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sábado, 4 de marzo de 2017

La aviación militar mexicana en la Rebelión Escobarista. PARTE 1

He aquí otra de mis investigaciones aficionadas, en esta ocasión sobre el conflicto conocido como la rebelión escobarista, o "escobariada", de 1929, uno de esos conflictos del México post-revolucionario que ha sido censurado de la historia nacional. Unas pocas piezas de información por aquí y por allá es todo lo que hay al momento.

Aunque ya tenía yo un poco de conocimiento del tema en materia de historia aeronáutica nacional, mi interés surgió gracias a las publicaciones del Cronista de Torreón, el ilustrísimo Dr. Sergio Antonio Corona Paez (quien tristemente falleció hace unos días), y quien en su blog y columnas señalaba que sobre los cielos de Torreón se registró el primer combate aire-aire en la historia nacional, acaecido en ese año de 1929, precisamente al inicio de la escobariada.

Tal hecho sin embargo se puede poner en duda si tomamos en cuenta, primero, como se podrá leer aquí, que no hay un reporte oficial de tal enfrentamiento en los archivos militares, y segundo, está el relato del duelo Rader-Lamb en 1914 en Naco, Sonora en plena Revolución Mexicana, que aunque el piloto Lamb diga que fue en 1913 (ver aquí), lo ubican muy por delante de los hechos de Torreón. Así que sin mas preámbulos, vayamos a la primera de varias partes, obviamente el relato lo hago desde el punto de vista de una de mis aficiones: la aviación.

PROLOGO
Uno de los efectos imperdonables de 70 años de dictadura institucional es el ocultamiento sistemático de la historia posterior a la Revolución Mexicana, puesto que el partido en el poder se empeñó en hacernos creer que el conflicto de 1910-1920 fue el mayor logro social y político de nuestra nación. 
Cosa más equivocada sin duda, pues además de que la Revolución ha sido todo menos un logro social, se prolongó con un buen número de sublevaciones y rebeliones armadas, como las de Francisco Serrano, Arnulfo R. Gómez, los indios Yaquis, José Vasconcelos, Adolfo de la Huerta, los Cristeros, José Gonzalo Escobar, y finalmente Saturnino Cedillo en 1938-39. La gran mayoría de estas insurrecciones fueron duramente suprimidas por el que fue el máximo artífice del actual PRI, y que ostentó el poder desde las sombras: Plutarco Elías Calles.

Escobar
José Gonzalo Escobar era un veterano de la Revolución Mexicana, se había incorporado a la División del Noroeste en 1913, bajo las órdenes de Álvaro Obregón, a quien le permaneció fiel después de que éste rompiera relaciones con Carranza en 1920. Obregón, que fue Presidente de la República en el periodo 1920-24, era parte del “Grupo Sonora”, un conjunto de militares y políticos al mando de Plutarco Elías Calles, quien a su vez le sucedió en el cargo para el periodo 1924-1928. 

Durante esos periodos Escobar fue jefe de operaciones en diversos estados del país, y combatió las rebeliones de Adolfo de la Huerta y los Cristeros, para 1928 era Jefe de Operaciones en Torreón, Coahuila, donde le tocó recibir a Gustavo León y Ricardo González, quienes hacían un vuelo de circunnavegación alrededor del país en el nuevo y flamante sesquiplano Azcárate O-E-1, de fabricación nacional. Este no era sino uno más de los acercamientos que Escobar tuvo con la aviación, y que datan desde su tiempo como revolucionario, acercamientos que luego serían importantes en sus planes.
El famoso Sesquiplano ("un ala y media") O-E-1, fabricado por el Ing. Juan F. Azcárate, llega a Torreón en 1928. Foto de la Hemeroteca de El Siglo de Torreón
Álvaro Obregón se volvió a postular para la campaña presidencial de 1928, la cual ganó tras eliminar a sus rivales políticos. Nunca ocupó la Presidencia, pues fue asesinado flagrantemente en un restaurante de la Ciudad de México antes de tomar posesión.
Portes Gil

La noticia caló hondo entre la población, y aunque todo parecía indicar que los Cristeros estaban detrás del asesinato, la especulación rápidamente apuntó a Elías Calles, puesto que ya había designado a Pascual Ortiz Rubio como su sucesor (práctica que los siguientes mandatarios adoptaron hasta el fin del siglo), mientras tanto Emilio Portes Gil se hacía cargo de la Presidencia de la república de manera interina. Porotes Gil iba a enfrentar a los rebeldes cristeros que desde 1926 peleaban contra las restricciones religiosas que Elías Calles había impuesto. El 10 de febrero de 1929 el tren presidencial, con Portes Gil y miembros de su gabinete a bordo, sufrió un atentado en Guanajuato, el Presidente salió ileso. Los cristeros se adjudicaron el atentado, el cual era una represalia por la ejecución de José Leon Toral, el asesino de Obregón.

Atentado al Tren Presidencial
El nuevo presidente también encontró oposición en Sonora, el gobernador Fausto Topete, el excandidato presidencial José Vasconcelos y José Gonzalo Escobar estaban entre los más indignados, de modo que el 3 de marzo de 1929 proclamaron el Plan de Hermosillo, desconociendo la presidencia de Portes Gil, denunciando públicamente los excesos de Calles, y nombrando a Escobar como el sucesor en la Presidencia. El movimiento originado fue denominado rebelión escobarista, en referencia a su líder nominal, quien se encontraba en Torreón. Se le sumaron los generales Jesús M. Aguirre en Veracruz, Francisco R. Manzo en Sonora, Francisco Urbalejo en Durango y Marcelo Caraveo en Chihuahua. Hasta una sexta parte del Ejército simpatizaba con la causa de Escobar. Múltiples autoridades y gobernadores en Zacatecas, Michoacán, Jalisco, Guanajuato, Coahuila y Colima, se manifiestan en favor de la rebelión. En Sonora además del apoyo oficial, se tenían las simpatías de gran parte de la población, y se convenció a los indios Yaquis para pelear contra el bando gubernamental.

PREPARATIVOS:
Antes de que el conflicto estallase, el Presidente Portes Gil reconoció que la Fuerza Aérea Nacional (como era conocida en este momento la Fuerza Aérea Mexicana, FAM) estaba seriamente desgastada debido al interminable conflicto con los Cristeros y los Yaquis, el poder aéreo se sostenía en unos pocos Douglas O-2C y De Havilland DH.4, en condiciones precarias. Ya en enero de 1929 el Gobierno había anunciado planes para adquirir no menos de 44 aviones de EE.UU., Gran Bretaña y empresas españolas.

Luego solicitó 12 aeronaves nuevas en los Estados Unidos. A diferencia de años anteriores, el Departamento de Estado de EE.UU. no solamente autorizó la venta el 16 febrero de 1929, sino que agilizó la exportación para el gobierno mexicano. Esta política contó con el apoyo de la US Navy, que de hecho, cedió sus aparatos en línea de producción, que eran 6 a 9 biplanos Vought O2U-2 Corsair, aunque hay evidencia de que al menos tres de los 12 adquiridos fueron tomados de una orden de la Armada Argentina, también se agilizó la entrega de armamento, ametralladoras y portabombas para las nuevas aeronaves mexicanas. El Ingeniero y General Juan F. Azcárate, Jefe de Aeronáutica, partió la Ciudad de México esa misma noche para supervisar la entrega de estos novedosos aviones.
Vought Corsair de la FAM, una de las aeronaves más emblemáticas en la historia de nuestra Fuerza Aérea, en años posteriores serían incluso fabricados en México bajo la denominación "Corsario Azcárate"
El Gobierno requisó seis monoplanos Stinson SM-1B Detroiter que la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas (SCOP) había adquirido nuevos en agosto de 1928 para su uso en el correo aéreo federal entre Ciudad de México y Nuevo Laredo. Otros aviones requisados por las fuerzas federales durante la emergencia fueron menos glamorosos, pero aun así se usarían en combate de ser  necesario. Estos incluyen un transporte Buhl CA-6 Airsedan, que había sido capturado previamente cuando pilotos estadounidenses habían sido sorprendidos contrabandeando armas en 1928, también una elegante Cessna CW-5 con matrícula 6446, que fue requisada el 11 de marzo (en la FAM se le llamó cariñosamente “Magdita”), pues tuvo la mala suerte de estar en un vuelo de demostración en México en el momento en que estalló la rebelión. Posteriormente se pagó por el avión y se destinó para el uso personal del Cnel. Roberto Fierro con la matrícula civil X-BACX. Se le asignó posteriormente al transporte del general Calles, en ese momento Secretario de Guerra y Marina.
Buhl CA-6 Airsedan
Cessna CW-5 mat. 6446, "Magdita"
El General Escobar, con sede en Torreón, tenía 2.000 elementos de tropa bajo su mando, y todos se habían unido a su revuelta, inmediatamente estableció planes para capturar la ciudad industrial de Monterrey.
En febrero de 1929 los escobaristas se hicieron con al menos dos Stinson SM-1 Detroitier de la SCOP, los capturaron en Saltillo, junto con sus pilotos Antonio Cárdenas Rodríguez y Arturo Jiménez Nieto, quienes se vieron obligados a volar para los rebeldes. 
Una tercera aeronave, un Fairchild FC.2 también fue capturado por los escobaristas luego de un aterrizaje forzoso en San Blas, Sinaloa.
Otro avión que se unió tempranamente al bando sublevado fue un viejo Curtiss Oriole, fabricado en 1921 y pilotado por Edward Koehler.

El jefe de la “fuerza aérea” escobarista no era otro que Gustavo Salinas, afamado piloto militar que fue exiliado del país desde 1927, por apoyar a Francisco Serrano y Arnulfo R. Gómez, enemigos de Calles y Obregón. A Gustavo Salinas se le recuerda especialmente por ser quien atacó al barco ARM Guerrero en 1914 en Topolobampo, desde un biplano llamado “Sonora”, durante lo que se reconoce como el “primer combate aeronaval de la historia” (véase esta entrada en este mismo blog). La aviación escobarista contó con pilotos mercenarios norteamericanos, destacando Richard Polk, Art Smith, Russell Stanley, Jack O’Brien, Phil Mohun, Floyd Keadle, Edward Koehler, entre otros, coloquialmente se les conocería como el “Yankee Doodle Squadron”. Se les ofreció un atractivo sueldo de 1000 pesos diarios.
De izquierda a derecha: Polk y Gustavo Salinas, del bando escobarista, y Roberto Fierro, de la FAM

LA CAMPAÑA
Dado que al principio de la contienda fueron numerosas las zonas que cayeron en manos de los escobaristas, la campaña federal tuvo que dividirse en varios frentes: la División del Norte, al mando de Juan Andrew Almazán, marchó desde Monterrey a Torreón, luego se dirigió a Jiménez, y Ciudad Juárez, dando caza directa a Escobar quien huía por tren. Almazán recibió el apoyo la Primera Escuadrilla Aérea, comandada por el Coronel Roberto Fierro Villalobos, y donde volaron pilotos luego legendarios, como Luis Farell Cubillas y Pablo Sidar. Esta Escuadrilla se dividió en Torreón para abarcar todos los frentes.
Una segunda columna salió a Guadalajara y Mazatlán con dirección a Sonora, comandada por Lázaro Cárdenas, luego lo apoyó la Segunda Escuadrilla Aérea, al mando de Pablo Sidar. En Mazatlán el mando fue tomado por el propio Elías Calles.

Simultáneamente otro frente era comandado por Abelardo Rodríguez, que operaba en las zonas fronterizas de Sonora y Baja California, allí se formó la Tercera Escuadrilla Aérea para dar apoyo, y la dirigió el Coronel Agustín González. En dicha agrupación curiosamente voló otro mercenario norteamericano: Rayma L. Andrews, veterano de la Primera Guerra Mundial como voluntario en Inglaterra, a quien se le dio el rango de Mayor.

Finalmente, Miguel Acosta operó brevemente con una División y una tercia de aviones en Veracruz.
Otra División existente en ese momento fue la del Centro, a cargo del General Saturnino Cedillo, con la Cuarta Escuadrilla Aérea, estuvo muy activo en Jalisco, Michoacán, Querétaro y Guanajuato, no obstante, sus acciones fueron encaminadas a erradicar el movimiento cristero que seguía activo.

ACCIONES
El 6 de marzo, luego de que se conociera el Plan de Hermosillo, el gobierno mexicano informó a la embajada de EE.UU. que además de los nueve Vought Corsair pendientes de entregar, requería al menos otros cinco aviones adicionales de "persecución", así como armamento para los mismos. Los representantes del Gobierno estaban haciendo investigaciones frenéticas con varios fabricantes de aeronaves estadounidenses que ofrecieran una entrega casi inmediata.

Luego, el 7 de marzo se adquirió un monoplano Travel Air 6000 con matrícula NC-9013, es casi seguro que la aeronave fuera vendida por Scenic Airways al gobierno mexicano, al principio del conflicto este avión se quedaba en El Paso y desde ahí lo volaba un piloto federal.
Travel Air 6000, en Balbuena, CDMX
Adicionalmente, en un movimiento poco conocido, el Gobierno Federal y el gobierno del Estado de Baja California se unieron para adquirir cuatro biplanos Stearman C-3B, con los cuales se formó la Tercera Escuadrilla Aérea. El 8 de marzo en pleno mediodía, un avión de la FAM, tal vez uno de los C-3B, que venía desde Baja California, voló sobre la ciudad sonorense de Nogales lanzando panfletos firmados por el gobernador del estado, dirigiéndose a las tropas regulares del Ejército estacionado allí y en otras partes de Sonora, instándoles a permanecer leales al Gobierno.
Los Stearman C-3B que operaron en Sonora y Baja California
Sin embargo, los elementos rebeldes abordaron el barco SS Bolívar en el puerto de Guaymas y lograron apoderarse de una aeronave que se encontraba a bordo y pertenecía a una empresa de Los Angeles, California, cuya identidad se mantiene desconocida.

El 9 de Marzo la FAM realizó vuelos de reconocimiento de largo alcance, uno de ellos estableció que el general rebelde Urbalejo y sus tropas estaban en Cañitas, Zacatecas, y que el ferrocarril de México a Cd. Juárez había sido cortado al norte y sur de dicha población, al día siguiente, Cd. Juárez cayó en manos de las tropas rebeldes. En los primeros días del mes Monterrey, Saltillo, Nogales, Naco, Agua Prieta y Hermosillo ya estaban también en poder de los sublevados, en todas ellas la aviación escobarista participó activamente.
bombas lanzadas a mano desde un Stimson SM-1
No obstante que Escobar estaba en Monterrey, abandonó la ciudad cuando Eulogio Ortiz y Juan Andrew Almazán se dirigieron ahí con el grueso de las fuerzas federales. Escobar se refugió primero en Saltillo y luego en su cuartel de Torreón.
Un tren cargado de fuerzas federales llega a Torreon en persecución de Escobar
El pedido urgente mexicano comentado previamente resultó en un lote inusual de "aviones de combate". El único fabricante que fue capaz de ofrecer al Gobierno de México aviones de entrega inmediata fue Waco Aircraft Company de Troy, Ohio, que vendió su prototipo Waco 10-T junto con cuatro ejemplares de producción Waco 10-TS, y llegaron el 12 de marzo. Un sexto avión pudo haber sido entregado poco después. Los aviones pasaron la frontera a través de Brownsville, Texas conducidos por pilotos mexicanos, que habían sido especialmente transportados allí a bordo de un Fairchild 71 de la Cía. Mexicana de Aviación, el cual había sido requisado para el vuelo. Los pilotos despegaron casi de inmediato para Monterrey, y tal vez no sea sorprendente que tres fueron dañados en el aterrizaje allí,  debido a las malas condiciones del campo y la falta de familiaridad de los pilotos con los nuevos aeroplanos.
Waco 10 de la FAM
Se les colocaron portadores de bombas y una ametralladora Thompson calibre .45, así como una bolsa de granadas de mano, en la cabina delantera. Quedaron bajo el mando del Capitán 1º Adán Pérez Gálvez, quien recibió orden de Plutarco Elías Calles, para tomar los tres que no habían sido dañados y dar apoyo aéreo a una columna mandada por el General Andreu Almazán. Los Waco 10 establecieron su base de operaciones en Hipólito, Coahuila, donde se unieron a dos Bristol F.2B, el Travel Air 6000, y uno de los Stinson, para formar una escuadrilla mixta. Su principal misión era efectuar misiones de reconocimiento y ataque a lo largo de la línea ferroviaria entre Monterrey y Torreón, apoyando el avance de Almazán hacia esta última ciudad.

La guerra de prensa no pasó mucho tiempo en ponerse en marcha. El 14 de marzo los periódicos en San Antonio, Texas, informaron que pilotos mercenarios estadounidenses contratados por el gobierno mexicano estaban lanzado bombas de gas venenoso en Sonora, algo que el Gobierno negó de inmediato.

Del 16 al 18 de marzo empiezan los primeros bombardeos de la FAM a la población civil, cuando un par de aviones lanzan sus bombas en el centro de ciudad de Torreón, Coah., alcanzando edificios del centro, la Plaza de Armas y la estación de ferrocarril, un incendio consume el Mercado de la ciudad y se cree que fue ocasionado por los sublevados en retirada, además se ataca la vecina Gómez Palacio, Dgo., (Plaza de armas y estación del ferrocarril), en ambos casos hay varios muertos y decenas de heridos civiles, en alguna de estas dos ciudades se encuentra Escobar, quien huye de la zona en dirección a Rellano y luego Jiménez. Las bombas eran lanzadas a mano, se dice que piloteaban en esta misión Pablo Sidar y Roberto Fierro. Se presume que una aeronave rebelde salió de Torreón en persecución de avión federal y lo alcanza con sus balas, aunque no hay reportes de ninguna baja.
Estación de Torreón bombardeada por aviones federales
Restos del incendio del Mercado Juárez, en Torreón
El día 17 Antonio Cárdenas, del bando rebelde y en su SM-1, se enfrascó en un duelo con dos aviones de la FAM en Juárez, usando pistolas y sin lograr resultados.
En Veracruz las cosas no pintaban bien para los sublevados, Jesús M. Aguirre, que comandaba el foco rebelde en el lugar, fue detenido el 20 de marzo por las fuerzas de Miguel Acosta, sometido a juicio y ejecutado al día siguiente. Acosta contó con el apoyo aéreo de 3 Bristol F.2B.
Bristol F.2B basados en Balbuena, y que daban apoyo a las fuerzas federales en Veracruz
Waterhouse Cruzair adquirido por los rebeldes escobaristas
El 24 de marzo, un avión Waterhouse Cruzair fue comprado por E.R. Morrison y José María Maytorena Jr. (probablemente hijo del exgobernador sonorense del mismo nombre y que había traído a México el famoso biplano “Sonora” en 1913), el Cruzair llegó a Hermosillo, donde se puso a disposición de las fuerzas escobaristas comandadas por el gobernador Topete. El aparato fue destruido en un ataque en Naco.

También a finales de Marzo llegaron los tres primeros Vought Corsair, apenas a dos semanas después de la orden, sin duda, un récord. Las tripulaciones mexicanas para estos aviones fueron capacitadas por personal de la US Navy en  Mitchell Field, Long Island, Nueva York. El General Azcárate condujo personalmente los vuelos de entrega hasta México y al hacerlo, hizo historia al liderar a los primeros aviones de combate extranjeros armados que alguna vez sobrevolaron suelo estadounidense. Un segundo grupo de tres “Corsarios” fue dirigido de nuevo por Azcárate en Abril, en compañía de dos pilotos de Estados Unidos.
Vought Corsair
Los Corsarios fueron entregados con la insignia nacional estándar de la FAM, numerados del 1 al 6, y asignados a la recientemente creada Primera Escuadrilla del 1er Regimiento Aéreo junto a los biplanos ingleses Bristol F.2B y Bristol Boarhound. El Número 1 se asigna para el uso personal del Cnel. P.A. Pablo Sidar.
Bristol Boarhound de la FAM
Los otros cinco aparatos fueron llevados con la escuadrilla mixta que tenía su base en Hipólito, el Mayor Pérez Gálvez fue reemplazado como comandante de la escuadra por el Cnel. Fierro, del que convirtió en el segundo al mando, y la unidad tenía a 10 pilotos encargados, entre ellos Luis Farell. La escuadrilla lleva a cabo una serie de ataques en la retaguardia de los rebeldes en Conejos y Peronal, Durango, contribuyendo a la caída de Torreón.

martes, 24 de abril de 2012

Cristiada: RESEÑA

El otro día fue a ver esta peliculita, traía ganas de verla, no por el hecho de ser una produccion mexicana, ni por haber sido filmada aquí en la Comarca Lagunera, sino porque retrata uno de los grandes conflictos olvidados de la historia de México: la Primer Guerra Cristera de 1926 a 1929, tambien llamada "la cristiada".

Normalmente, se piensa que tras la revolucion Mexicana reinó la paz y la prosperidad, es lo que nos han metido los 70 años de administración y censura priista, que han practicamente borrado de la historia todos aquellos conflictos armados post-revolucionarios de 1920 hasta 1940, estos incluyen las varias Guerras Cristeras, la Rebelion Escobarista, la Rebelión de Saturnino Cedillo, la Rebelión Delahuertista, los alzamientos de los indios Yaquis, solo por citar algunos, todos fueron brutalmente reprimidos por los Gobiernos de Plutarco Elías Calles (y sus Presidentes designados), además de borrar la mayor cantidad posible de registros sobre esos hechos, se prohibió hablar de ellos durante las clases de historia desde entonces, en los libros de texto de primaria, apenas si se dedican unas cuantas líneas a la Guerra Cristera.

Es por eso que a la mayoría de los mexicanos les resultará una novedad saber de este conflicto armado, suscitado por la obstinación de Plutarco Elías Calles para eliminar los derechos jurídicos de las Iglesias, al grado de prohibir a los ministros católicos vestir de sotana en público y se castigaba tambien el oficio de misas, con pena de muerte, la rebelion cundió rapidamente entre el pueblo, fuertemente católico, primero como un boicot económico, para despues pasar a las armas, finalmente, el conflicto se resolvió mediante la presión estadounidense (como siempre), y de la manera en que siempre se arreglan las cosas en México: "por debajo de la mesa", en 1929 se firma un acuerdo, por el cual las Iglesias y sus ministros se niegan a reclamar sus derechos políticos y jurídicos, mientras que el Gobierno decide no ejecutar las duras leyes de Calles. Este "modus vivendi", o "relaciones nicodémicas" entre Iglesia y Estado prevaleció con altibajos hasta 1992, al arribar por segunda vez a México Juan Pablo II, cuando dichas leyes fueron finalmente revocadas, y se reiniciaron las relaciones diplomáticas con el Vaticano, rotas desde la Guerra Cristera.

Cristiada es una coproducción mexiconorteamericana, dirigida por Dean Wright, y basada en el guión de un tal Michael Love. El presupuesto para esta cinta fue de 110 millones de pesos, lo que la convierte en la película mas cara en el cine nacional. Gran parte de este dinero fue destinada a la escenografía, ya que muchas de las locaciones debieron ser acondicionadas para lucir como lo hicieron a fines de los años veinte del siglo pasado. Dentro de las varias ciudades y areas donde se filmó es de destacar el centro de la ciudad de Durango, incluyendo su estacion de ferrocarril, y tambien en el pueblo fantasma de Ojuela, adyacente al famoso Puente Colgante de Ojuela, en nuestra Comarca Lagunera.

El reparto estelar en su mayoría angloparlante, aunque muchos de ascendencia latina, y alguno que otro actor nacional, lo encabezó Andy Garcia como el General Enrique Gorostieta, Eva Longoria en el papel de Tulita, esposa de Gorostieta, Oscar Isaac como Victoriano "el catorce" Ramírez, además de Bruce Greenwood, Néstor Carbonell, Karyme Lozano, Rubén Blades como Elías Calles, Eduardo Verástegui como el Padre Jose Reyes Vega, así como Mauricio Kuri como el pequeño José "Joselito" Reyes del Río y el gran Peter O´Toole como el Padre Christopher, O´Toole es el actor con más experiencia en el proyecto, y a quien las generaciones anteriores recuerdan como "Lawrence de Arabia", los mas jóvenes quizá lo recuerden por su actuacion en la película Hitler: El Nacimiento del Mal, donde interpretó al Presidente Paul Von Hindenburg.
Escenas en la estación del tren de Durango
Set en el Puente de Ojuela
La película está filmada en "spanglish", lo cual en principio dicen sus realizadores, es para lograr mayor audiencia internacional, pero ciertamente es un elemento que constantemente resulta molesto a lo largo de toda la película.
Andy Garcia

La trama del filme sigue al General Gorostieta (Andy García), militar ateo retirado, opositor de Plutarco Elías Calles, quien es contratado por los mandos cristeros debido a su capacidad de liderazgo, no obstante, en principio se muestra renuente a tal empresa, pues para empezar, es ateo.
Tambien se sigue el hilo de Jose Reyes del Río (Mauricio Kuri), joven que decide hacerse cristero luego de presenciar el asesinato del Padre Cristopher (O´Toole), quien funge como mentor del muchacho, Joselito, como lo llaman, se integra a las filas de Gorostieta, con quien llega a formar un importante vínculo emocional paternal, pues Gorostieta lo ve como al hijo que nunca tuvo.
Otros a los que se les da seguimiento es al Pade José Reyes Vega (Verastegui), y al "Catorce" Ramírez (Oscar Isaac).

Peter O´Toole
En principio la trama avanza rápido, asumiendo que ya sabemos lo que va a pasar, se promulgan las leyes de Calles y con ello la Guerra Cristera, en cuanto a la actuación, lo unico rescatable del primer cuarto de la película es el oficio que pone O´Toole a su papel, siendo el primero con el que uno queda ligado, al contrario, por ejemplo de Rubén Blades y su malísima actuacion como Plutarco Elías Calles, la mitad de la película, sin embargo empieza a volverse lenta, a tal grado que es fácil aburrirse y perderse en la trama, finalmente la cosa parece avanzar y nos dan un final algo entretenido, aunque típicamente americano.

La película sin embargo, es muy recomendable de ser vista, no por el valor de la película en sí, sino por el trasfondo histórico, muy pocos filmes se han enfocado en esta etapa de la historia de nuestro país, los pocos a manera de documental o cortometrajes, de ahí su relevancia, si usted se considera mexicano debe ir a ver la pelicula, pero debo advertirle que en ningun momento piense que lo que ve es la realidad histórica.

Ese es precisamente el tache que le pongo al dizque investigador Michael Love: su guión está plagado de tantas imprecisiones y pifias históricas de gran tamaño, a lo que debemos sumar que el filme tiene el más puro estilo hollywoodense.

Empecemos por Gorostieta, sobredimensionado como una especie de superhéroe, creyente siempre de la libertad, (aunque dirigió a los cristeros por motivos políticos) en la película se establece que tuvo 2 hijas, y ningun varón, sin embargo tuvo 2 hijos varones y una mujer, pero claro, así no podria funcionar el guión, pues para que Gorostieta evolucione de acuerdo al estándar hollywoodense, requiere de su relacion con Joselito Reyes, a quien no puede rescatar de su martirio. En la realidad ambos ni siquiera se conocieron. El personaje de "el catorce", se le conocía así por haber matado a 14 soldados federales cuando escapó de prision y estos salieron a buscarlo, fue antes de que "el catorce" se hiciera cristero, y no como dice la película, donde es cristero desde el comienzo. "El Catorce" si tuvo sus problemas con Gorostieta, y fue asesinado por sus propios hombres debido a su falta de juicio, en la película "Catorce" muere heroicamente tratando de apoderarse de una ametralladora. El Padre José Reyes Vega, por su parte, si recibió el tiro en la cabeza y vivió varias horas, pero no estaba en compañia de Gorostieta cuando ocurrió. El Padre Christopher asegura haber llegado de Europa, siendo que en realidad fue Cristobal Magallanes Jara, y nació en Jalisco.
Un avión Avro Anahuac de la Fuerza Aérea Mexicana con una caja portabombas en el lateral  derecho. Buena parte de las imprecisiones que comento las debo a mi aficion por leer sobre los primeros años de la aviación militar mexicana. En la Guerra Cristera los aviones fueron fundamentales para las batallas, en la película no se los ve.
Como estas se pueden contar muchas omisiones, pero claro, los norteamericanos no se la piensan para distorsionar la realidad historica cuando se trata de vender un guión, esta película, que quizá en manos mas profesionales, y sobretodo mexicanas, podría haber tenido mucho potencial, cumple muy bien su funcion de entretener y de dar un mensaje de fe, pero en manos americanas no pasa de ser un producto palomero: el lema "Viva Cristo Rey!", se repite tantas veces con la clara intención de convertirlo en un motto como "May the Force be with You" o "Hasta la Vista, Baby".

Desde luego, no puede faltar el clasico duelo verbal "contracara" de las películas americanas, el enfrentamiento entre Gorostieta y Plutarco Elías Calles a solas, donde el héroe es tentado por el villano, pero los valores y la conviccion del bueno se sobreponen en un simple duelo de palabras (en la vida real las reuniones de este tipo nunca quedan en palabras), tal reunion entre Elias Calles y Gorostieta nunca ocurrió. Obviamente, Gorostieta tampoco muere heroicamente en la vida real, fue emboscado por fuerzas federales, al parecer con el apoyo de algunos de los cristeros, pues Gorostieta se oponía al pacto final, y planeaba seguir la lucha, cosa que a los cristeros no agradó.

No obstante, con todos sus errores, Cristiada es de lo mejor que nos ha dado el decadente cine mexicano en los ultimos años, sigo insistiendo en que debe uno ir a verla, y puede considerársele como un excelente "aperitivo" para toda la familia, ahora que se viene todo el cine de superhéroes en las próximas semanas.