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domingo, 7 de febrero de 2021

Charles Soule. THE HIGH REPUBLIC. LIGHT OF THE JEDI. Reseña

Pues que ya he acabado de leer el primer libro situado en esta nueva era de Star Wars, no visitada previamente en el "canon", ni en el Universo Expandido.

Light of the Jedi
es el primer bocado del proyecto multimedia Luminous Beings, luego rebautizado The High Republic, la Alta República unos 200 años antes de la Batalla de Naboo (Episodio I), proyecto que en principio ha generado muchas dudas y recelo entre muchos fans de la saga, incluyendo al que estas líneas escribe, pues Katthleen "KK" Kennedy reunió a su séquito de lacayos luchadores de la justicia social, entre los cuales se encuentran muchos autores literarios, y la lluvia de ideas que pudimos observar en el trailer incluyen fanfarronadas como dinosaurios, casas rivales escolares, diversidad, inclusión... pero no Sith o buenas historias, sea como sea el caso, en ese tenor, es que decidí darle una oportunidad al primer libro para ver si es tan malo como se piensa.

Por fortuna en el primer turno al bat está Charles Soule, quien es más reconocido en el mundillo warsie por ser el escritor de las tres series de cómics de Darth Vader, y que son de lo poco rescatable en la era Disney en cuanto a historietas. Charales Soule no suele incluir agenda política en sus cómics (al menos no muy obvia), lo que de momento se agradece, no hay diversidad forzada, y suele tratar de interconectar sus tramas con la gran continuidad de la saga galáctica.

Light of the Jedi es su primera novela en Star Wars.

Año 232 ABY, las rutas hiperespaciales aún no están del todo dominadas y la República Galáctica se expande a los planetas del Borde Exterior, un bastión fundamental para lograr las condiciones de seguridad y prosperidad de dichos confines es el faro Starlight, una estación espacial donde residirá una dotación de Jedi, además de servir de centro de comercio, cultura y comunicaciones.

Una nave carguera sin importancia va en ruta a uno de esos mundos a colonizar, cuando un accidente matemáticamente imposible genera una situación de caos, ya que la nave se desintegra en pleno hiperespacio, las rutas ya no son seguras y cientos de mundos están bajo amenaza de sufrir el impacto a velocidad luz de alguno de los fragmentos.

El planeta Hetzal será sede de buena parte de la trama al ser uno de los más cercanos al Gran Desastre, como se le ha dado en llamar al evento, casualmente pasaba por aquí un transporte cargado de Jedis con destino al Faro Starlight, y es así que entran en escena nuestros protagonistas, para tratar de aliviar los estragos: la humana Avar Kriss, el trandoshan Sskeer, y otro puñado de caballeros y padawas de mediana importancia.

Simultáneamente se nos presentan los nuevos villanos para esta era, los Nihil, claro derivado de la filosofía del nihilismo, pues sus motivaciones se limitan a tomar y consumir lo que les venga en gana para ello, el líder de los Nihil posee un conocimiento único de las rutas hiperespaciales y las aplica en una tecnología propia de propulsión, llamado el Motor de Caminos. Creo que es muy obvio, aunque sea spoiler para quien no ha leído el libro, que los Nihil son los responsables del accidente hiperespacial, y ovbiamente la trama girará en torno a la investigación del accidente y una primera confrontación entre los Jedi y los Nihil.

Entrando de lleno al análisis del libro, lo primero es los personajes.
A Avar Kriss ya se la ha venido tachando como la nueva Mary Sue de la franquicia, su despliegue de poderes y su capacidad para convocar literalmente a todos los Jedi de la galaxia mediante su mente, bien podría rayar en lo absurdo, pero a diferencia de lo ocurrido en las películas con la infame Rey "tablita" Skywalker Palpatine Solo de la Inmaculada Concepción Ascendida al Cielo, a Kriss sí se le da un desarrollo que hace más o menos creíble su destreza en la Fuerza, despues de todo, un medio escrito permite expandir mejor a los personajes, y a diferencia de la tabla, Kriss no es una asexual robótica, de hecho, es más que obvia la tensión sexual con su compañero de andanzas Elzar Mann (le recomiendo la lectura a los pusilánimes de Jar Jar Abrams y Ruin Johnson, a ver si le aprenden algo a Soule sobre cómo desarrollar subtramas románticas). 

Otro digno de mención es Sskeer, un jedi de la especie trandoshan, que aquí va a experimentar un momento traumático que lo cambiará definitivamente, no sabemos al momento si para bien, o para mal, por cierto que los trandoshanos son de los más salvajes cazadores y depredadores de la galaxia, espero que los autores próximos saquen una buena partida del "lado primitivo" de este Jedi. Su historia se va a contar en los cómics The High Republic, que al momento de estas líneas va en su número 2.

El "Ojo de los Nihil", lider de esta organización, y villano obvio de la obra, tiene un buen desarrollo, al pasar de un aparente don nadie con un mero poder nominal, a resultar un planificador despiadado, nos deja un pequeño cliffhanger en modo de un extraño artilugio color púrpura que al parecer mucho tendrá que ver con infundir miedo a los Jedi, pues de hecho, se supone que la premisa principal en el proyecto High Republic es la pregunta "¿a qué le teme un Jedi?, y según KKs Kennedy, es el miedo mismo. Me pregunto que diría Jorge Lucas al respecto.

Preparando el escenario. Al ser el primer evento en The High Republic, muchos elementos hacen su "debut" en este libro, y podemos destacar:

Los cazas vector, estilizados y ágiles, aún me causa comezón el que los Jedi activen las armas del caza insertando su lightsaber en el tablero, pues sólo 200 años después vamos a ver que los cazas Jedi ya no necesitan el sable de luz, lo cual supondría un retroceso que ojalá luego se explique.

Los cruceros Longbeam, ante la necesaria ausencia de un Ejército Republicano (eso no va a pasar sino hasta las guerras clon), estas delgadas naves van a hacer las funciones de los acorazados y destructores estelares.

El Ataraxia, se trata de un crucero pesado propiedad de la Orden Jedi, no sé porqué me llama la atención, supongo que porque quiero trazarle algún paralelo con el Chu'un'thor, una nave que servía a los Jedi como una academia andante en el Universo Expandido, y que yacía semidestruida en Dathomir. Así luce el Ataraxia en los cómics:

Cameos y referencias a otros productos de la saga, podemos dividirlos en dos tipos: los cameos de elementos pre-existentes y las referencias insertadas a priori de esta era en otros productos de la saga.

Poof
Entre los primeros tenemos la aparición de un Yoda que se está tomando un año sabático del Consejo Jedi y no toma parte activa en el libro, sólo se le menciona que está por aquí o por allá. Mejor suerte corre Yarael Poof, quien resulta que también está vivo en este periodo de tiempo y ya es parte del Consejo, donde estará hasta el final de sus días en algún momento entre Episodio I y II (no obstante, muchos creemos que sobrevivió incluso a la Orden 66, pues el día que Anakin irrumpió en el Templo y mató a todos, él había ido por la pizza, aunque a regañadientes).

La familia San Tekka tiene aquí un papel fundamental en la génesis de las rutas hiperespaciales (no como su lejano descendiente Lor San Tekka, que no fue más que un infame relleno y un insulto al talento actoral de Max Von Sydow), por cierto que los San Tekka viven en cierta isla de Naboo, en un palacio donde 210 años después un Jedi hará los peores comentarios despectivos que alguien haya dicho alguna vez sobre la arena.
The power of bad-written movies compels you!!!

Entre los elementos de The High Republic que han sido insertados previamente al lanzamiento del libro, tenemos el planeta Elphrona, donde hay un puesto de avanzada Jedi, de hecho buena parte de la trama del libro ocurre ahí, y a ese puesto ya se lo vio en los intrascendentes comics The Rise of Kylo "Tetotas" Ren, de hecho el niño emo termina destruyéndolo con uno de sus acostumbrados berrinches.

Otro elemento es el motor de caminos Nihil, y aunque el grupo criminal ya fue nombrado en otros cómics, el más reciente arco de la siempre popular arqueóloga degenerada, la Doctora Aphra, va a girar en torno a la búsqueda de uno de esos aparatos para la gran Domina Tagge, un personaje recuperado del infinitamente mejor Universo Expandido.

Charles Soule
Toca finalmente hablar sobre el trabajo del autor y creo que ha presentado una buena introducción a esta nueva era de Star Wars, la novela lo atrapa a uno a medida que Soule describe los frenéticos intentos de los Jedi, las fuerzas republicanas y los ciudadanos comunes, para lidiar con el desastre en curso, obviamente la trama es por demás predecible en sus líneas generales y algunos momentos en que uno ya sabe bien qué le va a pasar a tal o cual personaje. Uno de esos puntos predecibles, aunque no por ello mal desarrollados, es ver a ciertos jedi y padawans sobreponerse a sus miedos en los momentos decisivos (después de todo, es el paradigma principal de todo el proyecto).

Por desgracia, siento que hay muchas expectativas aún no cumplidas, el "Gran Desastre", aunque terrible, no resultó ser ese gran evento cataclísmico que la publicidad de Lucasfilm nos prometió, pues no rompe el status quo galáctico, no hay un antes y un después, ni tampoco los Jedi han quedado aislados en los exteriores como bien se decía, y raramente llegan al límite de sus capacidades.

Tocante a la siempre despreciable agenda política y la diversidad forzada, sí que la hay aunque Charles Soule sabe hacerlo de manera sutil sin que sintamos que estamos ante alguno de esos manifiestos ideológicos como lo fue la trilogía de "secuelas", aunque el autor parece no sentirse cómodo con esto, ya que para explicar diversidades y representatividades a menudo recurre a largas figuras retóricas como las que usaría un escritor novato.

Soule usa dos expresiones que  me llaman poderosamente la atención: una de ellas es "cruel", para referirse a muchos hechos o adjetivos violentos, tal parece que palabras como "doloroso", "sangriento", o "malvado", están fuera del léxico, ya que podrían ofender a las generaciones de cristal, que precisamente encuentran muchas cosas como "crueles". La otra es "mago espacial", usada tanto por los propios Jedi, como por individuos corrientes, siento que es una manera de recompensar a aquellos SJWs que han defendido la ideología de KK Kennedy haciendo uso de la misma frase. Star Wars no es sobre magos espaciales, decirles así a Jedis y Siths es minimizar muchos de los aspectos metafisicos de la saga que fueron ideados por Lucas himself, y no los creó leyendo sobre magia, sino sobre religiones, mitología, moral y filosofía.

Pero fuera de ello, estamos ante una novela que casi no toca esos tópicos políticos, ideológicos e identitarios, lo que se agradece de antemano. Lectura obligada para todo fan y una excelente introducción a la era de la Alta República, no obstante, no recomiendo pagar por ella en físico, quizá solo a los aficionados completistas, y es que si bien Charles Soule se salva de la quema, aún tengo miedo de los próximos libros donde, ahora sí, vamos a tener a toda la carga de radicales SJW, y de payasos como Daniel José Older, y tengo un mal presentimiento, de que terminarán demeritando el trabajo de Soule.

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