que sigue está en entredicho y no debe ser tomado como veraz.

En Guatemala, gobernada entonces por Miguel Ydígoras, dictador de turno, el pueblo  sufría los resultados de los errores económicos y corrupción por parte del gobierno. El Presidente y su equipo probaron ser una de las peores administraciones que el país tuvo, y la represión usual por parte del ejercito y la policía nacional se mostró como nunca. Pronto, estaba claro que los guatemaltecos no querían a Ydígoras como su presidente y la presión sobre el gobierno se volvió mas que intolerable para el viejo presidente. Algo se tenia que hacer para desviar la atención. En varias ocasiones el presidente trato de desviar la opinión publica fuera de la corrupción y los problemas económicos, principalmente instigando al nacionalismo por medio de ataques reales o imaginarios del exterior. Los mexicanos le dieron la oportunidad de oro.
Según se dice, Ydigoras planeaba una invasión a México, en Guatemala existe muy arraigado un odio histórico hacia México, del mismo modo que en México lo hay hacia Estados Unidos, y los guatemaltecos han reclamado desde hace mucho tiempo la pérdida de Chiapas. Una de las primeras acciones tomadas por el gobierno fue instigar odio en contra de los mexicanos, al punto de prohibir películas y música mexicana, que de acuerdo a Ydigoras, destruían la identidad nacional.

El plan de batalla del ejercito de Guatemala era tomar Tapachula y hacer retroceder a México hacia Oaxaca y Veracruz.

En México, se dijo que la gente apoyó unánimemente al Presidente Adolfo López Mateos, incluso el periódico El Universal reportó una manifestación de 500,000 personas en la Cd. de México en apoyo al Presidente, cosa que en realidad fue un invento, ya que tal manifestación nunca ocurrió, solo fue una movida gubernamental de cara a la opinión pública. Para México el plan era conquistar Guatemala en dos meses.

Se dice que después del ataque a los barcos pesqueros mexicanos, López Mateos preguntó sobre el estado actual de la FAM al General de División Piloto Aviador Alberto Vieytez. Éste le contestó que había un escuadrón de aviones observadores AT-11, diez entrenadores AT-6, todos los nuevos T-28A y un Beech F-2B (Similar al AT-11 pero equipado con cámaras fotográficas en vez de la mira Norden de bombardeo). El resto de la FAM estaba fuera de acción debido a la falta de refacciones, falta de presupuesto, y en ultima instancia, falta de ganas. Mateos le preguntó si se podía lanzar un ataque con lo que tenía disponible, a lo que el General contestó que no.

La respuesta del General Vieytez causó su destitución y reemplazo por el General de División P.A. Roberto Fierro Villalobos, al que se ordenara disponer de más de 100,000 dólares del presupuesto de la defensa para poder regresar a condición operativa a cuantos aviones fuera posible, entre ellos tres de los P-47 sobrevivientes, incluyendo uno que estaba ya de monumento en la Escuela Militar de Aviación, en Zapopan, Jalisco.
Los P-47D Thunderbolt fueron unas auténticas bestias de combate en la Segunda Guerra Mundial. México envió al Pacífico una fuerza comandada por el glorioso Escuadrón 201 con 25 de estos aviones. Para 1958 ya habían sido retirados de servicio. En la foto, un P-47 mexicano (con las insignias norteamericanas y mexicanas) durante una misión en Filipinas
Formación de aviones AT-6, entrenadores de combate
Beech AT-11
Fierro estaba preocupado por los P-51 de la FAG, que podían derribar fácilmente a los T-28A, AT-6 y AT-11 mexicanos, como en un día de campo. Los tres P-47 sobrevivientes fueron reparados en la Base Aérea Militar de Las Bajadas, Veracruz. Iban armados con sus fieles y poderosos cañones calibre .50, aunque ya no tendrían capacidad de portar bombas. Después fueron transferidos a la Base Aérea Militar No. No. 4 de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, donde un escuadrón mixto se formó con los P-47, T-28 y AT-6. Tras dos días de entrenamiento, el escuadrón estaba listo para atacar la Base Aérea Militar de La Aurora, en Ciudad de Guatemala.

Esta es la supuesta y tan controversial “Operación Gaviota”

Según Inteligencia Militar Mexicana, los informantes en la capital catracha habían dado a conocer que la FAG tenía a los Mustang en los hangares, acondicionándolos para apoyar a las fuerzas terrestres, quienes atravesarían la frontera e intentarían tomar Tapachula, y Tuxtla Gutiérrez, en una ofensiva relámpago. Había que destruir esos escuadrones. Además, según los datos de Inteligencia, La Aurora solo tenía la protección de un puñado de baterías antiaéreas de 20mm y dos cazas en pista. La oportunidad era inmejorable.

El día del ataque (se desconoce la fecha), antes del alba, las escuadrillas de AT-6 (Alfa) y T-28A (Bravo) despegaron de la Base Aérea Militar No. 6. Los T-28 armados con bombas NAPALM, una bajo cada ala y los AT-6 con ametralladoras calibre .50 y cohetes.
La tercera escuadrilla (Coca), con los P-47 despegó al despuntar el alba de la Base Aérea Militar No. 4 para alcanzar a las otras dos escuadrillas sobre el objetivo, que anteriormente habría sido sobrevolado a gran altura por un Beech F2B de reconocimiento.
La táctica era simple. Los P-47 y AT-6 cubrirían a los T-28A, que atacarían la Base Aérea de La Aurora con NAPALM, dejando tras de sí una estela de hangares en llamas y explotando, mientras que un Douglas C-47, actuaba como avión de mando y comunicaciones volando a gran altura para monitorear la situación.
Douglas C-47 Skytrain
Las tres escuadrillas ascienden al pasar sobre las posiciones del ejército guatemalteco y descienden a 80 pies conforme se acercan a la capital, con el fin de evitar ser detectados por los radares guatemaltecos. La Aurora aparece frente a ellos. La escuadrilla Bravo sigue su camino a baja altitud, con el fin de hacer una sola y efectiva pasada sobre los hangares. Alfa y Coca ascienden más, listos para enfrentar cualquier avión que intentase despegar para atacar a los lentos T-28 y ametrallar las defensas de tierra.

Los aviones mexicanos están muy cerca de La Aurora, tomando a los operarios de las baterias antiaéreas durmiendo. Era el momento preciso. Ascienden un poco los T-28 e inician su picada hacia los hangares, decididos a soltar el NAPALM sobre los hangares y los P-51 alojados allí dentro.

De repente, antes de llegar a altura de ataque, por la radio del C-47 se recibe la señal que nunca hubieran deseado escuchar: Abortar la Misión. Las tres escuadrillas, en el instante mismo que iban a tomar venganza por los pescadores asesinados, emprenden el triste regreso a casa.

No hay confirmación de los hechos, por ninguno de los dos bandos; es una historia que se repite cada año en el Colegio del Aire, en Cozumel y en Tuxtla. Era el momento en que los P-47 del histórico 201 volverían a probar las mieles de la victoria, igual que en las lejanas Filipinas, trece años antes, cuando los pocos cazas Zeros japoneses que se acercaban, preferían retirarse antes de entablar combate.

Se dice que el conflicto no llegó a mayores por presion estadounidense, en ese entonces, Guatemala tenía relaciones diplomáticas con EU mucho mejores que México (evidencia de ello es que los chapines tenian el caza P-51 en sus filas, el mejor de los cazas de EU durante la 2da Guerra Mundial). Es otro rumor no confirmado, que en ese entonces, los americanos planeaban la invasion de Bahía Cochinos, Cuba, desde Guatemala, y no les convenía que las cosas se tornaran “densas” en ese país.

Hay algunas imprecisiones historicas que permiten suponer la falsedad de la Operación Gaviota: El General Vieytez no era el Jefe de la FAM en esa epoca tal y como se afirma, dejó el puesto en 1955, para que lo ocupara Alfonso Cruz Rivera, quien desde ese año empezó un plan de recuperacion de la FAM, y planeaba la incorporación de jets de combate. El incidente con Guatemala hizo que muchos enemigos políticos lo desprestigiaran y pidieron su salida en marzo de 1959, y el mando fue ocupado por el General Fierro, 3 meses después del conflicto, ya cuando se había resuelto por la via diplomatica.

Para mediados de 1959, el presidente Ydígoras comenzó a “tener pesadillas” con los comunistas en Cuba, y pronto dejó de lado las dificultades con México, concentrando sus esfuerzos en preparar la defensa del país de una invasión cubana. En un par de semanas, las tropas apostadas en la frontera mexicana fueron reasignadas a la costa atlántica, junto con una considerable parte de su fuerza aérea. Otra vez, el país estaba en tensión, y la corrupción y los abusos estaban otra vez fuera de la opinión publica. Había cosas mas importantes de que preocuparse, los cubanos venían.

Para los mexicanos, fue una invaluable lección, había que sacar a las Fuerzas Armadas del atraso y del olvido. Inmediatamente después del incidente, la FAM comenzó negociaciones para adquirir 15 aviones De Havilland Vampire FMk.3 de la Real Fuerza Aérea Canadiense, incorporandose el primero en 1961, estos aparatos fueron los primeros cazas a reacción en la FAM (si bien era algo que ya se contemplaba desde antes del incidente). Después de eso, México compró un lote de jets Lockheed T-33A para reforzar su capacidad de lucha, sus fuerzas de tierra y mar fueron reforzadas. México no seria nunca el país débil que Ydígoras quiso enfrentar.
Inspirado en el popular caza inglés Mosquito, el De Havilland Vampire era uno de los primeros jets de combate, en 1961 se compró un lote de 15 aparatos vía Canadá, todos monoplazas y sin armamento, años despues se compraron otros 2 Vampire, pero ahora directamente a Inglaterra y de la version biplaza para entrenamiento, y se dotó de armamento a los Vampiros restantes.
16 de septiembre de 1961: el pueblo mexicano queda estupefacto ante el extraño rugido de los jets  Vampire en su presentación oficial al público durante el desfile de Independencia, numerosos fueron los soldados que olvidaron su disciplina militar y voltearon al cielo sorprendidos. En primer plano el Palacio de Bellas Artes. Los Vampire tuvieron una vida útil corta, por su inestabilidad y elevado numero de accidentes, tambien, por la llegada el mismo año de los jets T-33, superiores a los Vampire.
Un Lockheed T-33A. Llegados tambien en 1961, los "tetras", como se les conocería en México, tuvieron una larga vida operativa, creo que en sucesivos pedidos, se llegó a tener 80 de estos aviones. Sirvieron en la defensa del espacio aéreo mexicano desde 1961 hasta 2008, siendo uno de las aeronaves más longevas en la FAM
Guatemala por su parte, continuo operando sus Mustangs hasta 1972, sin embargo después del incidente, la única adquisición importante de la FAG fueron ocho bombarderos Douglas B-26 Invader que fueron donados por la CIA.