jueves, 24 de mayo de 2018

Star Wars, o el Plagiarismo di Plagiarismo

Es bien sabido que la saga galáctica de Jorge Lucas tiene fuertes inspiraciones en obras de sci-fi y fantasía que le precedieron, y muchas de las cuales eran del gusto de Lucas en sus años de infancia y juventud, y ya con el Universo Expandido bien asentado, también han sido muchas las inspiraciones para los escritores, dibujantes y artistas conceptuales que han contribuido a la saga.

Pero así como hay inspiraciones, hay robos descarados, cambios de nombres y préstamos obvios de otras sagas y universos de ficción, algo que los italianos tienen a bien llamar "plagiarismo de plagiarismo", el plagio del plagio. Veamos unos cuantos:

El Pod de Actividades Extravehiculares (EVA) de la conocida obra maestra de Kubrick, 2001: A Space Odissey, es una de tantas chatarras que Watto tiene a la venta en Tatooine. 

Bender B. Rodríguez, robot doblador orgullosamente hecho en Tijuana, y protagonista de la serie Futurama, es visto en pedazos en un tiradero de chatarra en Tatooine, en el cómic Junkheap Hero, aparecido en Tales No. 6. Os reto a encontrarlo.

Steven Spielbergo incluyó a Yoda en su película E.T., y en venganza casi dos décadas despues Lucas usó a los E.T.'s en El Senado (que por aquel entonces no era Palpatine). Lo curioso de todo es que los marcianitos estos tienen planeta y especie en el Universo de Star Wars: son los asogians de Brodo Asogi.

En un lugar de Aduba-3, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años, era de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro; gran madrugador y amigo de la caza. Quieren decir que tenía el sobrenombre de Kihote o Kihotay (que en esto hay alguna diferencia en los autores que deste caso escriben), aunque por conjeturas verosímiles se deja entender que se llama Hess Corrin; pero esto importa poco a nuestro cuento; basta que en la narración dél no se salga un punto de la verdad.

Es, pues, de saber, que este sobredicho hidalgo, los ratos que estaba ocioso (que eran los más del año galáctico estándar) se daba a leer hololibros de caballerías Jedi con tanta afición y gusto, que olvidó casi de todo punto el ejercicio de la caza, y aun la administración de su hacienda; y llegó a tanto su curiosidad y desatino en esto, que vendió muchas hanegas de tierra de sembradura, para comprar hololibros de caballerías Jedi en que leer; y así llevó a su casa todos cuantos pudo haber dellos; 

En resolución, él se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio, y así, del poco dormir y del mucho leer, se le secó el cerebro, de manera que vino a perder el juicio. Llenósele la fantasía de todo aquello que leía en los libros, así de encantamientos, como de pendencias, batallas, desafíos, heridas, requiebros, amores, tormentas y disparates imposibles, y asentósele de tal modo en la imaginación que era verdad toda aquella máquina de aquellas soñadas invenciones que leía, que para él no había otra historia más cierta en la Galaxia.
En efecto, rematado ya su juicio, vino a dar en el más extraño pensamiento que jamás dio loco en Aduba-3, y fue que le pareció convenible y necesario, así para el aumento de su honra, como para el servicio de la Antigua República, hacerse Caballero Jedi, e irse por toda la Galaxia con sus armas y lightsaber a buscar las aventuras, y a ejercitarse en todo aquello que él había leído, que los caballeros Jedi se ejercitaban, deshaciendo todo género de agravio, y poniéndose en ocasiones y peligros, donde acabándolos, cobrase eterno nombre y fama.
Aunque Isaac Asimov no figura entre las influencias de Lucas al momento de crear Star Wars, muchas son las similitudes que pueden encontrarse entre ésta y la famosa Trilogía de la Fundación de Asimov, tales como el vieje hiperespacial, el planeta ecumenópolis cerca del centro de la galaxia, un Imperio Galáctico, entre otras. Y bueno, los escritores de los cómics Star Wars de Marvel llevaron las cosas al siguiente nivel en 1981, cuando literalmente copiaron Terminus, el planeta original de La Fundación. 
Tanto en Star Wars como en La Fundación Términus es un planeta olvidado a orillas de la Galaxia, paulatinamente se convierte en un centro importante de comercio a donde llegan toda clase de naves de las regiones desconocidas.

Gaspar Henaine, "Capulina", tal como se lo veía en su versión caricaturesca para Las Aventuras de Capulina, tiene un cameo en la serie Tales, No. 10, el el cómic Skreej. Sólo que aquí no se llama Capulina, sino Tamtel Skreej, un don nadie que se mete en problemas en Tatooine mientras busca su equipaje perdido.

El Jedi más cobarde y marihuano que alguna vez militó en la Orden. Sha'a Gi participó en la Batalla de Hypori, donde murió patéticamente aplastado por el poderoso General Grievous. Apareció en la serie Clone Wars de 2004, y fue una copia evidente de Shaggy de Scooby Doo.

Cuando Leia y Luke buscan un cristal Kyber (o Kaiburr) en el planeta Mimban, lo encuentran en un monumento a Pomojema, versión local del todopoderoso Sumo Sacerdote de la Ciudad hundida de R'lyeh: el Primigenio Cthulhu, grandiosa deidad de los Mitos Lovecraftianos, capaz de inducir locura y terror inimaginables a los seres desdichados del Universo.  Ph'nglui mglw'nafh Cthulhu R'lyeh wgah'nagl fhtagn!!! 

Estos son los viajes de la USS Enterprise, en misión a Coruscant.

H.G. Wells describió perfectamente a los trípodes que arrasaban la Tierra en La Guerra de los Mundos. Los Yuuzhan Vong debieron inspirarse en ellos para crear a sus Respiradores de Fuego, criaturas vivas que arrojaban destrucción a su paso.

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