El jueves pasado fui al cine a ver el último episodio de The Amazing Digital Circus, la serie animada CGI que se volvió un fenómeno de la cultura pop como pocas veces se ha visto. Compré mi boleto tan pronto se dio a conocer que el último capítulo estaría disponible en cines en México, al ser de los primeros en reservar en el cine y ver la sala prácticamente vacía pensé, erróneamente, que el día del estreno iba a encontrarme en una sala deslucida en cuanto a asistencia, despues de todo, el Circo del Pomni es un producto que aunque viral, es de nicho.
Y bien dije "erróneamente", porque pocos días antes del estreno volví a revisar la reservación, y vaya sorpresa, la sala estaba completamente llena, ya no había lugar. El día de la función me sorprendió además ver a mucha gente de muy diversos rangos de edad con el hype al full, discutiendo teorías sobre el final, y mucha gente disfrazada, te podías topar a una Pomni por aquí, un Kinger por allá, muchas Ragathas y Zoobles, vaya, en mi sala hubo hasta quien llegó disfrazado de Scratch, un personaje muy secundario y que apenas acababa de salir en un flashback del penúltimo episodio. Aparte alguien del staff del cine traía un disfraz de muy buena manufactura de Caine, a.k.a. el muelón, al que medio mundo se le acercaba para tomarse la foto.
Hace muchos, muchos años, que no había estado en una sala con ese hype, llena al tope, con tanto cosplayer improvisado y quizá alguno más o menos profesional. La última vez debió ser en ese ahora lejano 2015, cuando hasta yo mismo llevé uno de mis varios sables láser a la premiere del Episodio VII de Star Wars, aunque no fui con algún atuendo propio de la saga.
Precisamente ahora desviando el tema a Star Wars, qué triste, y qué tan bajo ha caído la que una vez fue la franquicia más relevante de la cultura pop mundial, con una "película", si se la puede llamar así, por demás floja y tímida: un conjunto de 3 capítulos pegados uno tras otro para formar un filme, tengo que decir aquí, que yo ni siquiera sabía cuándo salía en cines The Mandalorian and Grogu, lo que sé de la película lo sé por cuanto se dice en internet de ella, porque yo, al igual que muchos en el fandom, hemos perdido el interés por la saga creada por Jorge Lucas, pero que Disney ha prostituido hasta el cansancio.
Naturalmente, no fui al cine a ver Mandalorian and the Grogu.
Las preguntas son: ¿qué propósito tenía sacar ese contenido en cines? ¿qué aporta este filme, ya no a la continuidad de la saga, sino a la propia serie del mando? ¿qué incentivo tengo como fan para ver esto en cines y no esperar varias semanas a cuando salga en streaming?
The Mandalorian había alcanzado el pináculo de la aclamación universal con aquel episodio final de la segunda temporada, quizá lo más lógico y poético hubiera sido que la serie terminara allí, en su cénit, pues el viaje de Din Djarin y Grugo juntos estaba concluido, pero si algo caracteriza a los ejecutivos lagartijos de Disney, es que cuando tienen algo bueno entre manos, lo exprimen hasta el punto del hartazgo.
Ejemplo de ello es el único aspecto del "episodio" IX que es aclamado por los fans: el personaje de Babu Frik, el monillo ése de 20 cm que grita he-heeey en cada escena. Al fandom le pareció divertido, una luz de gracia en medio de un filme despreciable. Hoy tenemos un chingamadral de babus friks en casi cualquier contenido de Star Wars, sean series, videojuegos, cómics, libros, figuras, parafernalia, parques de atracciones, y ahora también en otras películas. Ni Jorge Lucas se atrevió a tanto con los ewoks, y eso que también les hizo películas, malísimas por cierto.
Lo más natural para la serie del mandaloriano hubiera sido seguir las andanzas de éste en un camino que lo llevara hacia la soberanía del planeta Mandalore, o al menos a eso apuntaba también el final de la segunda temporada, pero viendo la gallina de los huevos de oro en que se había convertido Grogu, alias el Baby Yoda, los señores de pantalón largo y saco negro decidieron juntar a ambos personajes de nuevo, pero cometieron el error garrafal de hacerlo fuera de la serie, en otro contenido que además destruía a Boba Fett; entre eso, y el sinfín de productos deleznables y llenos de agenda que Disney fue lanzando a lo largo de los últimos años, es que llegamos a este punto.
Hay una regla no escrita en Hollywood que señala que para que una película genere ganancias debe generar ingresos en taquilla de entre 2.2 y 2.5 veces su presupuesto como mínimo, porque a los gastos de producción hay que agregar los costos de la campaña promocional, la distribución, la tajada que se llevan los cines y un diverso etcétera; The Mandalorian and Grogu contó con un presupuesto de 165 millones de dólares, por lo que, atendiendo a esa regla, debe generar entre 360 y 400 MDD en la taquilla tan solo para quedar en tablas. A día de hoy, en su tercer fin de semana, ha juntado 293 MDD, y difícilmente llegará mucho más arriba.
Si bien Mando & Grogu debutó en el primer lugar, la peliculita cayó en su segundo fin de semana de exhibicion al tercer puesto, la destronaron un par de películas hechas por youtubers veinteañeros: thrillers de suspenso y terror de muy muy bajo presupuesto: Obsession, que fue hecha con un miserable MDD, y Backrooms, con 10 MDD, ambos filmes independientes llevan poco más 200 MDD de recaudación cada uno.
En este tercer fin de semana se agregaron otros pesos pesados y largamente anticipados: Scary Movie y Masters of the Universe (tengo pendiente ver esas 2 películas esta semana), que evidentemente son remakes, sin embargo no sacaron del top 5 a las 2 películas indies, la que salió de ahí fue Mando y Grogu, vaya, hasta el Circo Digital, con un número muy limitado de salas de cine, consiguió superar a una nueva entrega de Star Wars.
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| Evolución de la taquilla en EU de Mando y Grogu. Fuente: The Numbers. Es como una suerte de tabla percentilar mezclada con canal endémico (una herramienta epidemiológica) con los datos de películas estrenadas en los últimos 5 años, la línea punteada es el promedio o percentil 50, que sería lo esperado, el área rosa es la comprendida entre los percentiles 10 y 90, es decir, arriba del área rosa están el 10% más exitoso de películas en cuanto a recaudación, debajo de la misma queda el 10% más malo, en su tercer fin de semana Mando y Grogu van de camino a entrar en ese vergonzoso 10% |
Quiero creer, jugando un poco al abogado del diablo, y vista la poca y pobre publicidad que se le dio a Mandalorian and Grogu, que esta tímida película sí tenía un propósito: evaluar la respuesta del fandom. Posiblemente se concibió como un termómetro del estado de ánimo de los fans de cara a próximos proyectos starwarsianos como la película con Ryan Gosling o la tan cacareada nueva saga con Rey Palpatine a la cabeza. Quizá por eso Disney no echó toda la carne al asador, como solemos decir en México, con este filme ni con su publicidad, siempre fue una película nacida para perder.
Si ese fue el caso, espero que los ejecutivos lagartijos aprendan la lección, ya basta de sobreexplotar la franquicia y a sus personajes como Grogu, a quien creo, tendrán permanentemente en ese estado de bebé para seguir vendiendo, hacerlo crecer le va a quitar gracia y carisma, y eso significa menos venta de mercancía.
Por otro lado, esta caída, en lo económico y en lo cultural, del cine de estudio ante productos independientes nacidos en Youtube, con presupuestos bajos, pero con propuestas creativas frescas nos dice mucho de la decadencia que se vive en el medio mainstream.
Queda una vez más de manifiesto que el público no quiere productos con agenda, con tokenismo, donde por contratar, ya no digamos únicamente a actores, sino a directores, showrunners, escritores, editores y demás con base en su color de piel, preferencia sexual o su nacionalidad, en vez de por sus habilidades, talentos y trayectoria, termina generando productos mal escritos, mal dirigidos, mal actuados, y que parecen más el manifiesto de un activista social en vez de un contenido para entretener.
Eso es lo que le pasó a Star Wars, y por extensión al Mandalorian, las políticas de estudio convirtieron a la saga en un cadáver andante, exprimido hasta el hastío para sacarle todo el dinero posible y transmitir un mensaje político, cantidad en detrimento de la calidad. Ahora Mando & Grogu pagan los platos rotos de su propia tercera temporada, de Acolyte, Ahsoka, Kenobi, Skeleton Crew, Bad Batch, The Book of the Boba Fett, y si me apuran, todavía viene pagando los de la mal llamada trilogía de secuelas.
Volteemos a ver a The Amazing Digital Circus, una serie de Youtube que sacaba sus episodios cada 4 o 5 meses. El estudio a cargo de la animación, Glitch Productions, creado por un par de hermanos don nadie australianos, de apellido impronunciable (y también inescribible [palabra que creo me acabo de inventar]), plantea un modelo radicalmente diferente al del estudio mainstream: Glitch produce, pero los creadores, como Goosework, la autora del circo del Pomni, cuentan con total libertad para contar sus historias como ellos desean, sin la intromisión de ejecutivos pedantes que creen saber qué es lo que le gusta al público.
O peor aún, que creen saber lo que al público le debe de gustar.
Para mas inri, Glitch se financia principalmente por la monetización de Youtube y por la parafernalia, no hay ninguna vergüenza ni descaro que al final de cada episodio de sus series te pasen un comercial de peluches, llaveros, y cualquier otro producto de merchandishing. Pero ojo, aquí no se hacen contenidos para vender juguetes, como en el caso de Mando y Grogu, aquí la venta de juguetes y parafernalia sirve para que la serie se autofinancie y sea sustentable.
Y sí, cuando fui al cine a ver el Circo Digital, muchos llevaban consigo sus peluches oficiales. Bien por quienes compraron, gracias a ellos la serie llegó a ser lo que es hoy, esperamos pronto esas compras también saquen adelante a próximos proyectos de Glicht como Knights of Guinevere y Gameoverse, este último cuya protagonista, Kit, resulta que se apellida "Bodega". En México ya la bautizamos como Kit Bodega Aurrerá. La otra campeona de los precios bajos.
Así que hoy toca reprochar a Disney y Lucasfilm, masacraron a mi muchacho, hoy Star Wars ya no es relevante cultural ni socialmente, perdió ante otros productos, y especialmente ante series independientes a cuyos creadores toca felicitar, le plantaron un dedo a la cara a los grandes estudios.



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