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sábado, 7 de febrero de 2026

Dos visiones separadas por el tiempo

Tiempo atrás en esta entrada reseñé un poco sobre el ilustrador y escritor francés Albert Robida y cómo puede que haya servido de inspiración para los cómics Dark Empire de Star Wars, obra de Tom Veitch y Cameron Kennedy.

Pues bien, considerado por muchos como el "Jules Verne francés", las obras de Robida a finales del siglo XIX a menudo plasmaban una sociedad tecnificada y más o menos igualitaria, donde predominaba el vapor (cuyo uso en obras ahora llamamos steampunk) y la electricidad, que era la novedad en su tiempo.

Uno de sus trabajos más conocidos es Le Sortie de l'opéra en l'an 2000 (La Salida de la Ópera en el Año 2000), ilustración hecha en 1882, en la que Robida muestra su visión de un París futurista en el que la gente viaja por la ciudad en artefactos voladores, con iluminación eléctrica y con alguna fuente de energía libre de emisiones, los cuales atracan en lujosos restaurantes en lo alto de los edificios, como el de la ópera. También atracarían en la Torre Eiffel.

Claramente Robida buscaba darle algún elemento de aerodinamismo a sus naves, y lo más parecido en ese entonces para inspirarse fueron los peces, cuyos cuerpos ahusados claramente son hidrodinámicos. Poco imaginaba el francés que sólo en un par de décadas los humanos se inspirarían en las aves para crear máquinas voladoras, y posteriormente aparecerían los helicópteros.

Aunque errado en ese aspecto de los peces vs las aves, ciertamente podemos decir que Robida acertó en varias cosas: el uso generalizado de la electricidad, la presencia de rascacielos o el hecho de que los últimos pisos de éstos suelen ser los de más plusvalía, y a menudo los ocupan espacios de esparcimiento y/o negocios, así como exclusivos restaurantes. La idea de que nos desplacemos por aire de un edificio a otro en aeronaves personales o públicas es algo que pronto podría volverse realidad gracias al desquiciante tráfico de las urbes y el devenir de la tecnología de drones.

La ilustración de Robida se encuentra hoy en la Librería del Congreso de los Estados Unidos.

Pues bien, en 2022 el artista español Diego Nicolás Agustín, aquí su perfil en ArtStation, decidió mostrarnos cómo sería ese París ahora retrofuturista si la visión de Robida se hubiera llevado a cabo. Mientras que el francés se valió de lápices y lienzos para publicar su obra, el español se beneficia de la tecnología contemporánea: su lienzo es de pixeles, y sus lápices son el CGI y el moderno software de edición, herramientas que nos permiten acercarnos por un instante a lo que seguramente Robida soñó, de una manera más realista.

Haciendo uso del Google Maps, Diego Nicolás Agustín se coloca sobre el mismo punto que Robida apenas pudo imaginar a menos que alguna vez hubiera volado en globo. Con la mirada dirigida al noeste podemos visualizar la avenida de los Campos Eliseos dominando el fondo hasta su desembocadura en el Arco del Triunfo, con el Río Sena y la Torre Eiffel allá en el extremo izquierdo de la imagen, en el margen inferior se atisba la Plaza de la Concordia y con un poco de esfuerzo vemos el legendario Obelisco de Luxor. 
Diego Nicolás incluso coloca elementos que no existían en 1882, tales como el Gran Palacio, que se construyó para la Exposición Universal de 1900, y donde el artista ha colocado una réplica de la Torre Eiffel.

Sencillamente impresionante lo que se puede hacer cuando el talento, la imaginación y la tecnología se juntan, sin importar que haya 140 años de diferencia.

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